Comunidad educativa

            La labor asesora en un centro educativo debe basarse en un conjunto de actividades y tareas relacionadas con la colaboración y la cooperación.

            El asesoramiento puede compararse a cómo las manzanas tienen la capacidad de madurar al resto de la fruta, siempre y cuando se sepa cuándo retirarlas a tiempo antes de que la demás fruta se pudra. Con esto pretendo decir que el asesor debe ayudar a la comunidad educativa a mejorar, en concreto a los profesores, proporcionándoles todo tipo de herramientas necesarias para que vayan “madurando” su labor profesional, pero siempre desde la perspectiva de abrir interrogantes y guiar el proceso, ya que si un asesor le da todo hecho al profesor, y soluciona directamente el problema que este presenta, entonces se “pudrirá”.

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            La comunidad educativa es un concepto muy amplio que abarca a todos los individuos e instituciones en un determinado contexto. Así, forman parte de ella tanto el alumnado, como el profesorado, el equipo directivo, las familias, los departamentos de orientación, y otras instituciones, siempre estableciendo unas dinámicas de colaboración y cooperación y una red de trabajo entre ellos.

            Para ello es importante la existencia de una buena relación entre los diferentes miembros de la comunidad educativa, ya que ello potenciará el nivel de colaboración. Aunque no es una tarea fácil, se deben propiciar actitudes hacia una cultura colaborativa del profesorado frente a la balcanización e individualismos predominantes, para así lograr un buen funcionamiento del centro, y un mejor asesoramiento.

 

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            Es fundamental esa colaboración entre profesorado, asesor, equipo directivo, Departamentos de Orientación y familias, para lograr, directa o indirectamente en función del grupo, una educación de calidad de cara a los estudiantes.

            El papel del equipo directivo es relevante en cuanto a la implantación, aceptación y desarrollo de la figura profesional del orientador. También es muy importante la consideración que este equipo tenga de la figura del asesor, ya que en función de si lo consideran más académico o más colaborativo, las funciones que le exigirán serán diferentes. Es necesario que el asesor colabore con el equipo directivo, ya sea para coordinar actuaciones u otros aspectos del centro.

            La cooperación y el trabajo colaborativo son una opción necesaria dentro de la propia institución escolar (profesorado, familias, alumnado…) y como una opción absolutamente deseable fuera de ella, trabajando en red con otras entidades, para poder alcanzar las metas educativas que un centro se propone. Sin esa colaboración, esas metas no serán alcanzables, y la figura del asesor no será tan conocida: cuanto más visible es el orientador, más se conoce lo que hace y cuanto más se conoce, mejor se comprende. Y sólo hay una forma de conocerlo a fondo: a partir del trabajo colaborativo, de forma interna, entre asesor, profesores, equipo directivo, etc, y de forma externa, estableciendo relaciones entre la escuela y otras entidades u organizaciones comunitarias, convirtiendo de esta forma al centro en un centro abierto al contexto.

            Por lo tanto, la colaboración entre todos los agentes de la comunidad educativa es fundamental para caminar hacia una mejora en la educación.

            Destacar que para la elaboración de esta entrada me basé en el artículo: Entre la realidad y el deseo (Montero y Sanz).