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Pese atodo, avanzamos sin linterna y con niebla densa.Conclusiones particulares del análisis histórico-legislativo

La normativa estatal referente a la integración escolar de los alumnos con ne­cesidades educativas especiales (1985) desarrolla un modelo de asesoramiento psicopedagógico de tipo clínico. Los equipos de orientación educativa y psico-pedagógicos fueron instrumentos muy importantes en la consecución de la in­tegración escolar y sus funciones eran la valoración multidisciplinar, y el dise­ño y seguimiento del programa de desarrollo individual (PDI).

Con la generalización y consolidación de los equipos de apoyo al sistema edu­cativo (LOGSE), se atiende a todos los alumnos desde un currículo común y flexible, y desde la atención a la diversidad. De manera progresiva se desarrollan las medidas de atención a la diversi­dad, y las funciones de los equipos y departamentos de orientación. Las primeras actuaciones específicas se centran en los alumnos con discapa­cidad y de educación compensatoria, después en los alumnos con altas capacidades y, finalmente, en los de incorporación tardía al sistema edu­cativo (inmigrantes). Esta actuación es simultánea a las nuevas necesida­des de los alumnos que se van incorporando al sistema educativo.

El modelo de asesoramiento y las funciones de los equipos de orientación y psicopedagógicos cambia: desde un asesoramiento individual y clínico a otro preventivo, curricular, educativo, colaborativo y centrado en la mejora de la calidad de los centros educativos y en sus necesidades. Durante la vigencia de la LOGSE, este cambio se realiza de manera paulatina e incompleta en la nor­mativa estatal y autonómico.

 El modelo organizativo del asesoramiento psicopedagógico predominante en la mayoría de las comunidades autónomas para las etapas de infantil y primaria es el de apoyo externo al centro. Esta organización de los apoyos sirve a una actuación puntual y clínica, por lo que está en contradicción con el modelo teórico de la propia LOGSE. Estos equipos deberían transformarse en apoyos internos a los centros, como en Galicia y Navarra. Los miembros de los antiguos equipos psico-pedagógicos de apoyo son adscritos a los departamentos de orientación (Galicia). Hay un orientador por centro que forma parte de la unidad de apoyo educativo con el maestro de pedagogía terapéutica y el de audición y lenguaje (Navarra). El asesoramiento es el resultado de una colabora­ción participativa de todos los profesionales del centro, sin perjuicio de actuaciones especializadas.

La adscripción actual de los maestros de audición y lenguaje a los equipos de orientación y psicopedagógicos (apoyos externos a los centros) predispone a una intervención educativa de los niños con problemas de lenguaje fuera del aula ordinaria y de tipo terapéutico. Una adscripción de estos maestros a los centros docentes (apoyo interno) favorecería una atención más preventiva e in­clusiva.

  1. Los equipos específicos de orientación y psicopedagógicos pueden mantenerse como apoyos externos a los centros y son importantes en la intervención psicoeducativa que requiera una formación muy específica. Hay que crear los equipos de orientación específicos en aquellas comunidades autónomas en que no existen.
  2. No existe una correlación entre los planes de estudio de las titulaciones de Psicología, Pedagogía y Psicopedagogía y las funciones referentes a la aplica­ción de medidas generales y específicas de atención a la diversidad, asignadas a estos profesionales que realizan el asesoramiento psicopedagógico. Hay que incluir materias referentes a dicha problemática que les permitan desarrollar estas funciones.

Asimismo, para que se atienda a la diversidad de una manera eficaz, es im­prescindible también que los maestros y profesores de secundaria dispongan en sus planes de estudios de conocimientos básicos referentes a la atención a la diversidad.

La LOE introduce un nuevo término, "necesidad específica de apoyo educati­vo", e incorpora las medidas de atención a la diversidad de la normativa ante­rior. Sin embargo, no hace referencia a la orientación educativa, psicopedagógica y profesional en la educación primaria; sí la hace, con respecto a la secundaria obligatoria.