La Influencia de los profesores sobre los alumnos

El otro día me encontré un artículo que hablaba de la relación entre el profesor y el alumno y que, en el fondo, tiene mucha razón. Según éste  “La relación entre profesor y alumno es un vinculo potencialmente inspirador que puede orientar, reforzar y sacar lo mejor de cada niño” es por ello que la profesión docente, como siempre recalcamos, debe ser algo de carácter vocacional ya que el profesor es un modelo a seguir por muchos alumnos que tienden a imitarlos. La influencia de éstos sobre los escolares es amplísima, por ello  deben de controlar hasta el mínimo detalle para evitar que capten señales, gestos u otros elementos no intencionales que influyen significativamente en su proceso de enseñanza-aprendizaje.

Últimamente, en nuestro país, la consideración de la profesión docente es muy baja, es decir, la sociedad tiene una imagen infravalorada de dicho colectivo, a diferencia de otros países, esto se debe, entre otras cosas, a que todo el mundo tiene una opinión sobre el sistema y sobre la actuación del profesorado y, además la continua aplicación de nuevas leyes tampoco ayudó mucho a la consolidación de un buen sistema que permitiese consolidar esta figura.

Como dice este artículo “los profesores son personas, y como todos tienen derecho y necesidad de equivocarse”, es decir, la actuación del profesor no siempre es la correcta. Esta es la razón por la cual es necesario que exista una formación permanente del mismo ya que, a medida que se va formando va adquiriendo nuevas habilidades y capacidades de resolución de problemas y actuación ante las nuevas situaciones y circunstancias a las que se enfrentan. La formación es un punto básico de esta profesión puesto que el mundo del conocimiento en general y por consiguiente la educación es algo que está en continuo crecimiento, actualización y renovación y, por lo tanto el profesorado debe estar al tanto no sólo de los nuevos conocimientos y actualizaciones, sino de las diferentes formas de presentarse y enfrentarse a la realidad ya que no podemos olvidar que la teoría y la praxis en esta profesión está íntimamente vinculada. Es necesario progresar tanto personal como profesionalmente en todos los ámbitos. A mayores el profesor también debe tener una figura de apoyo profesional que le ayude en los diferentes momentos ante las dudas o problemas que pueda tener. Aquí nos podemos encontrar con una de las funciones de los orientadores dentro de los centros educativos que, no sólo ayudan a los alumnos, gestionan y ayudan en la planificación del centro sino que también orientan, asesoran y ayudan al profesorado.

Profesor con los alumnos

El aula se puede considerar como el “Ring” en el que dicho profesional está presente todos los días enfrentándose a las demandas y críticas de la propia sociedad. En ella, debe crear la convivencia con sus alumnos, transmitir los conocimientos y, además establecer relaciones y transmitir valores de comprensión, el respeto, la confianza, la comunicación, el reconocimiento, la sinceridad y la cooperación con sus alumnos. Este contexto de seguridad facilita que los niños se sientan cómodos mostrando sus dudas, dando opiniones, contando cosas de si mismos, etc. Desde la tranquilidad y la autenticidad, con la relevancia que esto tiene para la construcción de su personalidad, la imagen de si mismos y de los demás.

Como mencionábamos anteriormente, el profesor es una figura a seguir por el niño pero también lo son los padres con los que el docente debe mantener una estrecha relación y los mismos deben demostrar el interés necesario para ayudar a sus hijos de la mejor forma posible a progresar en la escuela tanto personal, educativa como socialmente. Es necesario educar de forma conjunta. No es competencia del profesor educar a los alumnos sino su competencia es enseñarlos y transmitir conocimientos, siendo la función de educar de los padres y la familia. He aquí el principal error que sucede muchas veces en el mundo de la educación debido a que muchos padres mandan a sus hijos a la escuela para que los eduquen, cayendo toda la responsabilidad sobre el profesorado cuando en realidad no es así. Los profesores atienden a la vez a una media de 20 alumnos por aula por lo que no se pueden ocupar de la educación de cada uno de ellos. Ésta es una de las razones que degenera en muchas ocasiones su figura porque no pueden tener un control sobre todos y además muchos padres se ponen a favor de sus hijos, restándole valor a la figura del profesor. Es necesario que exista una comunicación entre la familia y los docentes para poder llevar a cabo el proceso de enseñanza- aprendizaje de la mejor forma posible.

A lo largo del Sistema Educativo y de la escolarización del alumno el tutor debe adaptarse a las necesidades de éste y ayudarlo de la mejor forma posible. Como ya mencionamos, a veces, es muy costoso para el profesor atender la singularidad de cada niño (de la veintena o treintena que tiene en el aula), cubrir los objetivos curriculares y tener en cuenta el resto de dimensiones del ser humano (emocional, valores, creatividad, etc.). Pero el niño es un ser complejo, dentro del que todas la áreas mencionadas confluyen y se interrelacionan, por lo que los progresos de cada una se verán reflejados en las demás. Según un estudio de Moreno, se observa que aquellos niños que mantienen relaciones más armónicas y seguras con los profesores, son más receptivos a los estímulos cognitivos, por lo que hay que fomentar esta relación profesor- alumno que en múltiples ocasiones no se suele conseguir por diferentes motivos (falta de interés, colaboración…).

Todos tuvimos en la escuela un profesor clave un nuestro desarrollo como persona y como modelo a seguir. Ese profesor fue el que nos orientó en nuestros gustos e intereses profesionales y que, seguramente, nos ayudó a ser lo que actualmente somos porque, queramos o no, la escuela durante la infancia es nuestro segundo hogar debido al tiempo que pasamos en ella. En estos lugares los niños crecen, se relacionan, crean vínculos muy importantes que les van a marcar a lo largo de sus vidas. La escuela es la base de todo lo demás y es por ello que se debe cuidar cada ínfimo detalle, empezando claro está por el más importante, nuestro profesorado.

 

Algunas claves a tener presentes en el desarrollo de la profesión docente son:

  • Tomar conciencia de la relevancia de su papel como modelo para el niño.
  •  La reflexión de los profesores sobre las expectativas propias y sus estilos de relación con el alumnado ayudan a la mejora y el ajuste de ambos.
  • Los profesores necesitan crear un ambiente cálido y acogedor, en el que los niños se sientan seguros y en el que se atiendan sus necesidades.
  • Las interacciones profesor-alumno deben caracterizarse por la sensibilidad, disponibilidad y coherencia.
  • Los profesores pueden ayudar a que los niños construyan una imagen positiva de si mismos. Reforzándoles, generando expectativas de logro adecuadas y facilitando que el menor se sienta aceptado.
  • Es importante que se respete el ritmo de adaptación y aprendizaje de cada menor.
  •  Los niños necesitan que familia y escuela trabajen de forma conjunta, para ofrecerles una mejor educación.
  • Y para poder realizar todas estas tareas tan importantes y complejas de manera adecuada, el profesor necesita cuidarse. Es un trabajo de mucha responsabilidad, en ocasiones no reconocido y en el que los resultados no siempre son observables a corto plazo. Por lo que los profesores necesitan contar con recursos que les permitan atender a los alumnos sin descuidarse. 

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/blogs/relacion-padres-hijos/2012/10/25/como-un-profesor-puede-cambiar-la-vida-de-sus-alumnos-107871/