Sesión 3/10/2012. Inteligencia colectiva, identidades múltiples y asesoramiento

Quisiera ordenar un poco en mi mente las ideas y reflexiones que han surgido en el núcleo de la clase y, para ello, me dispongo a resumir brevemente el encuentro que tuvimos este último miércoles.

Comenzamos la clase citando a Andy Hargreaves y José Antonio Marina, autores que tienen grandes aportaciones con respecto a la inteligencia colectiva. Con posterioridad –y ya centrados en la tarea que Lourdes nos había encomendado- surgieron una serie de aspectos de gran interés.

Una de las ideas hace referencia a lo que yo he querido denominar como el conocimiento no siempre se crea, sino que se comparte en base a otros autores o personas destacados escribieron en esta materia, de ahí la siguiente cuestión ¿Sobre qué hombros de gigantes podemos montarnos?

En materia de asesoramiento, aunque se trate de un ámbito muy difuso, complejo y amplio, no podemos eludir que existe ya un conocimiento e investigación más o menos consolidado a este respecto. Por ello, debemos partir de esos conocimientos y de las aportaciones de eses autores para seguir construyendo el camino del asesoramiento.

Otra idea sustancial hace referencia al término de identidades múltiples. Se trata de un aspecto de nuestra vida cotidiana, desempeñamos una serie de roles a lo largo de nuestra vida, e igualmente que pueden ser muy similares también pueden llegar a ser contradictorios. Nosotras y nosotros somos personas licenciadas o diplomadas, estudiantes y posiblemente trabajemos, somos amigas de otras personas, somos hijas e hijos, somos compañeras y compañeros, y es una ardua tarea saber equilibrar las identidades.

Comparto con Lourdes la importancia de que al respecto del asesor deben existir diferentes identidades, ya por el simple hecho de que es una realidad. Somos personas que estudiamos psicopedagogía pero al mismo tiempo, nuestro pasado aunque esté vinculado al ámbito de la educación, partimos de diferentes profesiones (magisterio, pedagogía, psicología y educación social). Y, ya no sólo eso, cada persona aún compartiendo una misma profesión es distinta a otra persona con la comparte la misma, todos somos iguales y diferentes al mismo tiempo.

A mi modo de ver es un pilar básico en el que se debe asentar el asesoramiento. Como ha señalado en clase por diferentes aportaciones de compañeras y de la profesora, se trata de un trabajo que se enriquece con las aportaciones de personas, no de una sola; el trabajo del asesoramiento es colectivo. He aquí señalar la importancia de la inteligencia colectiva, necesitamos comprometernos a nivel individual con el trabajo en grupo y cooperativo para así mejorar y crear realmente una inteligencia colectiva.

Otro aspecto que se ha señalado es la importancia de los contextos a la hora de poder adentrarse e integrarse en una institución, pues para que nuestros compañeros/as de viaje en la tarea de asesoramiento depositen nuestra confianza en nosotros, y este sentimiento sea mutuo, debemos conseguir ser partícipes de ese contexto.

También se ha tratado la figura del asesor como personas ocultas y escondidas, “no se cubren de gloria” no siendo –por tanto- una tarea de protagonismo.

Debido a esa amplitud de ámbitos tan generales y con tarea muy concretas –aportación de una compañera de clase-, es imposible que todo el conocimiento de los mismos pueda ser abarcado de golpe y por sólo una persona, de ahí que deba haber una especialización sin nunca perder el norte; es decir, es necesario la profesionales/as en el asesoramiento que esté especializados para así dar soluciones y propuestas de mejora a las situaciones o contextos en los que nos emerjamos.

Concretamente, en lo que respecta a las funciones que caracterizan al asesoramiento y las competencias de las que debe estar dotada una persona asesora, se ha señalado la siguiente:

En el intento de aproximarnos al concepto de asesoramiento, han surgido ideas como el asesoramiento como sinónimo “apoyo psicológico”, la función de “construir redes de apoyo, la idea de acompañamiento más amplia que el seguimiento, la ayuda, entre otros aspectos. Si me remito a esta pequeña lista de conceptos, cuido que encuentro un nexo en común, de las múltiples y complejas tareas que puede realizar un asesor/a todas convergen en un mismo punto, el trato personal.

Finalmente, se ha abordado la óptica del asesoramiento como un servicio que va más allá del carácter terapéutico o asistencial. Al igual que hemos abordado la idea de la horizontalidad, que parte de la percepción de que las relaciones que se establece entre la persona asesora y otros/as profesionales debe ser horizontal, es decir que se asiente en una comunicación bidireccional donde las personas tienen el mismo o similar estatus.

Más concretamente, quisiera destacar una idea con la que me he quedado en clase –con el objeto de distinguir de mejor manera la orientación y el asesoramiento- con respecto a la orientación, entre la persona orientada y el/la orientador/a se da una relación de distinto estatus, sin embargo, en el asesoramiento sí que se da esa horizontalidad.