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¿Será que no nos damos controlado?

  Hoy en día publicamos todo en las redes sociales a un ritmo vertiginoso, pero... ¿tenemos filtro? ¿Sabemos dónde están los límites?

  Hace unos días vi una noticia que me llamó mucho la atención, principalmente por el titular: ``¡Mamá, papá! Dejad de contar mi vida en vuestras redes sociales´´.

  Esta noticia  habla del uso de las redes sociales por parte de los padres, como estos comparten toda la vida de sus hij@s, incluso antes de que nazcan, sin pensar en las consecuencias.

  Se menciona a la escritora y periodista Nancy Jo Sales, que comenta que el 92% de los menores de EEUU los niños de 2 años  tienen ya identidad digital, en donde estos no tienen ni la más mínima privacidad.

  Todo esto forma parte de nuestra sociedad actual, la época en la que vivimos, la época del Sharenting. El Sharenting hace referencia a la sobreexposición en la que se ven sometidos los hijos en las redes sociales de sus padres.

       ``Se lleva al extremo de alimentar el ego, la mezcla de exhibicionismo-narcisismo en red puede ser un riesgo que distorsiona la realidad y dificulta pensar más allá de sí mismo, incluída la protección del propio hijo´´. Juan Cruz, psicólogo Clínico.

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  Los padres no hacen nada de esto con una mala intención ni con fines malvados, sino más bien todo lo contrario. Se sienten orgullosos de sus hij@s y quieren que todo el mundo los vean, comparten también sus inquietudes, problemas y dudas con la esperanza de que alguien se sienta identificado o ya pasara por lo mismo, de ese modo se produce un intercambio de opiniones y experiencias, proporcionándose ayuda y comprensión, alternativas, soluciones y demás. Muchos padres consideran que el ciberespacio les ofrece grandes beneficios y que es una plataforma de ayuda e intercambio de opiniones sin filtros.

  Lo que no valoran es que, del mismo modo que les contestan para ayudarlos, también hay gente a la que le están proporcionando datos e información que pueden manipular y usar para fines muy distintos. Proporcionan datos como la localización, edad de los niñ@s, sexo, horarios, etc. Esta información está al alcance de todos, incluso de pederastas, aunque muchos padres no consideren esta opción.

  Muchos otros artículos tratan este tema, aunque algunos de ellos destacan más la parte del futuro, es decir, lo que pensarán y sentirán esos niñ@s al ser adult@s.

  En ningún momento se le consultó a estos si les parecía bien o mal el contenido de las publicaciones,  incluso cuando algunas eran incómodas y/o vergonzosas,  por lo que cuando son mayores llegarán a sentirse avergonzad@s por ciertas imágenes que hay en la red de ell@s y que no se pueden eliminar ni hacer que desaparezcan de ningún modo.

  Por todo ello tenemos que ser consecuentes de lo que publicamos, no solamene de nosotros sino también de los demás, y en especial de los menores, un colectivo en desprotección y cada vez más vulnerable.

  Finalmente me gustaría acabar lanzando algunas preguntas al aire y haceros reflexionar un poquillo.

  ¿Qué opináis sobre este artículo? ¿Estáis totalmente de acuerdo? ¿Será que no nos damos controlado y tenemos que publicar todo lo que nos rodea y, sobretodo, todo lo que nos gusta y queremos?

  ¿En algún momento colgasteis fotos/vídeos de algún menor?

  De ser así… ¿Erais conscientes de la protección de datos de esa página?

  ¿Existe alguna foto vuestra de la que os avergoncéis subida por vosotr@s o por otros?

  Y para acabar ¿Alguna vez buscasteis vuestro nombre y apellidos o el de alguien conocido en Google?

 

 Referencias Bibliográficas: