Realidades Contadas

Por Brais

Esta semana hemos tenido la oportunidad de escuchar la voz y el mensaje de tres mujeres, pedagogas de formación, con ámbitos de trabajo diferentes. Hemos podido conocer a través de sus testimonios, como es el mundo laboral que quizás nos espere a muchos de nosotros una vez abandonemos las paredes de la universidad. 

Lola, Silvia y Raisa han contado sus realidades cotidianas, sus experiencias, las oportunidades y ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías y las competencias digitales (el tema central de la sesión en sí) que necesitan para llevar a cabo con éxito su desempeño profesional. Sin duda alguna las tres nos han enseñado más de lo que posiblemente, o por lo menos en mi caso, hubieramos imaginado. Lola nos mostró cómo se da conseguido un clima estable, de convivencia, de integración y cohesión entre los distintos grupos sociales acercándonos su experiencia en el barrio de Fontiñas. Silvia por su parte, nos expuso otra vertiente profesional en la que desenvolvernos el día de mañana, el diseño de materiales y videojuegos didáctico y educativos. Un mundo que para ser sinceros, me pareció más que interesante y para nada descartable de mi futuro. Y por último Raisa, en mi opinión,  fue una revelación de realidad total. Sus declaraciones transmitían la crudeza de lo que significa querer y no poder. Todos estamos más que de acuerdo en que nuestra formación pedagógica debemos desarrollar todas las competencias que trabajamos en clase, competencias verbales, de trabajo en grupo, de planificación, digitales, ... pero creo que después de oír las palabras de Raisa, me di de cuenta de que, sin querer menospreciar las demás competencias citadas, ninguna es tan importante y necesaria como que desarrollemos nuestras competencias humanas. La empatía, la solidaridad o el respeto son la base de las competencias que marcarán el devenir de nuestra trayectoria laboral, aunque como ya he dicho, sin olvidar el resto de las competencias mencionadas.

Y nada más, agradecer a Adriana por permitirnos escuchar los testimonios de Lola, Silvia y Raisa, y a ellas particularmente por acercarse y compartir sus experiencias.