Era de alfabetización y empoderamiento digital

No cabe duda que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación son un factor importante, en la medida en que proporcionan múltiples beneficios para la sociedad. Pese a esto, no debemos olvidar la parte negativa que también pueden propiciar. Es importante salientar este aspecto, ya que en muchas ocasiones se tienen producido situaciones desastrosas (sobre todo en niños y adolescentes) con la utilización de los recursos que éstas nos ofrecen. Por ello, se empezó a hablar de Competencia Digital. Su significado está compuesto de múiltiples habilidades, que unidas, dan lugar al término identificado. 

Hablar de competencia digital no ha sido del todo fácil en la sesión expositiva que desarrollamos en la materia, puesto que muchos de los presentes, no sabíamos si realmente el empoderamiento digital y la alfabetización digital eran términos claves dentro del concepto y tampoco identificábamos con demasiada precisión el significado de ambos conceptos. Como respuesta a esto, he indagado en diferentes documentos a través de Internet, obteniendo diferentes significados y relaciones entre los conceptos y la competencia digital. He de decir, que a la hora de realizar la búsqueda de los documentos he tenido que discernir entre diferentes puntos de vista de la competencia y alfabetización digital desarrollados por diversos autores, motivo por el cual, he puesto en práctica la competencia digital que tengo adquirida, gracias en parte, a la materia cursada de Documentación e Información Educativa del segundo curso de Pedagogía, que me permite saber seleccionar y ser crítica ante diferentes fuentes documentales.

B. GROS y D. Contreras (2006) entienden la alfabetización digital en sentido amplio, puesto que opinan que para producirse una adecuada alfabetización deben darse una serie de características, entre las cuales destacan: la capacidad para realizar juicios de valor informados acerca de la información que se puede obtener en línea; destrezas de construcción del conocimiento; valoración de las herramientas del sistema como apoyo a los formatos tradicionales del contenido, etc. Tras la lectura del documento de estos autores, debo indicar que he profundizado en gran medida en los conocimientos que poseía sobre alfabetización digital, puesto que a la hora de definir el concepto sin información previa, no era capaz de identificar tantas de sus características. Sin embargo, sí que identificaba previamente que para hacer un buen uso de la alfabetización digital era necesario saber realizar juicios de valor sobre la información que se nos ofrece. Por ello, entiendo la relación entre el concepto y la competencia digital, ya que a la vista de las lecturas realizadas, la competencia viene dada en gran medida por la capacidad de crítica frente a determinada información que está a nuestro alcance a través de la web. 

A través de la lectura de diversos documentos, pude llegar a conocer que el empoderamiento digital se refiere a la capacitación avanzada en competencias digitales, que generan que los individuos sean más eficientes y más críticos, así como que cuenten con una serie de habilidades más allá de la simple utilización de los medios. En mi opinión, hablar del más allá en la utilización de los medios implica saber buscar y tratar la información, ser capaz de difundir contenidos, comunicarse y además, colaborar en la red. Por medio de la colaboración en la red, se entiende que los individuos en lugar de ser unicamente consumidores y seleccionadores de la información que esta nos ofrece, son capaces de producir y construir sus propios contenidos para ser capaces de comunicárselo a los demás.

Como conclusión, se puede indicar que la competencia digital implica una adecuada alfabetización digital y que además, genera o dota a los individuos de empoderamiento digital, tan necesario en la era que nos ocupa, donde los niños y la mayoría de los jóvenes actuales son considerados como nativos digitales.

 

Referencias bibliográficas: 

B. GROS, D. CONTRERAS. (2006). Revista Iberoamericana de Educación, 42, pp. 103-125.