Vivimos muy rápido

¡Buenas tardes chic@s! ¿Qué tal lleváis la última semana? Seguro que como todos, llenos de exámenes y sin tiempo. Ya no nos queda nada para terminar con el blog, y quería mostraros un poema que me he encontrado en el instagram de una amiga. Me ha gustado mucho, y la verdad es que creo que refleja bastante bien esa actitud actual de preferir las pantallas al cara a cara, o de aferrarnos al móvil incluso en los momentos menos acertados, siempre pensando en compartir nuestras actuaciones con nuestros seguidores en las redes antes que vivirlas y disfrutarlas de verdad. Ahí va:

Vivimos muy rápido.

 

Ya no respiramos lento, 
ya no nos sentamos frente al mar 
sin necesidad de decírselo a alguien.

 

Lo queremos todo ya y aquí, 
aunque ya y aquí quiera decir mal y de perfil.

 

Nos contamos cosas a través de pantallas heladas y temblamos más con una batería baja que con un susurro en la nuca.

 

Si nos tropezamos, agarramos más fuerte el móvil, 
que la mano del de al lado.

 

Nos hacemos fotos sin pensar que el corazón más importante
está tras las pestañas y no los que hay abajo.

 

Preferimos mil "me gusta" en la nube
que un "me gustas" en el ombligo.

 

"Primero de Poeta" de Patricia Benito

 

Espero que os haya gustado, y que compartáis vuestras opiniones conmigo (si tenéis un huequito) sobre lo que pretende transmitir. ¡Mucho ánimo en la recta final!

Comentarios

  • Irene Campelo

    ¡Hola Beatriz! La verdad que el poema que compartes con nosotros me ha gustado mucho y además me parece que refleja mucho de la sociedad de hoy en día. 

    En lo que todos estaremos de acuerdo a día de hoy es que las tecnologías no son ni buenas ni malas, sino que lo más importante es el uso e importancia que les damos. De todas maneras, opino que sí que es verdad que aunque vivimos en un mundo hiperconectado muchas de estas conexiones no son del todo reales. En las redes sociales tenemos cientos de amigos, pero en la vida real solo quedamos con cuatro o cinco. En las redes sociales aireamos nuestra vida privada todavía no sé muy bien con qué fin, si por satisfacer a los demás o por satisfacernos a nosotros mismos, alimentar nuestra autoestima. La verdad que esto de que vivimos muy rápido es algo en lo que pienso muchas veces. 

    Hoy en día estamos acostumbrados a no esperar ya que estamos a un click de todo. Mandamos un mensaje a alguien y esperamos que nos contesten al momento, ya no vamos a las tiendas a comprar sino que lo adquirimos online antes que nadie, no esperamos a salir de cama para leer las noticias o para curiosear las nuevas actualizaciones de nuestros amigos. La verdad es que hasta cuando decimos "voy a desconectar de todo" nos referimos a todo menos a desconectar nuestro móvil u ordenador. 

    Y nada, solo decirte que me ha gustado tu entrada, y que comparto lo que dice tu poema. ¡Muchas gracias!

    Un saludo y ánimo con la recta final :)

  • Jesús López

    Moi boas Bea!

    Chego algo tarde, pero atopeime coa túa entrada por casualidade e non puiden evitar ler ese poema. A verdade e que sen ser agresivo, directo ou apelar ao lector despiadadamente, realiza unha crítica feroz, no meu punto de vista, distinta ás que estamos acostumados. Penso que, a maioría dos textos ou imaxes que circulan pola rede co obxectivo de criticar á tecnoloxía, realizan críticas tremendistas e catastróficas (coma o texto que compartín na miña entrada Ladran, Sancho, señal que cabalgamos).

    Nesta ocasión penso que é distinto, pois o poema conmove e fai aflorar a tristeza. Digamos que reflexionas a través dela, mentres que no texto que eu compartín, reflexionas a partir do medo e da inseguridade. Neste senso, frases como:

    -Ya no nos sentamos frente al mar sin necesidad de decírselo a alguien

    - Pantallas heladas

    -Agarramos más fuerte el móvil, que la mano de al lado

    Dannos pé a que cuestionemos cara a onde nos leva a inercia do mundo da tecnoloxía. Penso, polo tanto, que resulta máis interesante o teu poema co meu texto, posto que, esta reflexión dende a tristeza e a añoranza de xeitos de vivir que nos enchían e mutaron incoscientemente, poden provocar que collamos as rendas da nosa vida, máis que dende o medo.

    Paréceme un bo poema para conseguir, como profesionais da educación, o empoderamento e a autonomía crítica e sana dos rapaces e rapazas.

     

    Un saúdo!