El asesoramiento!!: una reflexión sobre la práctica

El día 27-03-2012 reflexionamos en el aula sobre el asesoramiento y el currículum. Este tema tan amplio daría mucho que hablar, por lo que me voy a centrar en lo tocado en el aula.

Como primer punto, empezamos a debatir sobre qué saberes debe de tener un asesor sobre el currículum. Iremos respondiendo a esta pregunta de una forma diacrónica y sincrónica, respondiendo primero a las preguntas más esenciales sobre a qué nos referimos cuando hablamos de currículum, culminando en profundizaciones sobre la temática inherentes al discurso.

¿Qué entendemos por currículum? En diversas asignaturas, estudiamos la definición de currículum de la LOE, pero nunca llegamos a reflexionar sobre qué es en realidad currículum, ya que no solo es un documento, sino que puede ser entendido desde muchas perspectivas; en esta entrada enfatizaremos la propuesta nombrada en el aula: la definición de Gimeno de currículum, como concurrencia de prácticas.

No me extenderé en la explicación de las diferentes tipologías de currículum  según Gimeno, pues ya lo comentamos en el aula, aunque si las mencionaré por alguien no pudo asistir al aula y quiere buscar información sobre ello. La taxonomía de Gimeno del currículum aparece reflejada en su libro “El currículum: una reflexión sobre la práctica”, sobre el que voy a realizar un pequeño resumen.

Este libro consta de dos grandes apartados:

-          El libro “El currículum: una reflexión sobre la práctica” a grandes rasgos puede dividirse en dos apartados:

-          La cultura, el currículum y la práctica escolar.

En el primer apartado Gimeno trata esencialmente la importancia del contexto en el proceso de enseñanza-aprendizaje, así como en la elaboración del currículum y su implementación. En esta sección engloba la idea de currículum como una invención social que refleja determinados valores y creencias dominantes. Asimismo, este currículum puede ser modificado a través de decisiones políticas y administrativas de una forma estatal y a través del moldeamiento de su elaboración y la práctica docente dependiendo del contexto, de una forma más particular.

En segundo gran apartado atiende principalmente al desarrollo de la práctica educativa, lo que conlleva la explicitación del currículum en el proceso educativo. En esta sección se centra en los diferentes tipos de currícula que existen en la acción formativa: currículum prescrito, currículum presentado a los profesores, currículum moldeado por los profesores, currículum en acción, currículum realizado y currículum evaluado. En el libro se desarrollan las características de estos tipos de currícula, así como su implicación en la práctica educativa.

 

Según este libro, podemos entender el currículum como un continuo, por lo que el asesoramiento, al formar parte de la educación, estaría también inmerso en él. Ahora bien, si el asesoramiento forma parte del currículum, ¿qué debe de saber un asesor sobre currículum?

Si nos amparamos en el marco de referencia primordial de la educación, la LOE, obtenemos como resultado que el asesoramiento está explícito en múltiples facetas del ámbito prescriptivo. A continuación, voy a realizar un pequeño análisis de la LOE en el que se vislumbre cómo está implícito o explícito el asesoramiento en la educación.

En el Capítulo III encontramos al hablar de la “Formación permanente del Profesorado” como derecho y obligación de todo el profesor y responsabilidad de las Administraciones educativas y de los propios centros (artículo 102), la indicación de que “los programas de formación permanente deberán contemplar... todos aquellos aspectos de coordinación, orientación, tutoría, atención educativa a la diversidad y organización encaminados al avance de la calidad de la enseñanza y al funcionamiento de los centros...”. Si nos basamos la legislación propia de la orientación, podemos encontrar que una función de este ámbito es impulsare la participación del profesorado en programas de investigación e innovación educativa en los ámbitos relativos a hábitos de trabajo intelectual, programas de enseñar a pensar, habilidades sociales, técnicas de dinámica de grupos y cualquier otros relacionados con su ámbito de actuación, por lo que considero este aspecto muy relacionado con el asesoramiento.

