Reflexión sobre que entendemos por asesorar.

         En la clase de hoy (03/10/12), la profesora Lourdes Montero nos mandó llevar a cabo una actividad muy interesante: por grupos de trabajo, analizar las respuestas a las preguntas del trabajo grupal “¿Qué entendemos por asesorar?” realizadas por todos los grupos de clase. A cada uno le tocó analizar una pregunta-respuesta distinta, criticando positiva o negativamente la comprensión de la tarea, los contenidos comunes y diferentes, lo que había o por el contrario faltaba en cada ejercicio y, los autores emergidos y su relación con el asesoramiento. Nuestro grupo tuvo que analizar la segunda pregunta acerca de lo que hace un asesor o asesora, y la verdad es que no tuvimos problema en determinar todos estos aspectos a juicio. Al principio no sabíamos que elementos podían faltar en cada definición o explicación acerca de la labor del asesor o asesora, pero enseguida nos dimos cuenta de que, en palabras de Lourdes,” siempre que hay presencia hay ausencia”. Esta frase nos hizo entender que por muy completas que estuvieran las actividades, siempre podía haber alguna función o aspecto que escapase de nuestras mentes. Comprendimos que, como bien citamos en nuestro trabajo grupal, “el asesor esta lejos de ser quien pueda ofrecer la palabra justa, la mejor estrategia, la solución ideal para cada problema o dificultad planteados” (Nicastro, S. y Andreazzi, M., 2003). Es decir, el asesor no va a ofrecer una solución directamente, sino que su función es guiar, aconsejar, abrir interrogantes, proporcionar información, prestar ayuda, de forma individualizada y contextualizada, en función de las necesidades del cliente que acude a él, para conseguir una mejora (aspecto ligado siempre al concepto de asesoramiento) y un desarrollo integral del asesorado, siempre mediante un trabajo colaborativo e horizontal con otros profesionales. En palabras de Nicastro y Andreazzi, un asesor intentará alcanzar una exterioridad que no suponga ajenidad. También es de destacar que el asesor no hace terapias, aunque de vez en cuanto, como bien dijo la profesora, cura alguna herida. No podemos olvidar además, que un buen asesor es aquel que desaparece, que no interviene en la vida del sujeto cuando este está desarrollando su persona hacia la meta de la mejora. Un aspecto clave que muchos grupos no trataron es que el asesoramiento supone siempre un acompañamiento, un caminar juntos en la misma dirección con ese propósito de mejorar. No debemos olvidar tampoco que la gran herramienta del asesoramiento es el diálogo, un diálogo entre asesor y asesorado, entre este experto del conocimiento y otros profesionales, un diálogo que permite alcanzar esa meta.

 

            Con respecto a la primera cuestión, sólo decir que, la conclusión a la que he llegado es que, son numerosísimos los ámbitos en los que un asesor puede desarrollar su labor, y que, existiendo todos estos escenarios en la Red, seguimos acudiendo a los centros clásicos. No se si esto sucede por costumbre, porque no nos fiamos de la Red, etc. pero lo que está claro es que estos ámbitos de trabajo del asesor en la Red son tan válidos como los existentes en la realidad clásica.

 

Comentarios

  • Alicia Nimo

    Hola Milena! Muy interesante esta entrada, pero tengo una duda... A que te refieres con "existiendo todos estos escenarios en la Red, seguimos acudiendo a los centros clásicos?" A que escenarios te refieres? Gracias! Wink

  • Milena Villar Varela

    Hola Alicia :). Gracias por comentarme. Pues me refiero basicamente a todos los escenarios de actuación de un asesor o asesora. Por ejemplo, un asesor de imagen puede aconsejarte online, o un nutricionista,etc. pero la mayoría de nosotros, preferimos acercarnos a ese centro real donde el profesional se encuentra antes que hacerle consultas a través de la Red.

    Un beso!!