¡Cultura colaborativa!

"Para educar a un niño hace falta la tribu entera"       

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       En mi última entrada, recogí los aspectos más relevantes de la sesión del 24 de octubre. En ella, destaqué, entre otros, la cultura colaborativa. Esta idea surgió al hablar de Departamentos de Orientación, lo cual es muy importante, ya que no trabajamos en solitario, sino en equipo. La teoría está muy bien, pero el caso es que se habla muy poco de ello, ¿por qué se le da tan poca importancia al trabajo colaborativo? ¿Como se considera y valora hoy en día el trabajo colaborativo? 

       Buscando información acerca de ello, encontré un trabajo de P. Murillo Estepa, el cual en su obra "Asesoramiento para la Innovación" incluye el trabajo colaborativo como una posibilidad de actuación y mejora para el asesoramiento. Así, plantea tres posibles soluciones:

1.- necesidad de coordinación y complementariedad en la actuación de los diversos profesionales que intervienen en tareas de asesoramiento

2. El asesoramiento de tipo colaborativo como alaternativa. Hacia un modelo de asesoramiento centrado en los procesos. 

3. Adaptación del asesoramiento al desarrollo institucional.

       Como vemos, dentro de las soluciones que propone el autor a los problemas del asesoramiento, tiene presente la cultura colaborativa. 

             Como dice el propio autor: "En la actualidad resulta difícil dudar sobre la necesidad de actuar coordinadamente desde todos los sectores que inciden en los centros como agentes de apoyo a los mismos. Además, para que a través de esa actuación se consigan los mejores resultados posibles, parece obvio, y deseable, que dichos niveles de coordinación de actividades se extiendan a las fases de detección de necesidades, planificación y evaluación, y no se queden reducidos sólo a la etapa de aplicación o desarrollo. Se plantea así una alternativa obvia, pero que no existe, en la que partiendo de la reflexión de la propia práctica se pueda llegar a plantear modelos de acción coordinados en un contexto de innovación y cambio institucional, siempre con la preocupación lógica por la mejora en la calidad de la enseñanza".

       De esta manera, pensamos en la cultura colaborativa como una propuesta de mejora y de innovación, cuya preocupación lógica, como dice el autor, es la mejora en la calidad de la enseñanza. 

       El autor afirma que el asesoramiento de tipo colaborativo se expande cada vez más por la mayoría de los centros. Estos no solo van asumiendo e integrando en su seno, sino que además empiezan a revisar su propio concepto. Como plantea Parrilla (1996), el apoyo es un proceso educativo que no sólo va a afectar a la estructura formal de la escuela, sino también y de forma fundamental a su cultura y sus valores. 

       En palabras de Thousand y Villa (1992) un equipo de trabajo colaborativo puede ser definido como un grupo de personas que están de acuerdo en:

a) coordinar su trabajo y adquirir al menos un objetivo común públicamente aceptado;

b) adquirir un sistema de creencias que todos los miembros del grupo hacen suyo;

c) valorar por igual las aportaciones de cada miembro del grupo;

d) distribuir las funciones de liderazgo de forma que sus tareas y funciones de relación sean distribuidas entre todos los miembros;

e) desarrollar un proceso de equipo colaborativo que implique interacciones "cara a cara", interdependencia positiva, realización y monitorización de destrezas interpersonales y evaluación individual.

       Por otro lado, el autor señala como elementos para un proceso de equipo colaborativo efectivo los siguientes:

a) sentimiento mutuo de interdependencia positiva;

b) focalización en el desarrollo de destrezas interpersonales de pequeños grupos en cuanto a comunicación, liderazgo, toma de decisiones y resolución de conflictos fundamentalmente;

c) evaluación regular y discusión del funcionamiento del equipo y planteamiento de objetivos para mejorar las
relaciones y realizar las tareas de forma más efectiva;

d) estudio de métodos para la adquisición de responsabilidades y compromisos que sean acordados entre todos.


         Así planteado, podemos hablar de asesoramiento colaborativo como proceso que busca la adecuación de la enseñanza a situaciones y necesidades muy diversas, que centra en la igualdad la base de las relaciones entre los distintos profesionales que intervienen en dicho proceso y que exige la identificación de problemas, la selección y diseño de estrategias de solución de los mismos, así como el desarrollo y evaluación de dichas alternativas desde un planteamiento que descansa en la responsabilidad compartida de los distintos profesionales (Parrilla, 1996). 

        Y es dentro de este enfoque conceptual y metodológico, que hace de la escuela la clave del asesoramiento y que opta por la colaboración como enfoque metodológico, colaborativo, donde nos encontramos con distintas propuestas organizativas:

* el asesoramiento interinstitucional:En esta modalidad es la institución educativa, no los profesionales que la conforman, la que es objeto e instrumento de colaboración. El apoyo a la escuela se organiza basándose en el trabajo colaborativo entre distintas instituciones, constituyéndose la colaboración entre escuelas en la fórmula básica de asesoramiento, que puede tomar múltiples formas: redes, federaciones...

* la colaboración entre colegas: Es un modelo de apoyo intra-escolar que se basa en la creación y desarrollo de grupos de apoyo colaborativos formados por profesores de un mismo centro que colaboran con sus compañeros en el análisis de necesidades y en la búsqueda de procesos y soluciones a las mismas. Esta modalidad de asesoramiento no trata de hacer incompatibles las funciones de otros servicios, equipos o profesionales externos o internos, sino todo lo contrario, es decir, coordinar y complementar los programas de intervención, intentando proporcionar un espacio en el que el profesorado pueda encontrarse e implicarse en un proceso productivo, positivo y colaborativo de resolución de problemas.

* el asesoramiento interprofesional: constituye otra forma de abordar el apoyo a la escuela desde presupuestos colaborativos, sobre la base del trabajo de diferentes profesionales provenientes de ámbitos formativos y/o profesionales diversos que desarrollan su actividad en una misma zona o área, que tienen en común su vinculación y participación en el proceso educativo aunque desde ángulos diversos. Desde nuestro punto de vista, el asesoramiento interprofesional colaborativo asume como foco principal del mismo una visión global de la escuela, entendiéndose ésta como una institución con capacidad para reflexionar, aprender y cambiar, que traslada su centro de atención en el asesoramiento desde el individuo a la propia institución. Cuando un alumno tiene dificultades, estas surgen de la interacción de un complejo rango de factores, que demuestran un problema institucional que se puede concretar en términos curriculares, siendo la escuela y el curriculum los que deben generar cambios y convertirse en el eje del asesoramiento.

       Ahora que sabemos un poquito más de la cultura colaborativa y del asesoramiento colaborativo, ¿es importante la cultura colaborativa o no? No cabe duda, la cultura colaborativa es muy importante, es más, como vimos, Murillo la ve como una posibilidad para la mejora del asesoramiento y de la enseñanza de calidad. Por lo tento, debemos poner todos nuestro granito de arena para que se forme esta cultura colaborativa, enriquecernos unos a otros y luchar por algo que nos une: la educación. 

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