FORMACIÓN DE ASESORES DE ÁMBITOS NO EDUCATIVOS

Lo prometido es deuda y yo me había comprometido a investigar acerca de la formación de los asesores de ámbitos no educativos. Partía de la premisa de que todo asesor necesita una formación específica sobre el ámbito en el que va a desarrollar su labor, pero decía también que creía que todo asesor debería tener una formación común. Considero que cualquier asesor debería ser capaz de elaborar un diagnóstico eficaz que le ayudase a detectar las necesidades de aquello que se pretende mejorar. Todo asesor debería ser capaz de plantear un plan de intervención. Pero además, si estamos hablando de acompañar, de dialogar, de educar... todo asesor debería tener una formación en habilidades sociales. Mi hipótesis era que la formación prevista para asesores de ámbitos no educativos sólo incluía objetivos y contenidos específicos del ámbito para el que se estaba formando. En efecto, todo lo que he encontrado (programas de másters, cursos de formación profesional, cursos a distancia de distintos organismos...) plantea sus programas de un modo muy específico.

formacion asesores no educativos.pdf  Os dejo un archivo en el que he copiado el programa formativo de dos cursos de formación profesional y la introducción de un máster para que lo comprobeis vosotros mismos. En este caso para asesor financiero, asesor laboral y asesor fiscal.

Ya me contareis que opinión os merece a vosotros.

Yo me voy con este que ya van siendo horas. Buenas noches

asesor.jpg

Comentarios

  • Marta Vázquez Torre

    Hola Alicia

    Tus aportaciones acerca de programas formativos para asesores son una muestra de la hipótesis que planteabas anteriormente, acerca del carácter específico de la formación del asesor dependiendo del contexto en el que se sitúe. Esta es una realidad que, además, ya comentábamos en clase estos días, con respecto a la necesidad de que el asesor ha de poseer una formación específica y amplia del contexto en el que se mueve, algo que se puede entender como sumamente necesario, volviendo a repetir de este modo la idea surgida en la última sesión con respecto a que "no se puede enseñar lo que no se sabe", máxima que ha de cumplirse con rigor en el caso de los asesores, pero independientemente de esta necesidad formativa, estoy de acuerdo contigo de que una gran parte de las características que ha de poseer el asesor están encaminadas a favorecer las relaciones sociales con los grupos o personas con los que se interactúa, de modo que también pudiese surgir la necesidad de una formación en este sentido. Puede ser, pero, sin embargo, también creo que esas características pueden ser rasgos de la propia persona, sin que para ello se necesite formación específica. Lo que quiero decir es que, igual que no todos reunimos las cualidades necesarias para ser médicos, profesores, pintores,...tampoco todos reunirían las cualidades necesarias para ser asesores. ¿O no?

  • Alicia Nimo

    Me parece un interesante debate el que abres. Un debate que se me hace conocido llevado al terreno del profesorado. En multitud de ocasiones he criticado el sistema de oposiciones porque bajo mi opinión favorecía a perfiles muy "académicos" (no se si es el término más apropiado), corriendo el riesgo de dejar fuera a personas con extraordinarias cualidades personales para ser maestros, pero quizá con menos capacidad para almacenar contenidos.

    Por supuesto, del mismo modo, y desde la perspectiva en la que nos situamos, es decir: asesor como perfil de persona muy formada en el ámbito específico en el que ofrece sus servicios, pero a la vez con extraordinarias dotes para la comunicación y el trato personal, esas cualidades cobran también mucha importancia. Sin embargo, ¿se tiene esto en cuenta a la hora de formar asesores? ¿Y a la hora de abrirles las puertas a un puesto de trabajo? Creo que la respuesta es depende. Depende del sistema de selección. Si nos situamos en ciertos ámbitos, es posible que esas cualidades sean evaluadas a través de una entrevista, por ejemplo. Pero si el acceso es a través de oposiciones y éstas siguen el mismo sistema por el que yo oposité, puedo asegurarte que las cualidades personales ocupan un pequeño porcentaje en la calificación que te dará acceso a tu puesto de trabajo. Es en este contexto, donde creo que una formación común podría compensar la balanza, ya que aunque las cualidades son personales, pueden ser educadas. ¿Qué opinas?

