Amplia tecnología y uso de las TIC.

“Tecnología: n.f

Del gr. τεχνολογία technología, de τεχνολόγος technológos, de τέχνη téchnē 'arte' y λόγος lógos 'tratado'.

1. f. Conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico.

2. f. Tratado de los términos técnicos.

3. f. Lenguaje propio de una ciencia o de un arte.

4. f. Conjunto de los instrumentos y procedimientos industriales de un determinado sector o producto.” – R.A.E

 

Hace un par de días y tras escuchar una noticia en la radio sobre la abundancia de dispositivos móviles entre la juventud española, salió el tema de la importancia del uso de la tecnología en la enseñanza. Las dos personas con las que debatía el asunto (estudiantes también de magisterio en la Universidad de Coruña) utilizaban reiteradamente dicho término como si se tratase de un invento moderno (incluyendo tan sólo el ámbito digital), comparándolo al estilo de enseñanza tradicional. No pude evitar recordar cómo en los primeros días de clase muchos nos sorprendimos al ver que había tecnología más allá de las pantallas digitales, los televisores y los ordenadores, (y de hecho no me avergüenza reconocer que nunca antes había visto los libros de texto como un instrumento tecnológico ya que lo que lo considero una falla de la enseñanza recibida) pero si me llamó mucho la atención ese hecho viniendo de dos estudiantes de cursos superiores en esta nuestra carrera.

Al igual que algunos de mis compañeros, crecí ajena a las TIC dentro del campo educativo (hasta el punto de que puedo contar con los dedos de mis dos manos la cantidad de vídeos que nos mostraron en toda la Primaria y Secundaria). Para mí, casi todo lo que hemos ido comentando y conociendo en clase es nuevo, ya que a pesar de que cursé dos años de informática en el instituto, hasta llegar al Bachillerato no sabíamos utilizar mucho más que Word y PowerPoint. ¡Y no es porque el centro no estuviese digitalizado! De hecho disponíamos de un ordenador y una pantalla digital por aula, pero hasta dicha etapa no estuvimos autorizados para utilizar (los profesores preferían optar por el proyector). Esto nos lleva de nuevo al hecho de que se gasta mucho dinero en tecnología digital para los centros que llega a quedar infravalorada, no porque carezca de utilidad, sino porque muchos docentes no saben cómo enfrentarse a ella.

La sociedad pretende vendernos que hoy por hoy las generaciones –dentro del periodo de la “Generación Y” y “Generación Z”- nacemos digitalizadas, pero realmente poco conocen (y conocíamos) más allá de las redes sociales, los videojuegos y la televisión. Por ello estoy fascinada con la cantidad de programas y aplicaciones que estamos conociendo en clase, y realmente opino que el hecho de estar realizando el proyecto es lo que mejor me puede clarificar la funcionalidad de todas ellas. Al fin y al cabo, todo ello puede utilizado como un recurso didáctico más y es evidente que los pequeños disfrutan muchísimo utilizando los dispositivos “de los mayores” por lo que es una forma preciosa de que estos aprendan sin aburrirse, y estoy ansiosa por poder ponerlo en práctica con los niños la semana que viene sobre todo después de escuchar las maravillosas anécdotas de todos los compañeros que han asistido a la escuela estos días anteriores. 

 

REFERENCIAS:

• Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española (22.aed.). Madrid, España. Recuperado de: http://dle.rae.es/?id=ZJ2KRZZ