Fake news

A raíz del archivo que subimos el martes mi compañera Ángela González y yo, trabajando sobre las fake news he decidido seguir investigando sobre dicho concepto. 

Debemos tener en cuenta que las noticias falsas o fake news​ no son un fenómeno nuevo, pero sí lo es la amplitud con la que estas pueden reproducirse en las redes sociales. La pérdida de centralidad de la fuente y la posibilidad de "viralización" disminuyen el interés por la veracidad de la noticia y las capacidades críticas de lectura para identificar lo falso. Esto se puede relacionar con la curación de contenidos, concepto abordado a lo largo de la materia, concretamente con la fase de filtrado de la información, destacando que entre los criterios de selección de dicha información hablamos entre otros de: la autoridad en la materia de quienes elaboran la información; su origen (si son personales, instituciones,...); y, su autenticidad, es decir, que podamos identificar quienes las producen, editan, etc. 

Me parece destacable que Oxford, ha elegido el término "posverdad" como la palabra internacional del año 2016, y definió el mismo como "las circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que las referencias a emociones y a creencias personales". En otras palabras, una falsedad que continúa siendo aceptada a pesar de que se sabe a ciencia cierta que es una falsedad, pero esto no impide tomar decisiones basándose en ella. 

Es una realidad que, la manera en que accedemos a la información ha cambiado radicalmente en los últimos años, como hemos comentado en publicaciones anteriores, siendo nosotros partícipes de este cambio. La prensa y los informativos de televisión han perdido audiencia especialmente entre las generaciones más jóvenes, hablando aquí de personas menores de 35 años, entre las cuales las redes sociales han pasado a ser predominantes. 

Según un estudio de 2016 del Pew Research Center, el 62% de los adultos estadounidenses obtiene la mayor parte de la información a través de las redes sociales, siendo Facebook la red social con más uso (67%), y a la que más se accede para obtener información, ya que un 44% se informa en dicha red social. 

Con relación a ello me gustaría hacer mención a la reciente investigación que está realizando un profesor de Psicología de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), Antonio Rial, quien analiza los efectos que causan las redes sociales en la salud mental y advierte que: "Esto está aún por explotar.". A raíz de ello se ha publicado un artículo en el periódico ​La Voz de Galicia,  ​que tiene por título " Antonio Rial: << ¿Qué hacer si le regalan un móvil a tu hijo de nueve años? Pues devolverlo>>", ​el cual me parece ciertamente interesante, llegando a plantearle cuestiones como: ¿Cuándo empieza el uso abusivo de las redes sociales? o ¿Cómo puede afectar a un chico/a el estar expuesto a dichas redes sociales? 

La entrevista completa la podéis leer en el siguiente enlace, y os animo a ello: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/educacion/2018/04/23/regalan-movil-tu-hijo-nueve-anos-pues-devolverlo/0003_201804G23P41991.htm

Me llamó mucho la atención, a raíz de la lectura de dicho artículo que se llega a afirmar cuando se habla sobre controlar este fenómeno que "dicen los expertos del bullying que el principal argumento por el cual los adolescentes ocultan a sus padres que están siendo acosados es el miedo a perder el móvil".

Esto me hace plantearme una vez más: ¿Hasta que punto estamos siendo dominados por las nuevas tecnologías?, hablamos de adolescentes que prefieren aguantar una situación de acoso escolar, con todos los efectos que esta conlleva, a perder sus teléfonos móviles, una situación tan alarmante como real.

Además de ello, debido a que como decía anteriormente, somos muchos los que nos informamos en internet, me planteo como es la información que se nos hace llegar desde dicho medio, y con relación a ello, debemos tener en cuenta que son muchos filtros los que impiden que a nosotros lleguen puntos de vista en conflicto con los nuestros, aislándonos en nuestra propia burbuja de información. De aquí sale el término "filtro burbuja" o "filter bubble" de Eli Pariser, el cual obstaculiza el acceso a aquella información que podría desafiar o ampliar nuestra visión del mundo y tiene, por tanto, implicaciones negativas en el discurso cívico. De este modo, la gente cree que sus ideas se alinean con la visión dominante.

Un ejemplo de esto es la plataforma Google, que refina los resultados de búsqueda de acuerdo con consultas previas de los usuarios y los enlaces que siguieron, llegando a registrar más de 57 variables para determinar los resultados de búsqueda más relevantes para cada persona. Entre estas variables podemos destacar: la ubicación, la marca del ordenar desde el cual se accede, o el software utilizado.

Del mismo modo, Facebook, del que hablábamos al inicio del post, también rastrea lo que comparten sus usuarios, y los contactos con los que interactúan, además de información sobre los dispositivos electrónicos desde los que acceden, información de compras y transacciones dentro de los servicios de la red o información otorgada por socios de la compañía. A partir de estos datos personaliza el contenido que muestra a cada usuario.

De este modo me planteo hasta qué punto tenemos privacidad en nuestras vidas y, cuál es el grado de visión objetiva que tenemos sobre la realidad, ya que la mayor parte de la información a la que accedemos está seleccionada para que concuerde con nuestro punto de vista e ideales. Os invito a vosotros también a reflexionar sobre el tema, ya que es una realidad que vivimos día a día. Personalmente tengo Facebook y me informo a través de él. Del mismo modo, diariamente realizo búsquedas en Google. ¿Y tú?

Referencias bibliográficas 

​Becerra, J.(23 de abril de 2018). Antonio Rial: <<¿Qué hacer si le regalan un móvil a tu hijo de nueve años? Pues devolverlo>>. La Voz de Galicia. Recuperado de https://www.lavozdegalicia.es/noticia/educacion/2018/04/23/regalan-movil-tu-hijo-nueve-anos-pues-devolverlo/0003_201804G23P41991.htm

Fernández-García, N. (2017). Fake news: una oportunidad para la alfabetización mediática. Nueva Sociedad, (269).