Profundizando en las funciones del asesor/a

       En entradas anteriores he hablado de la problemática de la función del asesor, pero no he concretado ni profundizado en las funciones que este profesional realiza. Por lo tanto, en este caso, voy a centrarme más, de modo objetivo, en las funciones, tanto generales como específicas propiasde la labor de este especialista.

       Asi, como funciones de tipo general, destaco:

  • Asesoramiento a los Centros en la elaboración de los Proyectos de Centro y Curricular en lo relativo a la orientación y a la atención a la diversidad.

  • Asesoramiento a los profesores en la evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje.

  • Colaboración con los Centros del Profesorado en la formación y el asesoramiento del profesorado.

  • Evaluación psicopedagógica del alumnado que lo requiera.

  • Participar en el diseño y desarrollo de programas de refuerzo, adaptación y diversificación.

  • Elaborar, adaptar y difundir materiales e instrumentos de orientación e intervención”.

       En cuanto a las funciones de tipo específico, cabe resaltar:

      1. Apoyo a la función tutorial:

  • Asistencia técnica al profesorado proponiéndole técncicas, instrumentos y materiales.

  • Asesorar a los profesores en la prevención y tratamiento de las dificultades de aprendizajes.

  • Facilitar al profesorado técnicas, materiales e instrumentos didácticos que faciliten las actividades de refuerzo y de adaptación curricular.

  • Cooperar en la mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

      2. Orientación vocacional y profesional:

  • Colaborar con los tutores en la implementación de un programa de orientación vocacional que esté integrado en el currículum.

  • Facilitar a profesores, padres y alumnado información de tipo académico y profesional.

  • Elaborar, adaptar y difundir programas y materiales, así como documentación acerca de la orientación vocacional.

  • Colaborar con los Departamentos de Orientación en la aplicación de programas de orientación.

      3. Atención a las necesidades educativas especiales:

  • Realización de evaluaciones psicopedagógicas de alumnado con n.e.e.

  • Asesoramiento a profesorado y padres referido a la atención educativa de este tipo de alumnado.

  • Asistencia técnica a profesores en la elaboración, aplicación y evaluación de ACls.

  • Atención directa a alumnos con dificultades y que a juicio del E.O.E. haga necesaria la intervención especializada.

  • Elaboración, adaptación y difusión de material psicopedagógico útil al profesorado en la atención de los alumnos con n.e.e.

  • Planificación y desarrollo de acciones para la prevención y atención temprana de alumnos con n.e.e.

       4. Compensación educativa:

  • Impulso y coordinación de actuaciones y programas de compensación educativa.

  • Asesoramiento al profesorado en el diseño y aplicación de estrategias, así como para la implementación de programas de compensación.

  • Asesoramiento a Centros en la evaluación de situaciones de riesgos y/o desventajas que presente los alumnos así como para el diseño de actuaciones que permitan afrontarlas.

  • Participación en el diseño y desarrollo de programas de garantía social.   

        Cómo podemos observar, el asesor/a trabaja, ya sea directa o más indirectamente con el centro, los profesores, los alumnos y las familias, y simepre dentro de una perspectiva técnica y de especialista. Este tipo de apoyo tiende a producir cambios de corte más estructural que cultural.

        También se considera al asesor/a con el rol de agente de cambio. López y Sánchez (1998) destacan que su rol no sólo debe ser técnico sino también social. Por lo anterior, es fundamental que el asesor su sumerja en una trama social y que construya relaciones, que sea capaz de entender los procesos de la organización y de definir su rol en relación a los componentes del sistema. Con ese objetivo aconsejan crear un clima de confianza, credibilidad y cooperación para lo cual proponen una serie de medidas facilitadoras de la comunicación como serían: llamar a todos por su nombre, buscar igualdad de contribuciones, practicar la apertura y la receptividad, escuchar todas las opiniones, basar sus opiniones en hechos concretos, etc.

       "En síntesis, la construcción de una relación en el proceso de inserción del asesor en el contexto institucional se realiza mediante la definición de la relación del asesor, su habilidad para establecer procesos comunicativos fluidos, su capacidad para identificar y trabajar con personas claves en la institución y finalmente su claridad y rigurosidad a la hora de establecer compromisos formales relativos a las actuaciones a emprender." (López y Sánchez, 1998) Los autores traducen estas ideas en una serie de principios prácticos del asesoramiento a los cuales llaman "reglas del buen hacer". En pocas palabras ellos son: transparencia y claridad, aceptar y valorar el conocimiento y destrezas de los colegas, evitar prescribir, centrar la actuación reforzando cada aspecto o dimensión positivamente, entender que el proceso de asesoramiento es un camino de ida y vuelta, y retirarse cuando ya no sea necesario.

        Bolívar (1999) denomina tres grandes orientaciones estratégicas de la función del asesor. La primera de ellas es trabajar "con", en lugar de intervenir "en". Esta orientación se basa en que el asesor debe intervenir con el asesorado, a través de una relación de horizontalidad e igualdad, nunca de forma jerárquica o de poder.  La segunda orientación es más que aplicar, desarrollar. En este caso se busca trascender la mera aplicación de un plan preconcebido de forma que "el establecimiento docente sea la unidad básica de formación/innovación, en torno a procesos de reflexión sobre la práctica." (Bolívar, 1999) Finalmente, la tercera orientación es la función de coordinación y enlace que el asesor debe cumplir. En opinión del autor, esta tarea no sólo debe vincular a la administración con las escuelas, sino también mediar entre el conocimiento pedagógico y las prácticas y conocimientos del profesorado. Así se podrá lograr un proceso de desarrollo curricular participativo, cooperativo y colaborativo.

        En resumen, además de las funciones generales y específicas que un asesor o asesora debe realizar, existen muchos otros encargos que este profesional debe llevar a cabo por el hecho de ser quien es, y siempre de una determinada manera, basándose en los conceptos de horizontalidad, coordinación, colaboración, motivación, etc.