¡Socorro!

Hoy cuando llegó mi primo a casa, me trajo su libro de Lengua Castellana de 2ºESO en el que al principio de cada tema tienen una lectura y a él le llamó la atención y, por supuesto, a mi todavía más y me gustaría copiárosla aquí para que la leyérais ya que está muy relacionada con el video del elefante encadenado. 

Imagínense la escena. Dos familias, en un espléndido día de primavera, llegan a un restaurante en Nauplia, después de haber visitado Micenas, Epidauro y Tirinto. Estábamos todos exhaustos, así que, después de pedir las bebidas y el almuerzo, cuando los mayores pensábamos que íbamos a entablar una conversación con nuestros hijos sobre todas las maravillas que acababan de ver, nos encontramos con que todos ellos estaban ensimismados en sus móviles. Uno contando a un amigo no sé qué a través de Whatsapp, otra colgando sus fotos en Facebook, otro jugando a matar marcianitos... Y así, hasta que el amable camarero trajo la comida. Pero es que el día anterior en Atenas, después de haber visitado la Acrópolis, sucedió lo mismo. Y así durante todo el viaje por Grecia. He de decir que alguno de los mayores también caía de cuando en cuando en la tentación. Por eso, el día de la excursión a Micenas terminé enfadándome y advirtiéndoles que escribiría un artículo poniéndoles como ejemplo.

Estas situaciones me superan. Sí, me supera que las personas que tienes al lado, en vez de hablar contigo, prefieran mandar mensajes a no se sabe quién, ignorando a quienes les acompañan. Me supera la manía de contar al mundo mundial lo que uno hace en cada momento. Estoy en Nauplia, ahí va la foto. Me acabo de tomar un pulpo a la brasa con un vaso de vino de Retsina. ¿Te suenan estas ruinas? El caso es que, por la calle, en las visitas turísticas, en los restaurantes o en cualquier otra actividad cotidiana, vemos cada vez más personas que no se hablan con la persona con la que están, sino que su interés se centra en informar a otra gente sobre lo que están haciendo en ese momento, lo que están pensando o lo que van a hacer. De manera que me supera que, en la era de la comunicación, la gente no se comunique con el que tiene al lado (...)

A mi me parece que las tecnologías de la comunicación son muy útiles - decir lo contrario sería una majadería -, pero los expertos nos están advirtiendo de las consecuencias de la adicción a los móviles. Y no son ninguna tontería. Como decía el clásico: nada en exceso. Así que creo que ha llegado la hora de gritar: ¡Socorro!

                                                                                                                                                      Julia Navarro, Mujer hoy.

Lo primero en lo que pensé cuando leí este texto es que está escrito en un libro de Lengua que van a leer niños y niñas de catorce años que, desde mi punto de vista, tienen mucha adicción a estas nuevas tecnologías. También me hace reflexionar y darle la razón a la autora cuando dice que no hay que darles un uso en exceso a las nuevas tecnologías, porque éstas traen consigo consecuencias negativas tales como la adicción, problemas de salud... me parece una frase excelente cuando dice que ya que vivimos en la era de la comunicación debemos comunicarnos con el que tenemos al lado, y no sólo hacerlo a través de una pantalla. Hay gente que en redes sociales sólo comparte información y no crea la suya propia, pero la mayoría de los jóvenes hoy en día si que creamos nuestra propia información ya que casi todos o la gran mayoría subimos fotos del lugar en el que estamos, o con las personas que nos acompañan a visitarlo... y muchas veces nos olvidamos de que tenemos a alguien a nuestro lado y prestamos más atención a lo que estamos escribiendo en nuestros terminales y lo que estamos compartiendo con el resto del mundo.

 

Y vosotros, ¿qué opinais? 

Comentarios

  • Yaiza

    Buenas Sara!

    Leyendo este texto podemos ver, desgraciadamente, la realidad en la que vivimos. Mucha gente prefiere 100 likes en vez de una conversación sobre sus experiencias con un par de amigos en persona. Personalmente pienso que el secreto está en saber racionar su uso. No es malo que si vas de viaje lo publiques en las redes sociales, sin dar de lado a tus acompañantes de viaje, es decir, si pierdes 5 min. de comentar con tus amigos el viaje por publicar una foto no lo veo exagerado, sin embargo cuando renuncias a horas de ocio real a estar absorto por la pantalla de tu teléfono si me parece excesivo. En la organización de las tareas y el tiempo está la solución.

    Un saludo :)

  • Ángela González Villa

    Hola Sara!

    Me sorprende que un texto de lengua aparezca un texto de esas caracterísitcas, pero debo decir, que me parece muy interesante, puesto que dicho texto hace crítica a una situación que vivimos todos con frecuencia, refleja la realidad social que vivimos. Las tecnologías nos aportan muchísimo, pero hay que ser conscientes de que si no llevamos a cabo una buena gestión de las mismas también nos quitan, personas, momentos... Por lo tanto, al igual que Yaiza, considero que la clave está en saber utilizar las redes sociales, en el cómo, el cuándo , el dónde, y el con quién, y la educación tiene como misión la educación en la tecnología y en las redes sociales a las nuevas generaciones que se caracterizan por los compartamientos descritos en el texto, aunque hay que ser conscientes de que no se trata sólo de una tendencia entre los jóvenes, si no que los mayores también han caído en las redes de la tecnología.