INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

 

Creo que es incuestionable el hecho de que esta nuestra sociedad se encuentra inmersa en una constante innovación tecnológica. ¿Pero qué significa esto?

Pues bien, se define innovación como “(…) la implementación de un producto (bien o servicio) o proceso nuevo o con un alto grado de mejora, o un método de comercialización u organización nuevo aplicado a las prácticas de negocio, al lugar de trabajo o a las relaciones externas” (OCDE, 2005:33).

La pregunta a realizarnos, a mi parecer, está clara, ¿Cómo afecta esto a la sociedad con respecto al ámbito educativo?

Pues bien, dado que en una de mis últimas entradas el hecho de tomar como ejemplo una experiencia personal dio muy buen resultado, en esta ocasión volveré hacer lo mismo. Espero que os resulte interesante, agradable y os haga reflexionar.

 

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Riiiiiiiiiiiiiing, riiiiiiiiiiiiiiing, riiiiiiiiiiiiiiiiiing! ¿Recordáis esos despertadores enormes de campana capaces de despertar a todo un pueblo? Bien pues uno así me despertaba a mi todas las mañanas durante dos 6 años de primaria. Aunque debo admitir que mi hermana también ayudaba pues de las dos yo soy la más dormilona y ella la más puntual, con lo cual odiaba verme remolonear en cama. Después de vestirnos tocaba desayunar con el Xabarín Club, y aquí una vez más mi hermana pequeña se desesperaba ante mi imposibilidad de comer y ver los dibujos animados a la vez. Tras el desayuno recogíamos revisábamos las mochilas, que siempre iban hasta arriba de libros. Recuerdo jugar con mi hermana a pesar nuestras mochilas en la báscula a ver cuál pesaba más. Mi hermana, reina de los por si acaso, solía ganar pues aunque ese día no tuviera cierta asignatura, pongamos que matemáticas, ella siempre solía llevar el libro, el cuaderno y la libreta de todas las asignaturas. Por si acaso…

Una vez estábamos lista tocaba coger el bus, que en este caso era transporte escolar gratuito pero no siempre fue así ya puesto que durante el bachillerato acudí a un centro en el pueblo de al lado y por tanto tenía que coger el autobús público. Esto era complicado pues los horarios oscilaban mucho y la única manera de coger el bus era llevar un papelito con los horarios siempre en el bolsillo y llegara a la parada media hora antes.

En el colegio las clases se desarrollaban como siempre. Digo moco siempre porque las metodologías y materiales (a excepción de los libros) nunca cambiaban. Generaciones de padres e hijos recibiendo el mismo contenido del mismo modo, a pesar de que fuera el panorama comenzaba a cambiar.

El recreo era el mejor momento de la mañana, en el solíamos participar en juegos en grupo como el escondite y el pilla pilla o deportes como el futbol y el balonmano. Después la segunda parte de la mañana se pasaba más rápido y teníamos que volver al bus, el cual nos dejaba muy cerca de casa.

A pesar de que llegábamos a casa con mucha hambre, los Simpson conseguían que tardase hasta dos horas en comer (sí, mi madre se desesperaba). Tras la comida tocaba sentarse en el escritorio y hacer deberes, que normalmente consistían en completar ejercicios del cuadernillo, preguntas del libro y estudiar la lección. Una vez finalizados los deberes tuvimos nuestro ratito libre y salíamos al jardín, que por suerte era grande, y jugábamos hasta que tocaba subirse al coche y trasladarnos al pueble de al lado para entrenar atletismo (cosa que hago desde los tres años).

Los entrenos no eran complicados, el entrenador nos indicaba el número de vueltas a dar por un circuito y nosotros lo hacíamos. ¿El problema? Bueno, problemas había varios. Para empezar éramos niños, y bastante traste debo decir. Entrenábamos de noche, por un monte y sin ningún tipo de dispositivo con el que comunicarse en caso de perderse. Debo apuntar que hasta hace bien poco no conocí ningún caso de nadie que se perdiese pues el espíritu de grupo impedía que se dieran esa clase de situaciones.

Al llegar a casa estábamos muy cansadas por tanto tras una ducha y una cena rápidas nos íbamos para cama donde mi hermana pronto se quedaba dormida. Yo, hasta que mi madre me sacaba el libro que estaba leyendo en ese momento y me reñía no pegaba ojo.

Por lo general esa era mi rutina durante la primaria, lo único que cambiaba era que los fines de semana solía ir a jugar con el resto de niños del pueblo al campo, al monte, a la playa… donde fuera pero al aire libre y siempre en bicicleta.

 

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Suena mi canción favorita (la favorita de esa semana, claro), toca levantarse, Sigo siendo de lo más perezosa así que pospongo la alarma del móvil unas tres veces hasta que saco fuerzas de flaquezas y consigo levantarme. El desayuno con el ordenador encima de la mesa y una serie puesta, ¡Ah! Y el móvil en la mano, para ver las noticias en el Facebook. Hasta la facultad voy andando pero cuando estábamos con el Practicum cogía bus, gracias a eso descubrí la aplicación “maisbus”, que para quien no la conozca se la recomiendo pues gracias a ella es imposible perder un bus y además tienes a mano todas las líneas y paradas disponibles.

A clase siempre con el móvil, el ordenador y a veces hasta con la Tablet. Cada profesor tiene su modo de dar clase, unos usan ordenadores, otros pantallas, etc. y hasta los hay que no quieren TICs en su aula. Muchas veces toca imprimir cosas, pero esto es por gusto propio pues bien podría meter los documentos en el e-book y trabajar con ellos desde ahí.

