Marta Vázquez Torre

A nivel profesional considérome unha persoa traballadora, tenaz e entusiasta, este último adxectivo esixe o requisito de que se brinden as circunstancias necesarias para espertar o meu interese e motivación.

Un buen asesor acaba desapareciendo....

Esta idea, planteada en la sesión de ayer: "un buen asesor acaba desapareciendo..." me hace pensar en la figura del asesor como una persona con elevados valores de humanidad, que lo conducen a ayudar a los demás, sin por ello desear protagonismo o grandes elogios. Una persona que desaperece tras la ayuda prestada, que actúa manteniéndose en un segundo plano ha de poseer ciertos rasgos de personalidad (capacidad de empatía, comprensión,...) que le conducen a la necesidad de hacer sentir bien a los demás, a la necesidad de prestar apoyo , siendo los resultados alcanzados por el asesorado el mayor premio y el mayor agradecimiento.

Un planteamiento así me conduce a pensar en el asesor no sólo en términos de profesionalidad, sino también en aspectos de su personalidad, de su propia profesión, que hacen de la misma una actividad humana, dirigida hacia los demás y por los demás.