  • Marta Vázquez Torre

    Opino, primeramente, que gracias, gracias por participar y aportar diferentes visiones, experiencias,...

    Creo que todas las profesiones requieren de unas cualidades y rasgos personales que ayuden a desempeñarlas y que las mismas son diferentes dependiendo del campo en el que nos situemos. Un docente ha de demostrar paciencia, empatía, afectividad,...ha de ser un buen comunicador, una persona organizada, volcada en los demás (alumnos/as, familias,...); sin embargo, algunos de estos requisitos no serían necesarios para otros profesionales, pongamos por caso un oficinista con un trabajo individual y sin contacto directo con el público. Para el primero de los casos (el docente) se requieren personas que reúnan una serie de cualidades, de forma que no todos podríamos pasar a formar parte de ese colectivo, igual que no todos seríamos capaces de realizar un trabajo de oficina, ya que nuestras características personales son únicas e intransferibles. Las mismas nos dirigen hacia unos campos profesionales y no hacia otros porque la forma de ser nos acompaña allá a donde vayamos y, si bien es cierto, que la personalidad es educable, también lo es que hay rasgos propios que nos definen como lo que somos y que no tienen por qué ser educados, pues son igual de válidos que otros, pero el poseerlos o no nos encaminan en una dirección u otra. Así,  una persona con facilidad para ganarse la confianza de los demás tendría mayores posibilidades de ser un buen psicólogo, por ejemplo, mientras que otras personas, por mucho que trabajen este aspecto no lograrían llegar al mismo nivel. Con esto quiero decir que hay personas con un cierto don para determinadas profesiones, mientras que otros no lo tienen, a pesar del esfuerzo que puedan demostrar en conseguirlo.

    A modo de conclusión y, aplicado a nuestro campo, opino que los asesores deben reunir unas características determinadas para poder ejercer como tales, lo que ya dudo es que algunas de las necesarias sean comunes a cualquier persona o que pueda incorporarlas a su identidad sin más, esto es lo que me parece más complejo.

    Aún así, y como decíamos el otro día, la identidad de asesor se va construyendo poco a poco, a partir de las propias vivencias, de las experiencias previas, de la relación con los demás,... De forma que no tiene por qué existir una sóla válida, sino que cada cual puede encontrar la suya, adaptándola a su personalidad, entorno y necesidades del momento.

    Gracias de nuevo. He leido el documento acerca del asesor deportivo y también me ha resultado interesante para el tema que estamos tratando.

    Para aportar algo más de información en este sentido haré, próximamente, la aportación de una parte del libro de Mª del Mar Rodríguez Romero, que en uno de los capítulos habla de los roles del asesor y de las características de los mismos, puede que esta información nos pueda aportar algún dato más para el tema que estamos tratando.

    Gracias Alicia, es un placer charlar contigo.

  • Alicia Nimo

    Jajaj! Igualmente Marta ;)
    Y por supuesto que comparto contigo que existen rasgos personales que nos hacen únicos y que éstos nos facilitan ciertos caminos. Basicamente proponía la formación común como un compesador, más del sistema que de laspropias personas. De todos modos cuando hablo de formación común también me refiero a temas como el que vmos en la última práctica de Dificultades en el aprendizaje: cómo hacer una entrevista para la recogida de datos, qué tipo de preguntas debería contener, de qué manera están mejor enfocadas... Quién dice eso, dice otro tipo de estrategias que podrían ser comunes.

  • Marta Vázquez Torre

    Hola Alicia

    Si, totalmente de acuerdo en la formación referida a los aspectos que comentas.