El asesoramiento es una interacción en dos sentidos

"El asesoramiento es una interacción en dos sentidos, un proceso de buscar, dar y recibir"(Lippitt y Lippit)

Según la afirmación anterior de Lippitt y Lippitt, el asesoramiento es un proceso que ofrece un servicio, ya que busca y da asesoramiento a quien lo necesite, pero también es un proceso que recibe.

Todos estamos de acuerdo en que el rol del asesor es un rol en el que la persona que lleva a cambio la función de asesorar busca la mejora de una situación o problemática o simplemente la mejora constante de un proceso y por la cuál debe recibir una retribución como la profesión que es, pero ¿además de la retribución económica, cada vez más escasa en estos tiempos de crisis, qué retribución recibe un asesor?

Un asesor casi siempre, o siempre a mi entender, está en un segundo plano. Busca la mejora, la innovación, aporta las ideas pero el asesor siempre está a la sombra, apenas recibe reconocimiento o prestigio y apenas se le valora dentro del ámbito educativo.

Fuera de él, y centrándonos ya en el ámbito financiero por ejemplo, sí reciben reconocimiento, sí son conocidos y se les solicita ayuda u opinión, ¿por qué no ocurre lo mismo en el ámbito educativo?, ¿por qué en educación siempre se tiende al aislamiento en vez de entender el asesoramiento como un proceso transversal de beneficio a la comunidad educativa?.

Creo que quizás la inseguridad juega un papel demasiado importante en esta profesión , ya que la visión que se tiene del asesor , como último recurso de ayuda antes que una persona que busca la mejora, es lo que provoca esta inseguridad en la profesión. La poca formación, el aislamiento en el centro( debido en ocasiones incluso al propio diseño estructural del centro) y la falta de reconocimiento hacen que una figura tan importante y relevante que únicamente busca la innovación y mejora de la educación para que sea de calidad, se encuentre en las sombras y desaprovechada.

Entonces, ¿es el asesoramiento una interacción en dos sentidos?