La modernidad líquida, la escuela y las TIC.

El mundo actual se encuentra en una época cambiante y en transformación, estamos inmersos en una era donde prima el deseo instantáneo, lo cual la convierte en una situación cuanto menos difícil para la educación. Hablamos de una educación  al servicio del mercado.

Nos encontramos en un tiempo que se caracteriza por el capitalismos más exacerbado, donde todo puede ser puesto en venta, sin importar mucho  las consecuencias. Como es de suponer la educación no iba a ser una excepción.

Las modificaciones del propio sistema hacia una nueva era de hiperconsumo traen consigo la consideración de nuevos trabajadores y nuevos consumidores, en este continuo, los profesores y los alumnos respectivamente. El avance del capitalismo pone en relieve la tentadora idea de la educación como mercancía, hablamos de una nueva forma de negocio, un nuevo servicio donde las condiciones de producción y comercialización no pueden ser diferentes a las establecidas por el sistema económico vigente (Martínez Bonafé, 2012).

Actualmente el conocimiento se  presenta estático de cierto modo, y con el propósito de ser usado solo una vez. De la misma manera que anteriormente el conocimiento se había considerado como un bien duradero, en los tiempos líquidos que corren, no hay lugar para eso por lo que se  tiende a dar prioridad a un conocimiento con pocas esperanzas de vida (Bauman, 2007). Idea que conecta con el concepto de la obsolescencia programa, es decir, recortar la vida de los productos con un claro objetivo mercantil.

Si el alumno es el consumidor  y el profesor el trabajador, el conocimiento se convierte en la mercancía. Teniendo esto en cuenta debemos preguntarnos si hay lugar para aquellos contenidos más cívicos y morales, fundamentales para la convivencia en sociedad y el desarrollo íntegro de la persona.

Todos estos cambios que nos trae la modernidad líquida tienen  consecuencias,  por un lado en algunas áreas de conocimiento tales como las artes o las humanidades  que quedan reducidas  y solapadas por otros campos más demandados por el mercado. Por el otro, la consideración de la escuela como producto tiene consecuencias nefastas, entre las que se encuadran la idea del decremento de la escuela pública, hecho que conecta con el derecho a la educación y las desigualdades en este campo.

Un elemento estrechamente ligado con la cantidad es la calidad, ya que en los tiempos que corren debemos tratar con una gran cantidad de información. Cada día disponemos de más y más información. Dicha situación cambia nuestra manera de informarnos con lo que es necesario desarrollar estrategias de Curación de Contenidos. De la misma forma los medios de comunicación actuales tienden a comunicar mensajes cada vez más cortos, lo mismo  ocurre cuando notros mismos intentamos buscar información, ya que tendemos a quedarnos solo en la superficie sin profundizar en el tema. En esta línea, cada vez más se aprecia una pasividad frente a los medios, viéndose la capacidad y el espíritu crítico  mermados.

La información no garantiza el conocimiento, es en este continuo es  donde la escuela adquiere un rol fundamental. Transformando la información en conocimiento y haciendo uso de los recursos pedagógicos pertinentes para pasar de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento.

Como bien decimos la cantidad no siempre es sinónimo de calidad, es de aquí de donde pueden surgir diversos inconvenientes acorde con las falsas informaciones. Es necesario,  para poder informarse de una forma óptima, enseñar estrategias para conseguir información veraz. Ya que no debemos asumir  que disponer de una gran cantidad de información es estar informado. Debemos dotar al sujeto de las herramientas necesarias para hacer frente a esta nueva situación.

Los nuevos canales y formas de comunicación, están marcado la forma de construir los conocimientos y de transmitirlos. El alza de las TIC y su incremento desde  finales del siglo XX, ha hecho que la humanidad tenga  instrumentos de comunicación y que adapte la manera de hacer las cosas a las nuevas tecnologías. Idea que conecta con las nuevas formas de aprender desde el punto de vista  pedagógico, ya que es bien sabido que las imágenes tienen un papel fundamental en el mundo actual, por lo que aprovechar dicha memoria visual siempre puede ser un acierto y una de las maneras de adaptación a este mundo en constante cambio. Las tecnologías  permiten  una nueva forma de  planificación de nuevas formas de educar, de aprender y de investigar.

Pero cómo podríamos plantearnos el reto de pasar de solido a liquido, la cuestión es transformar nuestras conciencias y separar la educación de la economía, lo cual no quiere decir que se descontextualice. Debemos llegar a una época de educación liquida que cambie con los tiempos, educando en valores y aportando las estrategias necesarias para afrontar nuevos retos.

 Dicho esto conectamos con uno de los retos que debemos  vencer, que es la consideración de la educación como mercancía, proponemos ver de nuevo a la educación como un proceso y no como un producto, en los tiempos actuales se pretende producir graduados con independencia del nivel conseguido.  Se trata de regresar al  ideal de la educación para toda la vida, un conocimiento continuo y actualizado día a día. Por otra parte, y como bien apuntaba anteriormente, en este sistema económico no siempre es fácil definir el lugar que ocupan los valores sociales en dicho sistema, en concreto el de igualdad; pues el  derecho a la educación se resiente  con la creciente privatización de la escuela.

Hablamos de una educación capaz de adaptarse a los cambios pero sin que ésta se halle expresamente ligada al ámbito empresarial, es decir, una educación que cambie a acorde con los tiempos sin que contenidos fundamentales como son la convivencia o la tolerancia se vean resentidos por el influjo del sistema vigente.

En conclusión, para un mundo en un proceso de cambio como este  necesitamos una educación flexible pero sólida al mismo tiempo, debemos volver a confiar en la escuela cara un futuro lleno de desafíos.

Referencias bibliográficas:

Bauman, Z. (2007). Los retos de la educación en la modernidad líquida. Barcelona: Gedisa.

Martínez Bonafé, J. (2012). El problema del conocimiento en el triángulo entre capitalismo, crisis y educación. Investigación en la Escuela, 76, 7-21.

 

 

Comentarios

  • Bianca

    Muy de acuerdo contigo, Dani. 

    La revolución que estamos viviendo con las nuevas tecnologías no puede dejar indiferente a la educación. Sin embargo parece hacerlo, pues poco han cambiado las cosas desde que nuestros padres se han educado. Los cambios que se aprecian se pueden observar fundamentalmente en la introducción de las nuevas tecnologías en el aula; sin embargo esto se queda aquí, puesto que no se apuesta por una educación para los medios, que permita desarrollar la capacidad crítica en los sujetos. 

    Tampoco se trabaja desde las escuelas, dando pautas e indicaciones, para que los sujetos puedan desarrollar un aprendizaje más independiente y adaptado a las necesidades de cada sujeto; y esto es algo verdaderamente importante, puesto que es una de las posibilidades que ofrece la tecnología, con un fin claramente educativo.

    ¡Interesante publicación!