LA ERA DE LA OPINIÓN

El otro día se hizo un comentario muy interesante en clase al que le he estado dando muchas vueltas: Internet genera opinión de todo tipo de forma intencionada, llegando a crear enfrentamientos de ideas que pueden alcanzar un alto grado de agresividad.

Una vez que me paré a reflexionar en casa sobre esta afirmación, me di cuenta de que sí, de que era cierto y, además, lo veo todos los días sin ser plenamente consciente de ello. Voy a poner el ejemplo de Facebook, por ser el que me toca más de cerca, ya que entro en la aplicación todos los días, y voy a concretarlo aún más refiriéndome sólo a publicaciones de periódicos digitales.

Un periódico puede presentar una noticia de mil maneras distintas, pero parece que leyendo el comentario de una publicación, antes incluso de clicar en el enlace y leer el resto, ya nos están empujando a posicionarnos de un lado o de otro (porque aquí todo va de extremos). Si no somos personas críticas y no analizamos el resto de la información que nos presentan, caemos rápidamente en el impulso de pensar que lo primero que se nos pasa por la cabeza es lo correcto, idea que puede variar desde lo que nos están vendiendo hasta la exactamente opuesta.

Aquí es donde aparece el verdadero peligro. Cada uno genera su opinión, pues tenemos derecho a pensar lo que queramos, pero además, Facebook nos ofrece la posibilidad de compartir todos esos pensamientos que se nos cruzan por la mente con tan solo pinchar sobre un icono con forma de bocadillo de diálogo de cómic, escribirlo y publicarlo.

Cualquiera puede hacerlo, aunque no sea un experto en el tema o no le interese en absoluto, como dice Ignacio Medina (Reyes, 2013). El mismo periodista afirma que si esto ocurre es porque el anonimato está casi garantizado, la gente no tiene que dar la cara, dejan su opinión en forma de comentario y listo, a por el siguiente. Antes muy pocas personas se atrevían a decir lo que realmente pensaban. Ahora, amparados por las redes sociales miles de usuarios escriben su parecer más sincero (aunque en otras ocasiones busquen incitar a otros con comentarios desproporcionados) sobre lo que leen y esto puede llegar a generar tanta polémica hasta el punto de aparecer después como noticias.

Voy a ser sincera, muchas veces, en lugar de leer una publicación, leo los comentarios que escribe la gente sobre ello, y he llegado a asustarme. Cada uno es libre de dar su opinión, aunque sea una barbaridad, pero hay gente que se dedica a contestar de forma amenazante a las palabras de otros. Se crean así encarnizados enfrentamientos abiertos, en los que se puede meter cualquiera. Si no me creéis, probad a hacerlo. Buscad una publicación (será más fácil si tiene un número elevado de comentarios) y leed esa parte. Os sorprenderéis de lo que podéis llegar a encontrar. Muchos de ellos puede que hasta os den ganas de leer el artículo entero.

Tenemos entonces, por un lado, artículos de opinión escritos o no por profesionales, y por otro, las opiniones de todas las personas que acceden a ellos. Esta forma de incitar al debate, como dice Medina que hace la prensa, ¿oculta otros intereses? ¿Nos están engañando con esta facilidad de dar nuestra opinión? ¿Qué pueden buscar en ellas?

A Voltaire se le adjudica la siguiente cita: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”. Ahora que tenemos ese derecho a expresarnos libremente, ¿no nos estamos olvidando de que los demás también lo tienen? ¿Estamos jugando con las opiniones de los otros o nos estamos volviendo estrechos de miras? ¿Alguno/a de vostros/a es consciente, como yo, de que existen este tipo de enfrentamientos en las redes?

 

REFERENCIAS

Reyes, A. (2013). “La Internet genera opinión, pero la crítica genera conocimiento”. Clases de Periodismo. Recuperado de: http://www.clasesdeperiodismo.com/2013/06/11/la-internet-genera-opinion-pero-la-critica-genera-conocimiento/ [Consultado 11-X-16].