Adicción

Durante este último mes he estado trabajando en un campamento de verano para colegios que vienen como excursiones de fin de curso. Por tanto cada tres días venían niños diferentes al camping. En un mes tan cerca de los jóvenes me he dado más de cuenta, si cabe, de la gran adicción que existe por los teléfonos móviles. Como estábamos de campamento, el primer día se les pedía a los niños que nos dieran sus móviles, ya que no iban a necesitarlo y así no habría posibilidades de robos. Minutos después de entregárnoslos ya estaban diciendo que lo echaban de menos. ¿Como es posible que niños de tercero de primaria, con tan solo nueve años, ya tenga esa necesidad de llevarlo encima?

Una vez al día les devolvíamos el teléfono para que llamaran a casa y pudieran hablar con sus familiares. En esos momentos algunos parecían que le estabas devolviendo su bien más preciado. En un 99% de los casos, los chicos y chicas no llamaban a casa y tras diez minutos devolvían el móvil, al contrario, llamaban y luego empezaban a ver el móvil y a buscar cosas como si tuviesen la imperiosa necesidad de no desaprovechar ni un solo segundo. Verlos sentados en fila, mirando hacía abajo mientras movían los dedos rápidamente por el aparato era un poco extraño.

Toda esta experiencia me sirvió para ver con mis propios ojos lo que siempre se dice. Y es que, ¿qué haríamos si de repente nuestra tecnología dejara de funcionar? En pleno siglo XXI, creo decir con seguridad, que estamos demasiados enganchados para superar una perdida como esa. Y es que, los mayores, estamos tan metidos en este mundo que hacemos que los propios niños caigan en el vicio que provocan las nuevas tecnologías. Empiezo a pensar, que si nosotros mismos no nos paramos, esto empezará a darse en un bucle del que nos costará salir y es que, la mejor forma que tengo de expresar lo que digo es con este vídeo. Da igual que no sepáis ingles, las imágenes hablan por si solas.