El desarrollo del concepto de asesoramiento

            Siguiendo con el hilo de la entrada anterior sobre el origen del asesoramiento, considero muy importante hablar de la evolución del concepto de asesoramiento, ya que he profundizado mucho sobre el tema, pero nunca se me había pasado por la cabeza hasta ahora, como había ido evolucionando este concepto en cuestión.

            Ya sabía que ha sido en el terreno de la empresa donde el concepto de asesoramiento ha encontrado su desarrollo más público en los últimos años, y gracias a asignaturas como Orientación Profesional, conocía parte de la evolución del término, pero desconocía la complejidad de su manifestación.

            En los años 70 se iniciaron los procesos de reformas educativas en nuestro entorno y es entonces cuando empezamos a encontrar referencias de asesoramiento ligadas a procesos de innovación escolar y, como consecuencia de esto, se crea un nuevo espacio profesional que focaliza su acción en el apoyo externo a los centros educativos con el objetivo de dar respuesta a algunas de las necesidades que se plantean.

            Es en el marco de estas reformas educativas, donde los servicios de asesoramiento surgen como necesidad de las administraciones públicas educativas con el objetivo de dinamizar el desarrollo del currículum. De manera que podemos encontrar su origen en el surgimiento y expansión de los Sistemas Educativos modernos y, como consecuencia, en su burocratización. Es en este momento cuando el asesoramiento se compromete con el currículum y con todos los aspectos curriculares.

            De hecho el creciente proceso, cada vez más patente, de escolarización de la población en edad obligatoria proyecta sobre la escuela una realidad, hasta ahora no percibida, de heterogeneidad que precisa de apoyos y hace emerger algunos perfiles profesionales especializados que amplían el campo. En este momento se necesitaban apoyos, por lo que es cuando surgen los orientadores y los asesores. Los profesores necesitaban ayuda para educar y enseñar, y estos profesionales les proporcionaban esa ayuda.

            Así, cuando hablamos genéricamente sobre los asesores estamos hablando de:

Agentes de cambio, asesores de disciplinas, coordinadores de programas, agentes de enlace, consultores, asesores, orientadores, formadores, supervisores, asesores psicopedagógicos, asesores de formación, formadores de formadores” (MILES, SAXL Y LIEBERMAN, 1988, LIEBERMAN,1988).

            La definición viene marcada por las tareas y aunque María del Mar Rodríguez Romero (1996) sintetiza diferentes tradiciones y propone el nombre de “Agente de apoyo” o el de “asesor” para los profesionales a los que dedicamos este trabajo, recoge algunas denominaciones principalmente del mundo anglosajón donde la función asesora tiene un extenso recorrido teórico y práctico, por lo que podemos observar otras denominaciones como “orientador”, que no son precisamente sinónimos.

            Los términos “consult” y “advise”, estudiados en otras materias cursadas en este cuadrimeste, son los más comunes a la hora encontrar el origen de la tarea,  ya que en ambos el significado combina tres ideas: considerar, deliberar, reflexionar, en relación con consejos, recomendaciones o sugerencias, con uno mismo o junto con otros. El concepto viene a significar básicamente consejo.

            La diferencia entre estos dos términos se centraría en que el primer concepto (consult) proviene de aquellos perfiles externos a la empresa, la industria y la organización que son utilizados para recibir consejo y el segundo (advise) se usa para designar papeles y órganos administrativos dentro del Sistema Educativo en funciones que aquí corresponderían a la inspección.

            Rodríguez Romero nos habla de un tercer término “support” que “alude a la idea de ayuda que conlleva la labor, y ha sido asignado a la estructura organizativa que sustenta la función Sistema Externo de Apoyo a la Escuela” y también para denominar al agente que la desarrolla: agente de apoyo”. Es en este momento cuando el asesoramiento comienza a llevar implícita la idea fundamental de ayuda y apoyo.

            En nuestra historia más reciente y en nuestro contexto nos encontramos con el término “asesor” para denominar a estos profesionales del ámbito del apoyo externo a centros escolares del Sistema Educativo y a profesores, en su misión de educar y enseñar para alcanzar una educación de calidad.

