Pizarra digital. ¿A la altura de la pizarra tradicional?

Cuando pensamos en un recurso tecnológico y educativo, en la mayoría de las ocasiones, se nos viene a la mente, la pizarra digital. Este recurso se encuentra ya instalado en los centros educativos, sin embargo, su uso es escaso, pese a las grandes oportunidades educativas que oferta, y por ello considero interesante reflexionar acerca de las mismas y de uso, ya que como pedagogos es importante que conozcamos recursos educativos, metodologías y estrategias que puedan ser facilitadoras del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Las pizarras digitales son sistemas que permiten interactuar con la imagen proyectada desde un ordenador a una superficie, dicha imagen es controlada por un lápiz adecuado a la pizarra que permite su interacción, actuando como si fuese el ratón de un ordenador, permitiendo la manipulación de la imagen proyectada (mover, escribir, acceder a la red…)

Tal y como mencionan, García, Reyes, y Rojas (2012) las pizarras digitales generan mecanismos únicos y creativos de uso pedagógico, dando la oportunidad de fomentar el equilibrio pedagógico y técnico en el aula de una interactividad física, construyendo así conceptos y aprendizajes mediante la exploración interactiva, fomentándose de este modo, las comunicaciones colectivas entre toda la clase y el docente, a través de la creación de un clima participativo en el aula.

Por lo tanto, la pizarra digital es un recurso que más allá de la facilitación del aprendizaje fomenta la motivación, propicia el acceso al aprendizaje, la socialización online, el intercambio de información y la construcción de conocimiento donde el alumno es el protagonista de su aprendizaje.

En cuanto a la relación tecnología-educación, en las pizarras digitales se da la facilitación de los procesos formativos en mayor medida que en otras modalidades de trabajo grupal y que en otras tipologías de interacción entre profesor y alumno.

Cabe destacar, la importancia de la formación de los docentes respecto al uso de este recurso para poder llevar a cabo un enriquecimiento de las oportunidades que trae consigo, además de saber utilizarla e integrarla de modo correcto en la dinámica del aula. Esto se justifica en la necesidad de integración de las pizarras digitales en el currículum de forma efectiva, puesto que generan una mayor participación e involucración del alumnado, aunque este efecto puede disminuir a medida que se pierda el efecto “novedad” sobre las pizarras digitales. Sin embargo, la gran cantidad de oportunidades, actividades y recursos con los que cuenta este recurso, hace difícil que resulte rutinaria para el alumnado si se utiliza con variabilidad de enfoques y métodos. Además, la formación docente también resulta fundamental puesto que la funcionalidad interactiva de las pizarras digitales podría verse limitada por una mala planificación del aprendizaje por parte del docente. Además, el docente debe contar con competencias sobre las mismas, ya que las pizarras digitales por sí mismas no constituyen motor de interactividad, sino que es el profesor quien en su planificación didáctica puede o no profundizar la interactividad de la clase apoyándose en esta versátil herramienta.

Considero que los docentes deben combinar diferentes enfoques metodológicos para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado, fomentar diversas inteligencias y mantener el interés y motivación de los estudiantes durante las clases, siendo un gran recurso para ello la pizarra digital. Está en manos del docente generar a partir de la pizarra digital una clase participativa, dinámica y significativa para los alumnos o ser utilizada por el profesor a modo de interacción autoritaria.

Desde mi punto de vista, la pizarra tradicional tampoco debe ser eliminada de las aulas, puesto que puede seguir siendo un apoyo importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero, por otro lado, pienso que las pizarras digitales pueden constituir un recurso enriquecedor para el alumnado, siempre y cuando se haga un buen uso de esta y se aprovechen sus oportunidades educativas. Por lo tanto, considero ideal la combinación de ambas para fomentar un aprendizaje con diversad metodológica adapatada las necesidades y caracterísitcas situacionales del proceso educativo, y de los alumnos.

En el presente vídeo se muestra un ejemplo de la utilización de la pizarra digital en el aula, a la vez que se refuerzan los contenidos abordados en la publicación, siendo un apoyo para comprender las oportunidades que nos ofrece este recurso y porque se debe dar su integración efectiva en el aula.

Referencias bibliográficas utilizadas:

García, Y., Reyes, D., & Rojas, P. (2012). Pizarras digitales e interactividad en el aula: estilos de uso y principales factores que afectan su adopción. Revista educación y tecnología, (1), 69-81. Recuperado de: file:///C:/Users/Angela/Downloads/Dialnet-PizarrasDigitalesEInteractividadEnElAula-4169403.pdf