E- Evaluación

Hace días he podido leer publicaciones de otras compañeras que hacían referencia al papel de la evaluación a través de las tecnologías. Este hecho, me ha llevado a infórmame un poco más sobre el tema.

En primer lugar, es necesario entender que evaluar consiste en medir los logros alcanzados por los alumnos, valorar sus competencias y habilidades. Así mismo, dentro de contextos de aprendizaje virtual “la evaluación es una herramienta de innovación imprescindible para que se de este cambio en pro de un aprendizaje más significativo para los alumnos, pero en muchos casos nos encontramos que utilizamos la tecnología para realizar una mera copia de lo que se realiza en los contextos presenciales” (Barberà, 2016, pp. 2).

En otro punto y, haciendo un repaso entre los aspectos positivos más significativos de la educación a través de la red podemos destacar: la flexibilidad especial y temporal (24 horas al día, 7 días de la semana y 365 días al año); la secuenciación didáctica es conocida desde el inicio por parte del alumnado y, que el propio proceso de la red se realiza a través de la red. Igualmente, se puede apostillar que “una evaluación positiva en prácticas formativas virtuales implica un proceso de autorregulación del aprendizaje, es decir, que los estudiantes adopten técnicas y estrategias apropiadas y sistemáticas para seguir el ritmo y cumplir con el calendario de entrega de actividades y participación en las dinámicas contempladas” (Moral y Villalustre, 2013, pp. 3).

Así mismo, la educación a través de la red también cuenta con muchos puntos débiles (Barberà, 2016): la docencia se convierte en un cúmulo de tareas con fechas de inicio y finalización; se trata de una educación rígida donde la personalización desaparece y, dificultades en el proceso de comunicación. Por lo tanto, podemos entrever que la evaluación en los procesos de aprendizaje en red es un punto susceptible de mejora. En este punto es necesario que se tenga en cuenta que “la evaluación no es solamente evaluación del aprendizaje sino que es también evaluación para el aprendizaje” (Barberà, 2016, pp. 5).

Es ahora en este punto cuando voy a hacer referencia a las aportaciones de las TIC en el ámbito de la evaluación (Barberà, 2016):

  • Evaluación automática: cuenta con aspectos muy positivos como son la rapidez en el conocimiento de la solución de las respuestas planteadas y, la inmediatez entre la que se produce la retroalimentación entre docentes y alumnado. Así mismo, cuenta con aspectos negativos como son: la poca intercomunicación que existe entre el docente y el alumnado (se omite la personalización de la respuesta) y falta de una identidad colectiva por parte del usuario dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • Evaluación enciclopédica: hace referencia a la construcción de los documentos evaluativos por parte del alumnado empleando el recurso de internet. Es este acceso a tanta información hace que surjan problemas pues, puede existir el plagio. Es en este punto, cuando el papel del docente cambia, dejando de ser un mero transmisor de la información para poner en práctica nuevas estrategias didácticas.
  • Evaluación colaborativa: la llegada del aprendizaje a través de contextos virtuales ha puesto en valor el aprendizaje colaborativo a través de la posibilidad de participar en: foros, debates… Dándose la posibilidad de evaluar no solo el producto sino también el proceso de aprendizaje. Por lo tanto, el trabajo en ámbitos virtuales da la posibilidad de seguir el proceso de aprendizaje, visualizando así la tarea realizada por cada uno de sus alumnos/as y, otorgándole la calificación pertinente a su trabajo.

Por otro lado, este tipo de proceso de aprendizaje cuenta con una gran desventaja: muchos alumnos que optan por él aprendizaje virtual se muestran reticentes a trabajar de forma colaborativa creando así una barrera para desarrollar el trabajo colaborativo.

En otro punto, dentro del aprendizaje virtual debemos tener en cuenta el feedback que se realiza dentro de ese entorno virtual teniendo haciendo una distinción entre participación e interacción. “La interacción sería lo que constituye un cambio para ir a cotas cognitivas y sociales más complejas mientras que participar supone simplemente intervenir en un espacio virtual no favoreciendo una influencia dirigida a un cambio cognitivo o provocando una reacción virtual conjunta y compartida” (Baraberà, 2016, pp. 9). Es decir, la interacción en un espacio virtual es algo profundo (genera cambios cognitivos); mientras que la participación no implica aprendizaje ni un desarrollo cognitivo en el sujeto.

Por lo tanto, dentro de la e-evaluación debemos indicar que es más importante el proceso que los propios instrumentos de evaluación.

En este punto os planteo la siguiente cuestión: ¿la e-evaluación debe ser igual para todo el alumnado o cada uno debería tener una personalizada?

En un nivel más personal, debo indicar que esta publicación me ha llevado a realizar una pequeña reflexión de mi propio proceso de aprendizaje en esta materia. Como he explicado a lo largo de la misma, la e-evaluación cuenta con ventajas e inconvenites; no obstante, lo que mayor problema presenta, desde mi punto de vista, es la regulación del propio proceso de aprendizaje. Es decir, el hecho de tener que realizar un trabajo autónomo y, en nuestro caso sin seguir un calendario marcado, puede hacer que exista un descuido de la materia por parte del alumnado. Por eso, considero que es muy importante inculcar la necesidad de un trabajo constante al alumnado, pues será la única manera, en la e-evaluación, de realizar una evaluación objetiva y que contemple la totalidad del proceso de eneseñanza-aprendizaje. 

Referencias Bibliográficas:

Barberà, E. (2016). Aportaciones de la tecnología a la E-evaluación. RED. Revista de Educación a distancia, 50(4), 1-10.

 Del Moral Pérez, Mª Esther y Villaustre Martínez, L. (febrero, 2013). E-Evaluación en entornos virtuales: herramientas y estrategias. Comunicación presentada en las IV Jorandas Internacionales de Campus Virtuales, Universitat de les Illes Balears. 

Comentarios

  • IriaPG

    Hola Tania! Lo cierto es que el tuyo es el primer blog que leo sobre este tema y me ha parecido muy interesante. Debo empezar por comentarte que estoy en desacuerdo con la afirmación que hace Barberà sobre los puntos débiles de la e-evaluación, pues creo que está en nmanos de los profesionales evitarlos y convertirlos en puntos fuertes. Por ejemplo, dices que la docencia se convierte en un cúmulo de tareas con fechas de inicio y finalización, yo me pregunto donde se queda la posibilidad de comunicación constante que nos ofrecen las tecnologias. Si el docente hae un esfuerzo por entablar una comunicación continua con sus alumnos a través de las tecnologías durante el proceso de desenvolvimiento de estas tareas, todo cobra un nuevo sentido pues el alumno se sentirá respaldado y el docente podrá llevar a cabo una evaluación continua y esto permirirá que la educación sea flexible y se adapte al educando. 

    Otra de las desventajas que mencionas es la de que muchos alumnos que optan por él aprendizaje virtual se muestran reticentes a trabajar de forma colaborativa, una vez más pienso que el culpable de esto no es la e-evaluación, sino la persona.

    Por tanto, creo que el método está muy bien en la medida en que su uso sea el correcto y para ello claro está, debemos de partir de una mentalidad positiva, con ganas de trabajar y mejorar. Cosa que no es muy diferente a lo que la perspectiva que se debe tomar ante otras muchas metodologias de evaluación, si lo que se pretende es que sean realmente efectivas.

    En cuando a la cuestión que planteas, yo creo que la evaluación personalizada es algo essencial siempre, ya que cada persona es diferente y por tanto debe de existir un tivo de evaluación para cada persona (me refiero a que se deben de dar las adaptaciones necesarias).

    Por último, debo de decir que estoy muy de acuerdo contigo cuando haces hincapie en la importancia de incultar la constancia en el alumnado. A mi también me parece importante, aunque yo lo que haria sería enfocarlo todo en las adaptaciones. Es decir, adaptar la evaluación para que esta despierte verdadero interés en el alumno y que de este modo salga de si la constacia sin que se tenga que forzar.