            Según Rodríguez Romero, se puede definir el asesoramiento como un  “proceso de interacción personal que implica dar y recibir ayuda, y que se orienta hacia la resolución de problemas específicos “y “se suele aplicar la denominación de asesoramiento a labores en las que participan profesionales de igual estatus con el propósito de resolver problemas encontrados en la práctica profesional. Uno de los participantes, justamente el que tiene el problema, demanda ayuda para resolverlo y el otro está en situación de corresponder a esta petición, ofreciendo recursos variados para contribuir a encontrar la solución. Se suele definir como un servicio indirecto, porque no recae en los clientes de la institución, estudiantes, ancianos o enfermos, sino que incide indirectamente sobre éstos al servir al profesional que trata con la clientela”.  

            A pesar de que las funciones han ido evolucionando en la línea que nos presenta esta definición algunas prácticas profesionales de estos asesores continúan centradas en el alumnado.

            Carlos Marcelo (1996) perfila el asesoramiento con los siguientes puntos:

a) Es un proceso de ayuda y apoyo que involucra en un proceso de comunicación a las personas implicadas.

b) Es un proceso orientado hacia el cambio y la mejora.

c) Es un proceso que requiere un compromiso compartido de responsabilidad por parte de los asesorados y pericia o habilidad del asesor.

d) Es un proceso que precisa de una relación de cordialidad, apertura, colegialidad en la que no exista una relación administrativa de superior/subordinado entre el asesor y los profesores, sino una actitud predominante de generar un conocimiento compartido entorno a la innovación que se quiera llevar a cabo o práctica que se quiera revisar.”

            Anteriormente, en el tiempo, ya existían definiciones, como la de Escudero, que venían a explicar lo que es asesoramiento de modo similar a la actualidad:

El asesoramiento escolar está llamado a ser entendido como un proceso relacional en el que participan determinados profesionales dotados de cierto bagaje de conocimientos, capacidades y habilidades con los que tratan de contribuir a configurar contextos de trabajo, en colaboración con centros escolares y profesores, para la utilización adecuada del conocimiento disponible en la resolución de problemas que tengan que ver con la práctica educativa y su mejora” (ESCUDERO, 1992).

            Ya en este momento se tenía en cuenta la colaboración como elemento fundamental para llevar a cabo la labor asesora, y, como no, esa finalidad de mejora con la que nació esta práctica asesora.

            En el contexto internacional algunas definiciones sobre el asesoramiento en educación serían estas:

 “El asesoramiento es una interacción en dos sentidos – un proceso de buscar, dar y recibir ayuda -. El asesoramiento se dirige a ayudar a una persona, un grupo, una organización o un sistema más grande para movilizar los recursos internos y externos con objeto de resolver las confrontaciones con problemas y ocuparse de esfuerzos de cambio” (LIPPIT y LIPPIT, 1986).

            En esta definición se puede ver claramente esa dimensión bidireccional que caracteriza al asesoramiento, así como el propósito de ayuda. Ya en los años 80, la práctica asesora luchaba por conseguir sus objetivos básicos.

En el contexto escolar, la meta del asesoramiento es ayudar a resolver problemas que afectan a los alumnos y ayudar a los profesores para que aprendan a hacer frente a problemas similares en el futuro” (WEST e IDOL, 1987)

            Aquí se explica claramente que es el asesor el que ayuda al profesor, a través de la apertura de interrogantes y un proceso de acompañamiento basado en consejos y pautas, para que el docente sea capaz de afrontar sus problemas.

El asesoramiento es generalmente un proceso basado en una relación de igualdad caracterizada por una confianza mutua y una comunicación abierta, que aporta alternativas para la identificación de problemas, activa recursos personales para identificar y seleccionar estrategias que puedan tener alguna probabilidad en la resolución de los problemas identificados, compartiendo responsabilidades en el desarrollo y evaluación del programa o estrategia que ha sido puesta en funcionamiento” (BROWN, WYNE, BLACKBURN y POWELL, 1979. Citados en WEST e IDOL, 1987).

            En esta última definición, la relación de igualdad es un concepto fundamental que destaca, junto a la idea de la confianza mutua y una comunicación abierta, ya que son pilares básicos que se necesitan para que tenga lugar un asesoramiento adecuado y horizontal. Ya habla de estrategias para la resolución de problemas y de compartir responsabilidades, ya que la figura del asesor no es la responsable de que las cosas salgan bien o mal, sino que es responsabilidad de toda la comunidad educativa.