LA RED, UNA OPORTUNIDAD DE APRENDIZAJE

La semana pasada me llamó mucho la atención una frase que salió a relucir al principio de la sesión: “Tenemos que ver la red como una oportunidad de aprendizaje”. Suena bien, ¿verdad? Hasta parece algo posible.

A lo largo de este cuatrimestre he ido captando esta idea que nuestro profesor nos quiere transmitir, el utilizar las TIC con un motivo y no porque así el centro suma prestigio y sube de categoría. No, este no es el objetivo de incorporar los medios tecnológicos en las aulas, sino emplearlos como un recurso muy potente para fomentar el aprendizaje significativo y competencial sin dejar de lado los contenidos del curriculum. Las TIC sirven para mucho más que para probar juegos interactivos, para ver vídeos, para realizar presentaciones en Power Point, para buscar información, etc., y eso lo hemos ido viendo en cada una de las sesiones de esta asignatura y lo hemos comentado en nuestras entradas en esta red social.

Con Seymour Papert vimos las dos caras de la moneda: por un lado estaba Scratch, orientado a que los niños y niñas aprendieran programación y, por otro, teníamos Squeack que utilizaba los recursos tecnológicos para trabajar contenidos curriculares. Con los años se han ido desarrollando programas para educar de estas dos maneras. ¿En cuál de las dos que planteó Papert se apoyan más? La respuesta la tenemos en todos esos proyectos que buscan llevar las TIC a las aulas. Si echamos un vistazo al otro lado del charco, a los Estados Unidos concretamente, podemos comprobar que allí se financian proyectos de programación como “La hora del código”, que consiste en dar a los alumnos una hora de programación a la semana. ¿Y el curriculum dónde lo dejamos? Ni lo miramos.

En la página Genbeta, M. Mateos (2014) hace una reflexión sobre el tema de la programación en la escuela y analiza en qué países está presente y en cuáles no. Como argumentos a favor de que los niños y niñas estudien programación afirma que en la rama de las nuevas tecnologías hay poco desempleo, que cada vez más padres deciden mandar a sus hijos a talleres de robótica o de programación de videojuegos como actividades extraescolares, que fomenta el interés de las niñas por el campo científico y que es uno de los siete pilares de la Agenda Digital Europea para mejorar la alfabetización digital. ¿Es esto lo Siemens afirmaba que implica la sociedad en la que estamos en el campo de la educación y en el de la educación digital? Pienso que no, pues él hablaba de que sean los estudiantes los que construyan su propio conocimiento y lo comportan con los demás. Necesitamos a gente creativa y preparada para resolver problemas y saber programación no va a ayudar a preparar este tipo de personas.

En España, según Mateos, las instituciones no velan para que la programación se enseñe en las aulas. Hay otros países como Estonia, Reino Unido, Singapur o Australia  que sí lo hacen y consideran que es una competencia que deben tener adquirida sus alumnos al acabar la escolaridad. Y yo me pregunto, ¿para qué les sirve a los niños y niñas aprender código aparte de para conseguir un buen trabajo? Si todos nos formamos y nos interesamos por el mismo campo, ¿no habrá luego mucha competitividad en el mercado de trabajo?

Para dejaros que compartáis vuestra opinión voy a sintetizar la mía parafraseando algo que se dijo en clase: ¿Para qué programar un robot? ¿Por programar? Si una metodología de aprendizaje no tiene como objetivo que los estudiantes aprendan de forma competencial e integrada, para nosotros no debería ser la mejor opción.

 

REFERENCIAS:

Mateos, M. (2014). Programación y educación: qué países la tienen en su plan de estudios. Genbeta. Recuperado de: http://www.genbeta.com/a-fondo/programacion-y-educacion-que-paises-la-tienen-en-su-plan-de-estudios