Construccionismo, simulaciones y Squeak

Reflexión sobre las sesiones del 15 del 11 de 2016

 

Construccionismo, simulaciones y Squeak

 

Conocimos la teoría construccionista a través de sus ideólogo Seymour Papert y sus ideas.

A diferencia que el conectivismo de Siemens, que decía que el conocimiento se puede encontrar en la red y es plural, Papert cree que el conocimiento se construye, no se transmite. Se construye a traés del aprendizaje interactivo, significativo y práctico. Una crítica que le hice al conectivismo fue la falta de experimentación para aprender, la experimentación a la que me refería es la que esta instaurada en el contruccionismo. Cada teoría tiene su parte de razón: el conocimiento conceptual sí que está en la red y es más plural, pero el conocimiento competencial o aptitudinal se trata de un aprendizaje intrínsico.

 

Seymou Papert aplicaba su teoría a través de las tecnologías, todo un revolucionario para su época. Rudimentarios ordenadores o robots eran esenciales para aprender matemáticas o música. La tecnología era (es) el medio para experimentar y así aprender.

 

Las simulaciones serán muy importantes para el construccionismo, y sobre todo para su puesta en práctica con las tecnologías. Software como Scratch o Squeak beben del trabajo de Seymour Papert. En estos programas podemos construir una simulación de diferentes procesos reales pero a pequeño tamaña y recogiendo datos numéricos. Los beneficios de este tipo de programas son inmensos: hacen pensar, son divertidos, le da sentido a las ciencias y matemáticas, crean su propio entorno de manipulación y experimentación, resuelven problemas… Son ideales para aprender competencialmente (a través de la tecnología trabajamos otras áreas).

Pero también tienen sus inconvenientes. Dependiendo del curso el alumnado necesitará más o menos tiempo de adaptación y aprendizaje para poder “moverse” bien en él, puesto que a pesar de no ser programas complicados tienen su dificultad. Y como ya hemos comentado el currículo actual no destaca por su escaso contenido. Puede ser positivo en el caso de un docente que conviva con el alumnado mínimo dos años ya que planeará mejor el aprendizaje y la temporalización del mismo. Y lo ideal sería llevarlo a cabo en una escuela unitaria, que podemos ir regulando los contenidos dependiendo de lo que queramos enseñar.

Asimismo tampoco se trata de una simulación real, y puede que no logren entender, pero sin duda es un gran paso hacia el aprendizaje experimental.

 

Nosotros mismos trabajamos con el software de Squeak a través del programa Etoys, creando nuestra propia simulación y viendo algunas de sus potenciales. Lo cierto es que quedé muy sorprendido con las opciones y realismo que aporta. No conocía este tipo de programas, ni sus utilidades ni la relativa facilidad de uso, así que un material nuevo para mi futuro docente.

 

 

La tecnología potente que tenemos hoy en día en las aulas no las aprovechamos debidamente. A falta de tiempo y medios para poder ejercer una práctica real para el aprendizaje, las simulaciones que la tecnología nos puede proporcionar es sin duda un gran instrumento para tener en cuenta en clase. Hablábamos de la problemática del tiempo, pero el potencial de estos programas es tan grande que merece la pena arriesgarse y enseñarles a trabajar con ellos, puesto que pueden crear unos planos mentales en el alumnado que le pueden ayudar (además de ingerir los conocimientos) a una madurez mental que le ayudará en los siguientes aprendizajes.

 

 

Otro aspecto que quiero volver a destacar es la racionalidad de estas clases, pues seguimos aprendiendo teóricamente pero también a través de la experimentación.

 

 

Sergio López Montero