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Innovación y actualización del ámbito educativo

Tal y como vimos en la clase expositiva de este semana, la tecnología influye sobre los diferentes aspectos de la vida y, por lo tanto supone cambios sobre nuestro modo de actuar y vivir. Si esta tecnología influye sobre el contexto, y por lo tanto sobre el entorno en el que vivimos también se trata de un elemento clave a tener en cuenta en el proceso de enseñanza. Esto es un hecho que diferentes especialistas en esta temática tratan de enseñar. Así, podemos tomar como  referencia la UNESCO cuando nos indica que:

 “Un docente que no maneje las tecnologías de información y comunicación está en clara desventaja con relación a los alumnos. La tecnología avanza en la vida cotidiana más rápido que en las escuelas, inclusive en zonas alejadas y pobres con servicios básicos deficitarios. Desafortunadamente, la sociedad moderna no ha sido capaz de imprimir el mismo ritmo a los cambios que ocurren en la educación” (UNESCO, 2005).

Es decir la educación debe de prepararnos para la realidad en la que vivimos y en este mundo la tecnología supone un elemento fundamental, esto es, constituye el contexto en donde tienen lugar la enseñanza y aprendizaje. Esto es un hecho real que debemos de aceptar y tratar de enfrontar en lugar de intentar esquivarlo. En palabras de Ana Duarte:

"La presencia y relevancia de las nuevas tecnologías es un hecho indiscutible en la sociedad actual y futura. Ningún sector social puede sustraerse a la incorporación de las mismas para aprovecharlas ventajas y supuestas bondades intrínsecas que se derivan de tal hecho." (M. Duarte, 2000, pág. 129).

Así, la presencia indiscutible de las tecnologías en nuestro día a día también supone un cambio en nuestro modo de aprender, y por lo tanto trabajamos y nos relacionamos con las herramientas de un modo distinto que en épocas anteriores y esto supone, por lo tanto también, la necesidad de actualizarnos constantemente.

"La rapidez con que se producen algunos de estos cambios que se dan a todo nivel, tanto en la esfera científica como tecnológica, geográfica, política y hasta moral, nos impacta y nos obliga a hacer importantes y permanentes esfuerzos de adaptación."

Con esto quiero decir que es necesario que el ámbito de la educación se esfuerce en conseguir esta adaptación y actualización en su contexto, ya que se trata de un hecho al que nos tenemos que enfrontar.

Una teoría que tiende hacia lo anteriormente expuesto o hacia una posible propuesta, es la teoría de la flexibilidad cognitiva que parte de la idea de que el conocimiento en sí no tiene un único modo de interpretación, ya que se trata de un aspecto demasiado complejo como para suponer que existe un único punto de vista considerado como correcto. Es por esto que consideran que el conocimiento debe de ser presentado de diferentes perspectivas y son los hipertextos; entendido según Roland Barthes como „un texto compuesto de bloques de palabras (o imágenes) electrónicamente unidos en múltiples trayectos, cadenas o recorridos en una textualidad abierta, eternamente inacabada y descrita con términos como nexo, nodo, red, trama y trayecto” ( R. Barthes, 1980) que permiten acercarse más a esta idea. Estos hipertextos permiten por lo tanto saltar de un concepto o idea a otra, presentando una mayor flexibilidad cognitiva debido a que permite la creación de nuestro propio documento a partir de múltiples aportaciones que se ven unidas por enlaces. Además también permite llegar a términos que inicialmente no teníamos pensado mencionar o de los que no conocíamos su existencia, de  tal modo que nos permite establecer un conocimiento más global a partir de las múltiples aportaciones existentes en la red. Se trata de un modo de aprendizaje que probablemente se ajusta más a cada sujeto y en donde existe una clara posibilidad de selección según preferencias, así como también, un mayor dominio y responsabilidad sobre el propio proceso de aprendizaje.

