LA RIQUEZA DE SER UNO MISMO.

      En consonancia con muchas de las ideas que, acerca de la figura, función y escenarios de actuación de un asesor, salieron en clase, y que comenté en otras entradas, voy a centrarme en ahora en algo que me parece fundamental, que me parece el punto de partida, algo que me parece que dota de sentido la tarea de un asesor: debemos conocer y partir de la singularidad de cada asesorado, y debemos facilitar que cada persona tome imageconciencia de quién y cómo es.

      Esta viñeta, a pesar de ser un chiste, puede resultar ilustrativa e interesante para el ámbito en que nos movemos. Un asesor, en esa tarea de ayuda, de guía para la toma de decisiones... tiene que procurar, antes de nada, que el sujeto sea consciente de si mismo, y esto, procurando que la imagen que cadaquien tenga de sí sea, sin dejar de ser realista, en términos de potencialidades, de posibilidades de cambio, de singularidades que nos hacen únicos e importantes. Que nuestro yo no sea una pesadilla para nosotros mismos.

     
imageAsimismo, el asesor, para intervenir, debe conocer al sujeto al que va a asesorar. Como decíamos en otras entradas, una de las mayores dificultades de la tarea del asesor, es que trabaja con perfiles muy diversos. Esto dificulta la tarea del asesor, ya que este debe conocer el perfil de cada asesorado para que el asesoramiento resulte realmente fructífero. En la misma línea, otra de las dificultades, o riquezas según queramos verlo, del asesoramiento, es que no existen recetas en esta ámbito, no existe el "consejo perfecto y universal", no existe "la regla que no falla"... Para un buen asesor, no existe el "vademecum". Es más, el asesor siempre debe abrir posibilidades, debe plantear interrogantes, debe buscar nuevas perspectivas... Debe hacer de las potencialidades que todo
individuo tiene, realidades fructíferas.

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Comentarios

  • Isabel Cristóbal Armas

    Hola María,

    Como bien has planteado, cierto es que muchas veces nos preocupamos solo por los aspectos técnicos que como asesores le podemos ofrecer a la persona asesorada, pero todo esto es en vano sino en un principio no nos preocupamos por conocerlo mejor, saber sus ilusiones y miedos y fomentar su autoestima para llevar a cabo cualquier tipo de asesoría.

    Soy de las que piensa, y espero que la mayoría, que para tratar con personas, los factores personales y empocionales son los más importantes a tratar. Antes que nada, todo scomo personas únicas e irrepetibles necesitamos que se nos conozca y se nos atienda individualmente.

    Un saludo.

  • María Arenas

    Gracias por tu entrada Isabel!! Estoy totalmente de acuerdo contigo!!