Siemens y el conectivismo

La semana pasada vimos un video sobre la teoría del conectivismo de Siemens.

Siemens define la forma “clásica” de enseñanza-aprendizaje como la teoría de la réplica del conocimiento, porque está centrada en el profesor que tiene que repetir su conocimiento para que el alumnado pueda aprender y memorizar. También en esta forma de enseñanza el currículo es definido antes de que el profesor conozca a los alumnos. En contraste con este modelo, él propone la teoría de la creatividad, donde los alumnos tienen mayor influencia sobre el currículo, que tiene que ser adaptado a cada grupo y a sus potenciales y necesidades. En su opinión, la creatividad es muy importante porque la inteligencia no existe dentro de la cabeza de cada persona, sino como parte de las redes sociales y tecnológicas (gracias a estas últimas, podemos hoy entender la creatividad no solo en sus aspectos físicos, sino también en sus aspectos digitales). En una red, social o tecnológica, la inteligencia se desarrolla gracias a la contribución de cada persona y también gracias a la identificación de nodos que favorecen el descubrimiento de otras informaciones mediante el desarrollo de enlaces entre ellas. Para Siemens entonces es más importante aprender a hacer nodos y a reconocer los patrones que aprender de memoria.

 

Si un modelo de aprendizaje más libre, que se adapte a cada grupo de alumnado y que tenga como valor principal aprender a reconocer conexiones puede parecer casi perfecto, tiene también algunas debilidades (ahora no me refiero al vídeo que vimos en aula, sino al artículo “Proceso de enseñanza-aprendizaje y web 2.0: valoración del conectivismo como teoría de aprendizaje post-constructivista” de Ángel Sobrino Morrás).

Primero, el estudiante puede descubrir enlaces e informaciones mediante una búsqueda, pero para que él los asimile tiene que procesar y reconstruir los contenidos. Sin este proceso de procesamiento de los contenidos, la búsqueda queda solo como una lectura de informaciones, sin dejar contenidos y significados.

Segundo, si este tipo de aprendizaje pone al estudiante en una condición de colaboración activa en una red, sin embargo, elimina todo el proceso de actividad retórica que se pone en juego cuando hay un proceso de enseñanza-aprendizaje entre alumnos y profesores, o entre alguien que sabe más que el otro sobre algo. El diálogo activo (y no estamos hablando de transmitir contenidos sin activar a los estudiantes) es una característica de la enseñanza desde siempre. Socrates hablaba del diálogo como la forma propia del descubrimiento del conocimiento. Si se reduce todo esto solo a descubrir enlaces sin activar el pensamiento crítico de los estudiantes, eliminaríamos el trabajo propio de los profesores, el de hablar con los estudiantes para activarlos en la comprensión de las informaciones y situarlas en el mundo real.

También el problema hoy es que hablamos de los estudiantes como “nativos digitales”, asumiendo que sepan controlar perfectamente la tecnología, pero no es así. Ellos solo la utilizan como medio de comunicación en las redes sociales o de forma lúdica. Para trasladar el aprendizaje en una forma de redes tecnológicas, tenemos antes que desarrollar el pensamiento crítico de los estudiantes, para que sepan contextualizar, analizar y valorar correctamente lo que pueden buscar en la red.