En este punto es necesario tener en cuenta que, aun que este tipo de recursos cambie el modo en el que se lleva a cabo el proceso de aprendizaje y puede ayudar a motivar a los sujetos, esto no vale nada si el interés, por parte de los alumnos, solo está presente por ser algo novedoso. Así, será necesario que el uso sea realmente innovador y suponga un cambio más profundo que la mera inclusión de un nuevo recurso. Con respecto a este último aspecto, podemos establecer una clara relación con los enfoque que existen sobre las diferentes concepciones acerca del uso de las nuevas tecnologías: para que este tipo de recursos permite provocar un cambio en el proceso de aprendizaje debe de superar la visión del modelo tecnocrático; que se centra básicamente en el objeto o recurso en sí y pasar a una visión más relacional, que toma en consideración aspectos que van mucho más allá del propio objeto o herramienta, centrándose en cuestiones tan importantes como la metodología o las interacciones. De este modo, será necesario seguir una tendencia hacia el segundo modelo para poder percibir un cambio y mejoras en el proceso de aprendizaje al usar este tipo de recursos. Con esto quiero decir que el planteamiento de esta teoría proporciona unos aspectos interesantes y que son posibles de alcanzar, siempre y cuando no nos sujetamos a una concepción demasiado reduccionista.

A modo de conclusión indicar que el la sociedad está cambiando constantemente y existe la necesidad de que los diferentes ámbitos (también y sobre todo la educación) se ajusten a los cambios e innovaciones. Así, personalmente considero que aspectos proporcionados por la teoría de la flexibilidad tecnológica, así como también, el conectivismo explicado en la publicación anterior, son teorías que pretenden ir más allá de los aspectos considerados tradicionalmente y tener en consideración otros nuevos que van marcando o identificando realmente la sociedad actual. De ahí que, considero importante no optar por uno o por otro, esto es, más tradicional o más actual, sino que tener en cuenta siempre la combinación con la finalidad de favorecer, ante todo, al proceso de aprendizaje.

 

Referencias bibliográficas:

Calderoni, J. & Pacheco, V. (1998). El hipertexto como nuevo recurso didáctico. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 28 (3-4), 157-181. Recuperado de: http://www.redalyc.org/pdf/270/27028407.pdf

Duarte, M. (2000). Innovación y nuevas tecnologías: Implicaciones para un cambio educativo. Revista de educación, 2, 129-145. Recuperado de: http://rabida.uhu.es/dspace/bitstream/handle/10272/1899/b11797009.pdf?sequence=1

Montolío, M. C. (S.f). La tecnología educativa en el desarrollo del trabajo educativo. Recuperado de: http://www.raco.cat/index.php/dim/article/viewFile/247588/331527

Calderoni, J. & Pacheco, V. (1998). El hipertexto como nuevo recurso didáctico. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 28 (3-4), 157-181. Recuperado de: http://www.redalyc.org/pdf/270/27028407.pdf

Zangara, A. (s.f.). Uso de nuevas tecnologías en la educación: una oportunidad para fortalecer la práctica docente. Recuperado de:  http://www.puertasabiertas.fahce.unlp.edu.ar/numeros/n5/zangara

Comentarios

  • Nerea Patiño Fontenla

    Buenos días Ángela. 

    En primer lugar, quería indicar que me he sentido interesada por tu nueva publicación, ya que esta misma semana elaboraba una publicación similar centrada en los mismos contenidos que nos muestras en esta ocasión. Sin duda, destaco de tu publicación la relación que realizas de los diferentes conceptos de esta sesión con otros de sesiones previas, tales como los tipos de modelos tecnológicos (tecnocrático y relacional), puesto que ofreces una perspectiva que no había reflejado en el Blog de manera explícita, aunque si en cierto modo implícita en la publicación. En mi opinión, seguiendo tu misma línea, necesitamos de una renovación pedagógica dentro de las aulas refiriéndonos a esa visión instrumental del modelo tecnocrático, que tanto se viene aplicando en la educación con las TIC desde su aparición. Con el nacimiento de determinados recursos, nos podemos percatar de la necesidad de adoptar otros enfoques, que traten de centrarse no sólo en los resultados, sino también en los procesos, puesto que contamos con herramientas de enorme calado que pueden ayudar a construir en cierto modo los aprendizajes. El hipertexto, así como la teoría de la flexibilidad cognitiva nos hacen ser conscientes de las nuevas necesidades que están surgiendo y a las cuáles la escuela no está dando una respuesta adecuada: ya no sólo debemos desarrollar en los discentes la capacidad única de consumir información de la red, sino que debemos crear consumidores de información y generar también autores, que sean cada vez más críticos con esa realidad, que dominen en cierto modo su competencia digital y prepararles ciertamente para el futuro que les espera.