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Alfabetización audiovisual, ¿una necesidad?

Por Bianca Comentarios (2)

¡Hola compañeras/os!

En esta publicación os hablaré sobre la alfabetización audiovisual, relacionándolo con una entrada anterior, en la cual os había hablado de la necesidad de educar en y a través de la imagen; pues bien, con la alfabetización audiovisual pretendo ir un paso más allá para enfatizar la necesidad de incorporar el vídeo como un elemento didáctico y, por lo tanto, objeto de atención del quehacer de la pedagogía.

Tradicionalmente, la enseñanza ha estado vinculada con el lenguaje oral, constituyendo este el principal recurso mediador en la enseñanza. No ocurre lo mismo en la actualidad, en dónde en las aulas se perciben una gran variedad de recursos, y en dónde en numerosas ocasiones los docentes hacen uso de los materiales multimedia para complementar su función.

Ahora bien, ¿el uso que se hace de esos recursos es el más correcto y eficaz para el adecuado desarrollo de los sujetos en la era digital en la que vivimos?

Para contestar a esta cuestión, empezaremos definiendo lo que se entiende como alfabetización audiovisual que, en palabras del Gabinete de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona (2015, p. 26), se refiere “al conjunto de capacidades, habilidades y conocimientos que se refieren al uso del lenguaje audiovisual y sus tecnologías, lo que se favorece tanto por el uso de contenidos audiovisuales, cualquiera que sea su incardinación en la enseñanza, como por el desarrollo de actividades centradas en el lenguaje audiovisual”.

De acuerdo con esto, la investigación llevada a cabo en el año 2015 por este mismo Gabinete sobre el uso pedagógico que los docentes hacen de los recursos audiovisuales en todo el territorio español, desvela que el 89% de los docentes encuestados utilizan estos recursos con el objetivo prioritario de complementar sus explicaciones mientras que tan solo un 10% de los docentes emplea estos recursos como un objeto de estudio en sí mismo, esto es, enfatizando la necesidad de que los alumnos/as aprendan las técnicas que se esconden bajo el lenguaje audiovisual; necesarias para comprender lo que dicho lenguaje nos está transmitiendo. Tal y como se muestra en el siguiente gráfico:

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Fuente: Perspectivas 2015: El uso del audiovisual en las aulas. Gabinete de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona.

 

Por otra parte, se concluye que la alfabetización audiovisual en los centros educativos de España no es una práctica común; ya que para tres cuartas partes del profesorado la consideran como una práctica ocasional o esporádica. De acuerdo con esto, en cuanto a la inclusión de lo audiovisual como un objeto de estudio tan sólo el 16% de los profesores de educación primaria y el 24% de los profesores de secundaria afirman que en estos niveles se imparten contenidos relacionados con esta temática.

En este sentido, y en relación a la pregunta que planteaba inicialmente, creo que la respuesta es bastante evidente: la alfabetización audiovisual no se trabaja lo suficiente en el sistema educativo español y, cuando se hace, únicamente se enfatiza en la perspectiva de educar con lo audiovisual (entendiéndolo como un apoyo a los contenidos que imparten los docentes), dejando de lado la otra cara de la moneda; educar en lo audiovisual (entendiéndolo como   como un objeto de estudio en sí mismo).

De acuerdo con esto, el sistema está formando espectadores pasivos, que no cuentan con las herramientas que les permitan comprender e identificar el mundo que les rodea, caracterizado por un bombardeo de imágenes que intentan seducirnos, en dónde los individuos se quedan sin capacidad de elegir y sin un criterio que les permita discriminar realmente lo que está sucediendo; lo que se deriva en la incapacidad para desarrollar una conciencia crítica y fundamentada que les permita pasar de consumidores a creadores. (Cantos, 2014).

En este sentido, y de cara a conseguir la alfabetización audiovisual en los educandos, resulta fundamental que estos mismos tomen conciencia de todo lo que abarca el lenguaje audiovisual, ya que, a través de él se están construyendo nuevas realidades, este lenguaje (al igual que los demás) nos está transmitiendo mensajes, se comunica con nosotros y, como tal, puede favorecer a la adquisición de aprendizajes. Así, hablamos de un nuevo conocimiento que ha de ser objeto de atención de todos los agentes implicados en la educación. En sintonía con lo que expresa Marquès (2012) los conocimientos básicos sobre el lenguaje audiovisual que han de estar presentes a lo largo de la enseñanza obligatorio han de abarcar las siguientes áreas:

  • Comparación de lenguajes (características generales y dimensiones del lenguaje audiovisual, el hipertexto…)
  • Fotografía digital (características, técnicas de uso, elementos que la conforman…)
  • Gramática audiovisual y semántica (tipos de imágenes y elementos que las conforman, el sonido, planos, ángulos, encuadres, técnicas expresivas, movimientos de cámara, recursos estilísticos…)
  • Los “mass media” en general (características, valores e ideologías que se esconden detrás de los mismos, dimensiones socioeconómicas y sociopolíticas…)
  • Publicidad (tipos de anuncios existentes, mensajes subliminares, valores que transmiten…)
  • Lectura crítica (lectura y análisis crítico de las imágenes, anuncios, programas…)
  • Vídeo (edición, elementos y técnicas de uso…)
  • Creación audiovisual (elaboración de murales, montajes, mensajes videográficos…).

En relación con lo expresado, una persona cuenta con una buena alfabetización audiovisual cuando es capaz de comprender aquellos que nos intentan transmitir a través del lenguaje audiovisual y cuando él mismo es capaz de comunicarse a través de ese lenguaje (Marquès, 2012).

Por otra parte, un aspecto que modificaría de las áreas que nos describe Marquès es la presencia de la lectura crítica como un apartado más. Bajo mi punto de vista, esta área debería ocupar un lugar transversal en la alfabetización audiovisual; siendo un ejercicio necesario para prácticamente todas las demás áreas que plantea el autor.

A modo de finalización me gustaría indicar mi opinión personal y es que a lo largo de mi trayectoria por el sistema educativo nunca me han dado a conocer todo lo que escondía este lenguaje. De hecho, tal y como demuestra la investigación de la que os hablaba al principio de este blog, todos mis profesores/as utilizaban el lenguaje audiovisual como apoyo a sus explicaciones (y tampoco era algo que empleasen con demasiada frecuencia). La primera vez que supe algo sobre todo lo que había detrás de este lenguaje fue en primero de carrera, en la asignatura Antropología de la Educación; en dónde nosotros como alumnos realizamos exposiciones acerca del vídeo y la publicidad y fue algo que me llamó la atención (los tipos de anuncios existentes, los aspectos emocionales de los vídeos…); y que todavía recuerdo a día de hoy ya que, no cabe duda alguna, de que hablamos de conocimientos útiles para nuestra vida diaria, necesarios para sobrevivir en la sociedad actual. En este sentido, como pedagogas/os, debemos ser conocedores de que estamos ante una vía comunicativa que, de manera directo o indirecta, produce impactos en toda la sociedad y, por esta razón, deberá convertirse también en nuestro objeto de estudio y análisis.

 

Referencias Bibliográficas

Cantos, A. (2014). Cine y Alfabetización Audiovisual: El análisis del filme como agente activo de comunicación para la educación ciudadana. Razón y Palabra, 87, 102-116.

Gabinete de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona (2015). Perspectivas 2015: el uso del audiovisual en las aulas. Barcelona: Planeta.

Marquès, P. (2012). La alfabetización audiovisual. Recuperado de: http://www.peremarques.net/alfaaudi.htm

 

Comentarios

  • Daniel López

    Has realizado una entrada realmente interesante y que considero que se traduce en un aporte significativo para todos los que lean tu publicación. Quisiera remarcar la diferencia que estableces entre educar con lo audiovisual y en lo audiovisual, y la gran brecha que separa a estas dos preposiciones.

    Lo cierto es que tenemos experiencias muy similares en cuanto al uso que pueden hacer los docentes de niveles no universitarios del video. Quisiera manifestar que una práctica frecuente y poco enriquecedora para los alumnos es emplear el video como sustituto de una explicación. En este sentido las consecuencias para los alumnos son nefastas porque además de copiar todo lo que sucede en la historia que nos puede transmitir un vídeo, la estructura y el análisis de contenido que podemos encontrar en los libros de texto es diferente a secuencia que sigue el video; en definitiva no encuentro otra pretensión en el empleo del video (que hacen algunos docentes del mismo) que no sea ampliar los contenidos del libro.

    Partiendo de esta base, y tal y como se plasma en la instigación, las personas que dedican su tiempo a la educación en lo audiovisual es mínima. Si consideramos que estamos ante una era que podemos calificar de "Híper Visual" la formación en lo audiovisual  necesita ampliarse y renovarse. Aun que considero que formar a un ciudadanía crítica es complicado, debido a la cantidad de estrategias que es necesario adquirir para analizar una situación concreta, si confío en la capacidad de los contenidos transversales para conseguirlo; es decir, en lo audiovisual podemos plasmar cualquier tipo de situación y poder analizarla con nuestros estudiantes con el fin de que puedan identificar las posibles ideologías implícitas en algunos medios, y poder acceder a los mismo de forma crítica y comprehensiva.

  • Tania

    Hola Bianca, 

    has realizado una publicación muy interesante en la que has trasladado lo que de ante mano creía a una investigación fundamentada. Es decir, antes de leer tu publicación ya pensaba que la gran mayoría de docentes empleaban el vídeo como complemento a sus explicaciones y, no, como un material de estudio en sí mismo. Como bien dices, considero que este hecho esta ayudando a generar unos espectadores pasivos con lo que ven a través de las panatallas; pues nadie les ha enseñado a desarrollar un espírito crítico sobre lo observado; al mismo tiempo que nadie les ha enseñado a entender lo que ven. 

    Por lo tanto, como defiende Marquès, y tú indicas, considero que sería de gran interés alfabetizar en cuestiones como las que propone; ya que de esta manera estaríamos dando un salto además de cualitativo, cuantitativo: pasaríamos de tener simples espectadores a tener críticos reflexivos y conocedores del lenguaje audiovisual que llega a nosotros todos los días.