El asesoramiento como práctica difusa

 

El asesoramiento como práctica difusa: análisis de escenarios educativos

En días pasados pudimos comprobar en palabras de Rodríguez Romero cómoEl asesoramiento en educación […] se ha  configurado sobre la base de prácticas más arraigadas en la enseñanza  y  cómo […] los profesionales que se han ocupado de ella han ido construyendo su modo de trabajo a partir de su experiencia en otras labores, como profesores, formadores, orientadores, etc.”

            Aunque hemos avanzado mucho en la delimitación de este término, bajo mi punto de vista queda por abordar un tema de gran relevancia: cuáles son esas prácticas educativas sobre las que se ha ido configurando el asesoramiento, y que hoy en día, constituyen algunos de sus escenarios educativos por excelencia. Éstos son:

 

  • La formación permanente del profesorado: Ha sido la vía más utilizada  por las Administraciones Educativas para llevar a cabo las políticas de cambio planificado en los centros educativos. Sin embargo, en sus orígenes ha sido creada, bajo el modelo del déficit,  para tratar de responder a las necesidades de formación y a la ineficacia del procesorado.

       En este sentido cabe destacar, cómo algunos autores consideraron un tipo especial de formación, una acción de   “asesoramiento que proporciona consejo o asistencia a un profesor o grupo de ellos por otro porfesor compañero, supervisor, consejero de distrito o asesor externo” (Erault, 1989,p. 2749)

     No obstante, a medida que pasa el tiempo aparecen nuevas formas de entender la formación permanente, encaminadas hacia el desarrollo del profesorado y la mejora escolar. Así, estas formas caracterizadas por la conjunción de formación e innovación  en el escenario de la escuela han contrubuído a potenciar la labor del asesoramiento. De hecho, con ellas se reconoce explícitamente la participación y funciones de los asesores/as en las actividades de formación  y hasta en ocasiones se emplea el término asesor-formador para referirse a los mismos.

                                                           Formación permanente del profesorado

 

  • La inspección educativa: La supervisión escolar se define como “servicio de asesoramiento de todas las actividades que influyen en el proceso de enseñanza-aprendizaje, con miras a realizar mejor planteamiento, una mejor coordinación y ejecucción de las mismas, para que se atienda de forma más eficiente a las necesidades y aspiraciones del estudiante y la comunidad, así como para que se lleven a efecto más plenamente los objetivos generales de la educación y los objetivos específicos de la escuela”(Nerici, 1975, p.56)               

        Es importante señalar que la inspección educativa incluye una variada gama de papeles que van desde tareas de control hasta labores de apoyo educativo, entre los que se encuentran aquellos relacionados con el asesoramiento. No obstante, lo idóneo es que haya un cierto acuerdo y conjunción entre todas las tareas y es en este sentido donde surgen los principales problemas. El control y el apoyo son funciones prácticamnete antagónicas y además de esto,  el primero trae implícito el incumplimiento de una de las condiciones básicas para el asesoramiento: la participación de profesionales de igual estatus.

       Sin embargo, es constante la intención de unir o compaginar ambas adecuadamente, por lo que surgen variantes tales como el denominado asesoramiento orientado hacia la dirección, que muestra la versatilidad de la función asesora para adaptarse a diversos demandantes de ayuda. Así, esta modalidad de asesoramiento se define como “una relación de ayuda proporcionada por personas que tienen una particular gama de destrezas, para ayudar a directivos y a otros sujetos en organizaciones a comprender más claramente lo que es su labor y cómo podría ser más eficaz”(Gray, 1988,p.7)

                                                                  inspección educativa

 

  • La orientación escolar: tradicionalmente, se ha ocupado de prevenir y tratar situaciones deficitarias de los alumnos, relacionadas con asuntos académicos y vocacionales. Progresivamente, ha ido ampliando su área de actuación a las familias y al contexto comunitario.

     La principal diferencia entre orientación y asesoramiento es que la primera es un servicio directo, al tratar  directamente con los estudiantes y al dejar la relación con el profesorado en un segundo plano. La participación de éste se reduce  a la solicitud de diagnóstico de ciertos alumnos con problemas y a la aplicación del tratamiento propuesto por el orientador/a. Precisamente, debido a la escasa participación del profesorado, han surgido opciones que defienden una intervención más próxima al asesoramiento, tales como aquellas que abogan por una orientación que proporcione un servicio indirecto de distribución o al menos de apoyo al profesorado con el fin de mejorar la calidad de la instrucción y las estrategias de éste.

     Por tanto, se hace necesario un cambio del actual modelo de relación orientador-profesorado exclusivamente técnico y centrado en el alumno, a otro cooperativo donde tengan cabida aspectos curriculares y relacionales. En virtud de ello,  se han ido ampliando las funciones de los orientadores y la orientación está siendo atravesada por el asesoramiento.

                                                           inspección educativa

 *Dada la complejidad e importancia de este tercer escenario, en próximas entradas procederemos a presentar y estudiar un documento de la propia María del Mar Rodríguez Romero titulado La confluencia del Asesoramiento y la orientación como prácticas de apoyo.

 

  • La innovación educativa: La pretención de transformar la práctica educativa y el funcionamiento de las instituciones escolare, hace del asesoramiento la acción más apropiada para llevarla a cabo. De hecho, algunos autores han entendido el asesoramiento como una ayuda dirigida a la generación del cambio y el asesor/a ha sido concebido como una correa de transmisión que garatiza el seguimiento del cambio por parte de los centros educativos. No obstante, el asesoramiento ha evolucionado y ha pasado de contribuir a la transferencia de mejoras orientadas y prescriptivas, a facilitar el cambio a través de estrategias cooperativas.

       Desde esta perspectiva debemos entender  el asesoramiento orientado hacia la innovación como “un proceso de auxilio o ayuda a la mejora escolar, que puede adoptar la forma de formación, asesoramiento y provisión de información o materiales y que excluye funciones puramente regulatorias de evaluación del funcionamiento de una escuela o de preincripción de ciertos procesos o actividades (van Velzen et al, 1985)”

 

                                                          Innovación educativa

 

                    

Tras todo lo dicho anteriormente, parece evidente que la caracterización del asesoramiento en la enseñanza es una tarea complicada, porque resulta difícil deslindarla de otros campos de influencia (Rodríguez Romero, 1992) tan arraigados a ella, que hoy en día constituyen algunos de sus escenarios de actuación por excelencia. Por tanto, parece adecuado considerarla “una práctica suis géneris que se va construyendo utilizando, tanto en el plano de la conceptualización como en el ámbito del desarrollo, imágenes, modelos y prácticas tomados de otras formas de actividad. Por esta razón hay que desvelar su personalidad procurando remitirnos a su campo específico, la educación, y mostrando sus contradicciones inherentes“.(Golby y Fish, 1990)

 

Bibliografía empleada: Rodríguez Romero, M.M. (1996). El asesoramiento en educación. Málaga: Ediciones Aljibe

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