Grupos de Whatsapp del colegio.

Hoy por hoy no son pocos los padres que comparten sus dudas a través de los grupos formados en esta conocida aplicación móvil, y es bien cierto que su utilidad es innegable y que las ventajas de este sistema pueden ser muchas... ¿Pero es todo maravilloso, o hay aspectos negativos?

Para la realización de este breve post me inspiré en el artículo de Noelia López-Cheda "Me niego a ser la agenda de mi hija por WhatsApp", que se hizo viral hace un par de años. En él se puede comprobar que esta iniciativa no es tan milagrosa como puede parecer en un primer momento, y considero que podría ser positivo que un maestro transmitiese esta información a los padres de sus alumnos. 

Bien es cierto que los grupos permiten a los padres más ocupados o despistados estar al tanto de la mayor parte de lo que incumbe a sus hijos en el ámbito escolar, así como organizar actividades extraescolares, compartir vídeos o fotografías de tareas realizadas por los pequeños, etc... De hecho es un recurso muy interesante para las familias en la etapa de la Educación Infantil, dónde la memoria de los niños mas falla, por ejemplo, a la hora de entregar avisos de la maestra. [¡Aunque no es imprescindible!]

Por otro lado sabemos que ir educando a los pequeños para convertirlos poco a poco en seres humanos independientes y autónomos es un deber casi fundamental de los padres. Sin embargo, uno de los usos diarios más comunes para los estos grupos [sobre todo a partir de Primaria] es el de preguntar los deberes. En relación con esto, López-Cheda comenta "Cuando esto se convierte en algo cotidiano, en una costumbre, sueltan la responsabilidad en nosotros [los adultos]." Y es que llegada una edad hay ciertas obligaciones que deben ir asumiendo como una rutina por su propio bien. 

Deben comprender que no pasa nada por olvidar la tarea una vez, es algo normal que a casi todos nos ha sucedido a lo largo de nuestro paso por la escuela [¡Y que todavía puede repetirse!]. Además es probable que si el profesor es quién les regaña por su pequeño desliz estén más atentos la próxima vez, porque no sólo recordamos nuestros grandes éxito sino que también aprendemos de los errores.

Cabe destacar que a través de pasos tan pequeños como el ir haciéndoles responsables de su propia agenda podemos fomentar su sentido de la responsabilidad así como la iniciativa propia, en lugar de crear niños dependientes de las órdenes o instrucciones de terceras personas, algo imprescindible para su realización personal. Y es que la tecnología digital tiene grandes utilidades, pero a veces se nos escapa de las manos y creyendo hacer lo mejor para los niños, terminamos cayendo en la hiperprotección.

REFERENCIAS:

• Lopez Cheda, Noelia (2014), Me niego a ser la agenda de mi hija por el Whatsapp. Recuperado de: https://noelialopezcheda.wordpress.com/2014/10/30/me-niego-a-ser-la-agenda-de-mi-hija-por-el-whatsapp/