La retroalimentación de visiones: la mezcolanza imperfecta. 08-05-2012

Haciendo una recapitulación de las diferentes perspectivas aportadas por los estudiantes, Lourdes hizo una síntesis de nuestras ideas, distribuyendo nuestras concepciones de los profesores en los siguientes tipos:

-          Perspectiva utópica: lo que me gustaría que fueran, lo que me gustaría encontrar en los profesores.

-          Perspectiva teórica: lo que hemos aprendido sobre el profesorado.

-          Perspectiva realista: lo que realmente pienso de los profesores como futuro asesor aún cuando no siempre me atreva a decirlo.

-          Perspectiva de aprendizaje: los profesores, al igual que los asesores, son también capaces de aprender, tienen una formación incompleta y continua.

-           Perspectiva dependiente: los profesores esperan de los asesores que resuelvan problemas que ellos no saben, no quieren o no pueden resolver.

-          Perspectiva personal: los profesores son personas. Paradigma personal (Esteve, 1999).

Desde mi punto de vista, debemos de conjuntar todas estas perspectivas para comprender a los profesores. Aún así, creo que la visión de los profesores estará incompleta, ya que su realidad seguro que será mucho más compleja, y no tenemos evidencias de ello. Simplemente tenemos nuestras aportaciones como futuros orientadores. Desde esta perspectiva parcial, podemos decir que si juntamos todas estas visiones, obtendremos una imagen de un profesor más realista. Todos los profesores no tienen por qué cumplir absolutamente todas las perspectivas, ya que algunos profesores no se considerarán como aprendices permanentes, otros serán más autosuficientes, etc.

En este ámbito, debemos de considerar que todos los profesores son vistos desde estas perspectivas debido a múltiples factores, entre los que podemos resaltar la cultura escolar. Toda institución tiene una cultura propia, que va a hacer mella en sus componentes. Esta cultura va a actuar directamente en la resistencia al cambio, ya que la cultura es una poderosa fuente de conservación. No debemos de tener esta visión parcial, ya que la cultura también puede ser la promotora del cambio, pero tenemos que hacer hincapié en sus características.

En este momento me gustaría resaltar la información procedente de este artículo:

http://lamiradapedagogica.blogspot.com.es/2007/10/condiciones-para-el-cambio-educativo.html

En él podemos encontrar los factores culturales que afectan en el cambio, el por qué de la resistencia del profesorado al cambio, la forma de superar el rechazo al cambio…y todo desde una perspectiva bastante humorística, algo que me llama mucho la atención. Quiero resaltar aquí una frase que mencionó Irene en el aula y que es clave: “Avanzar por avanzar no es la receta”. Evidentemente, debemos de tener el cambio planificado, con un objetivo definido, los agentes implicados, etc. que nos llevarán a prosperar en la novedad introducida. Antes de realizar un cambio, hay que planificarlo, acudiendo así al mítico esquema: planificación, implementación, evaluación.

Por otra parte y finalizando con esta temática cultural, quería resaltar el libro de Marcelo y López Yáñez “Asesoramiento curricular y organizativo en educación” (1997), sobre todo los capítulos el asesor como analista institucional y el asesor y la deconstruccion organizativa, que nos anuncian los aspectos relacionales que establece el asesor con el colegio como organización e institución. Me gustaría resaltar de estos dos capítulos la perspectiva ecológica que tiene sobre el centro, que está en continua interacción con las corrientes sociales y el medio que le rodea; y los niveles de análisis institucional, ya que nos aportan los elementos objetos de estudio: la estructura (órganos de gobierno, distribución del trabajo…), los procesos organizativos (innovación, planificación, evaluación…) y los procesos sociales (comunicación, cultura y poder).

Como segunda pregunta suscitada en esta clase, hablamos de la pregunta que nos faltaba en las dos T: ¿Qué piensan los profesores de los psicopedagogos? Evidentemente, si en la otra respuesta estábamos en lo correcto, esta respuesta tendrá que ir en consonancia.

Las principales respuestas recapituladas de otros años fueron: desconfianza, descalificación, como bomberos (apagan el fuego y se van), inutilidad de su presencia, inexpertos, ayuda, apoyo, asesoramiento, aire fresco e innovación. Como vemos, no solo nosotros tenemos la realidad divina, que marca el devenir de la educación. Pensamos que los profesores especulan sobre nosotros que algunos asesores tienen partes buenas (innovación, apoyo…) y otros no tan buenas (inexpertos, inútiles…). Según mi perspectiva, las características malas son atribuidas principalmente por dos factores: el primero se centra en que hay un desconocimiento absoluto del papel del asesor (a veces incluso por él mismo), lo que deriva en posicionamientos negativos sobre su persona; el segundo se refiere a que el orientador fue impuesto por el estado, no fue petición de los profesores, por lo que verán a este como un agente externo y que actúa como inspector de turno, por lo que no agradará.

Además de todas estas perspectivas, quiero aportar mi perspectiva personal, añadiendo una a las anteriores. Creo que a veces los orientadores basados en una concepción psicométrica de la orientación se verán como catalogadores inconscientes, ya que al pasarse los test de screening, los profesores le preguntan al orientador sobre el resultado que dio, lo que influye en las atribuciones que realiza el profesor sobre ese alumno, y por ende, en su trato.