También encontramos referencias directas al asesoramiento en el artículo 71, en el que al hablar de los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, menciona que: “Igualmente les corresponde adoptar las medidas oportunas para que los padres de estos alumnos reciban el adecuado asesoramiento individualizado, así como la información necesaria que les ayude en la educación de sus hijos”.

La tercera referencia directa que encontramos es en el artículo 79, en el que siguiendo con la profundización sobre estos alumnos, menciona que: “Corresponde a las Administraciones educativas adoptar las medidas necesarias para que los padres o tutores del alumnado que se incorpora tardíamente al sistema educativo reciban el asesoramiento necesario sobre los derechos, deberes y oportunidades que comporta la incorporación al sistema educativo español”.

Por último, en el artículo 151, se menciona el asesoramiento recibido por parte de la Inspección Educativa, aunque no creo conveniente extenderme en este ámbito, ya que creo que nos interesa más la perspectiva interna del asesoramiento en los centros escolares.

 

No voy a realizar esta misma tarea en los Decretos y leyes referidos a la orientación, pues como ya dijimos, son terrenos que se solapan entre ellos, por lo que me parece que habrá muchas referencias tanto directas como implícitas.

Creo que estas menciones contestan a la pregunta suscitada con anterioridad. Si nos apoyamos en las referencias de la LOE, vemos como el asesor debe de tener conocimientos sobre cuestiones sociológicas, psicológicas y pedagógicas (haciendo hincapié en esta última), con vistas a completar y mejorar el trabajo de los profesores.

A continuación, realizamos una pequeña exposición sobre las medidas de atención a la diversidad, entre las que mencionamos las preventivas, las ordinarias y las extraordinarias. Con referencia a estas, mencionaré que el asesor, con su conocimiento pedagógico debe de colaborar con el profesorado en la mejora de su docencia, apoyándole en el proceso, ofreciéndole recursos, etc. Es digno de mención en este apartado, que una medida extraordinaria muy popular ahora mismo, la ACI, debe de ser realizada por el profesor, y no por el orientador, que efectuará una labor de colaboración con el profesor.

 

Por último, y respondiendo a la pregunta ¿Cómo pueden desarrollar tareas de índole curricular aquellos psicopedagogos que no son especialistas en currículum?, podemos afirmar que nos podemos apoyar en lo mencionado hasta ahora, ya que un orientador de secundaria no tiene que dominar absolutamente todos los contenidos que imparten los profesores de esta etapa, sino que debe de saber los criterios psicopedagógicos con los que se pueden “sembrar” esos contenidos.

Así, puede asesorar al profesorado sobre tipologías de actividades, estrategias pedagógicas a seguir, procedimientos motivacionales, etc. Debemos de colocar al asesor sobre la acción y no sobre los contenidos prescritos. De esta manera, obtendremos un aura de colaboración entre los diferentes profesionales del sistema educativo, clave para alcanzar la tan mencionada calidad educativa.

Por otra parte, debemos de tener en cuenta que la formación de un profesional no solo se muestra en la acreditación de sus titulaciones, sino que también hay que tener en cuenta su propia estructura experiencial, aspecto nuclear en la formación del orientador.

 

Conclusión

El trabajo de un asesor es difícil y arduo, debido a diversos motivos como la multiplicidad de situaciones que surgen y que tiene que asesorar. Esto no quiere decir que tenga que ser un Dios de la sabiduría absoluta ni que lleve a cabo un trabajo omnipresente, ya que el fin del asesor es hacer que no lo necesiten (como tantas veces mencionamos hasta ahora).

El asesor tiene que ser experto en la temática que le atinge, lo que en nuestro caso es la educación. Por ende, el asesor tiene que ser experto en criterios sobre todo pedagógicos, quedando exento de saberse los contenidos de  todas las materias que imparten los profesores (es decir, no queremos que se convierta en una enciclopedia andante). Con estos saberes, el orientador podrá asesorar a las familias, profesores y alumnos, proponiendo un clima de colaboración, y traspasando conocimientos que vertebren el desarrollo global del discente.