Alfabetización digital

En la segunda sesión expositiva de la asignatura, se trató el tema de la competencia digital, a partir de la siguiente definición:

“Un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes, estrategias y valores que son puestos en acción cuando usamos las tecnologías y los medios digitales para realizar tareas, resolver problemas, comunicarse, tratar información, colaborar, crear y compartir contenidos y crear conocimiento, de forma efectiva, eficiente, apropiada, crítica, creativa, autónoma, flexible, ética y reflexiva para el trabajo, el ocio, la participación, el aprendizaje, la socialización, el consumo y el empoderamiento” (Ferrari, 2012: 30). De ella, voy a resaltar los siguientes conceptos:

  • Tecnología
  • Resolución de problemas
  • Tratamiento de la información
  • Creación de conocimiento crítico
  • Empoderamiento
  • Consumismo

Además, buscando el concepto por la red, me encontré con otro concepto que pienso que está estrechamente relacionado con la competencia digital, que es la alfabetización digital.

Es más que obvio que vivimos en una sociedad en la cual podemos hablar de brecha digital, ya sea por la diferencia de edad entre personas que usan las nuevas tecnologías y las que no, aunque sin generalizar, o por el acceso que cada persona puede tener a las mismas. Sea como fuere, si aceptamos que vivimos en la sociedad de las nuevas tecnologías y que, queramos o no son ya básicas en nuestras vidas, considero necesario formar a todos los ciudadanos para que adquieran esa competencia digital de la que comencé hablando y por ello alfabetizarlos digitalmente hablando.

Por tanto, me voy a centrar en este último concepto tratado en el presente blog.

Partiré de la definición que encontré en una revista de educación y que me ha parecido la más interesante, aunque en mi opinión, debería actualizarse un poco , al mencionar sólo al ordenador y no a todos los actuales dispositivos electrónicos que la gente posee, ya sea un Smartphone, una Tablet o un ipod.

“Alfabetización informática significa tomar el control de tu ordenador y no dejar que éste te controle a ti. Eres usuario competente cuando sientes que puedes decirle al ordenador lo que tiene que hacer y no al revés. No es necesariamente saber qué botón presionar, pero sí conocer la diferencia entre un procesador de textos y un editor de textos, entre una hoja de cálculo y un programa de bases de datos, o entre un disco duro local y un servidor de archivos en red [...]. Resumiendo, alfabetización informática es saber lo que un ordenador puede y no puede hacer” (Morgan, 1998).

La primera frase con la que comienza esta definición me parece muy interesante y que se ciñe mucho a la realidad, ya que actualmente, son muchas las personas que son controladas por sus ordenadores o como ya dije, yo lo ampliaría a cualquier dispositivo electrónico del que cada persona sea poseedora.  Así pues, continua hablando de la competencia que cada persona puede tener a la hora de utilizarlos, ya que mucha no sabe abrir un procesador de texto o realizar un dibujo en Paint. Esto nos ocurre a la mayoría de la gente cuando cambiamos de teléfono móvil o compramos una Tablet, tenemos que comenzar a indagar para saber cómo se utiliza, aunque dependiendo de tus dotes aprenderás bien y antes o mal y tarde, esto todo sin ayuda claro, ya que a mi abuelo por ejemplo, si cambia de móvil le tenemos que decir un poco como funciona, desde nuestra ignorancia para que él por lo menos sepa llamar o mandar “whatsapp”. Ese es el tema con el que acaba la definición, las muchas funciones que un aparato electrónico te puede aportar y las pocas que utilizas por el hecho de no saber que las tiene o no saberlas utilizar, y eso es realmente la alfabetización informática, saber lo que cada dispositivo puede o no puede hacer, y teniendo una buena competencia digital, saber utilizarlo o no.

Por tanto, como ya mencioné al principio, se hace necesario una educación sobre, a través y para la ciudadanía en pro del buen uso de las TICs.

 

Referencias bibliográficas:

B. Gros y D. Contreras, (2006). Revista Iberoamericana de Educación, 42.