Cuando llego a cada como con mis compañeras, las cuales son muy majas pero tienen obsesión con Telecinco así que yo suelo mirar el móvil durante toda la comida.

Por las tardes ya sabéis que casi siempre hay algún trabajo que hacer así que tiro de WhatsApp y quedo con mis compañeras de grupo. Bueno, en realidad llevo desde que me levanté hablando con todos mis amigos por WhatsApp, no os voy a engañar. Nos encanta hablar a todas horas, contarnos tonterías o cosas súper importantes, bromear y hacer planes, todo y todo el rato.

Para los trabajos en grupo indispensable que las tres llevemos ordenador y, por supuesto, que haya un buen wifi.

Tras los trabajos toca salir a correr. Aquí en Santiago no tengo entrenador y a veces ni si quiera tengo compañeros disponible para entrenar así que… ¡Hola tecnología! A mi entrenador lo he metido en un reloj de pulsera. Bueno, a él no, solo sus órdenes y parte de sus gritos pues si no cumplo tiempos el reloj se pone a pitar cual energúmeno. Este maravilloso entrenados digital también me mide las pulsaciones y los kilómetros recorridos, hace estadísticas y envía toda la información a mi entrenador una vez da con el wifi adecuado para que él pueda darle el entreno de los siguientes días. ¿Y para “substituir” a mis compañeros? Pues el iPad, cascos para correr y todo listo. El entreno se hace ameno y menos duro de esta forma, pero extraño los viejos tiempos.

Al llegar a casa me peleo por entrar en la ducha (¿En vuestros pisos no os ocurre que a todos os apetece ducharos a la misma hora?), y cuando consigo turno me ducho. Luego toca cena con mis compañeras y con la tele y nuestros móviles y a veces también con música. ¡Ah! Y con la gata… Que si, que sí, con todo. Y nos enteramos de lo que dicen en la tele, lo comentamos entre nosotras y a nuestros amigos por el móvil, mientras tarareamos música y acariciamos a la gata. Que si, que todo a la vez, en serio.

Luego me voy a la cama y por tradición suelo leer, pero si no hay libro me pongo una serie en el ordenador y de esta forma también la lio y me quedo a dormir a las tantas como siempre.

 

 

 

 

¿Y bien? ¿Qué os ha parecido? ¿Habéis notado el cambio? Creo que es muy obvio ¿No?

Pues bien, con esto, lo que pretendía es haceros ver como las tecnologías están inmersas en nuestras vidas y nuestras rutinas se ven modificadas por sus innovaciones.

Con cada gran innovación hecha viral, nuestra vida cambia un poco más y por tanto la sociedad se transforma. No creo que esto sea malo o bueno. Creo que es algo que ha de pasar y nosotros somos responsables de nuestras actuaciones respecto a ello. Por tanto, es importante que como futuros profesionales de la educación que somos, tengamos una mentalidad crítica que nos haga extraer lo mejor de cada innovación y evitar sus desventajas, así como transmitirle estos conocimientos a los demás para que ellos también lo hagan.

 

Comentarios

  • Daniel López

    Me ha parecido una comparación muy significativa, donde el cambio está patente. Sin duda nuestros hábitos sociales, familiares y  de ocio se han visto modificados. Me resulta muy peculiar, a la par que familiar, ambas situaciones. En el primer caso lo más tecnológico era el despertador y la televisión; en la segunda situación podemos ver como la tecnología puede satisfacer necesidades tanto individuales como sociales. 

    Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es la capacidad y todos los medios para informarnos de todo lo que sucede sin necesidad de respetar  las franjas horarias de la televisión o comprar el periódico. En ámbito educativo esto se traduce en las posibilidades de convertirnos en autodidactas cuando cursamos niveles de educación superiore.

    Es aconsejable tener la diferencia que nos presentas en cuenta, sobre todo desde el punto de vista educativo  en cuanto a  los procesos de enseñanza-aprendizaje. Aunque las TIC se encuentran totalmente presentes en la vida social, en los centros no se encuentran tan presentes puesto que muchas veces las características infraestructurales y la propia importancia que el sistema educativo le confiere a las TIC condicionan su integración en la enseñanza. 

    Por otra parte, debemos considerar que las TIC nos brinda aspectos positivos y negativos, pero atendiendo a estos últimos, éstos no deben constituir un argumento para no emplearlas en la docencia. Sino que dichos aspectos negativos  son necesarios y debemos afrontarlos para poder hacer avanzar a la sociedad y a la educación en este tema.

  • Nerea Patiño Fontenla

    Buenas noches Iria.

    Sin duda, tu publicación es un claro ejemplo de como las nuevas tecnologías han modificado nuestra vida diaria y de como desde los últimos años no han dejado de hacerlo e incluso se preve en la actualidad que continúen haciéndolo por mucho años más. Por ello, vivir al margen de la tecnología se ha convertido en un acto dificil de conseguir, cuando no imposible y poco deseable. Nuestro día a día gira en torno a las nuevas tecnologías y como futuros profesionales del ámbito de la Pedagogía debemos tenerlo siempre presente, debemos educar a través de nuevos paradigmas, modificar nuestras perspectivas conforme avanza la sociedad, puesto que en la actualidad, las nuevas tecnologías parecen acelerar más el paso que el sistema educativo. Esto es un hecho que podemos apreciar en la cotidianeidad de muchos de los centros de educación formal. 

    Tal y como indica Daniel, debemos ser capaces de detectar aquellos aspectos positivos que éstas tecnologías pueden brindar a la población desde el punto de vista pedagógico, así como ser conscientes de cuales pueden ser las desventajas o aspectos negativos que pueden traer consigo cuando no se efectúan de la manera más adecuada, para tratar en última instancia de mejorar la situación.