Alba García Cabaleiro

Intentando escapar desa "Xeración perdida" que o único que quere é facer cousas, e facelas ben.

Conceptualización de asesoramiento

En la actualidad ya no resulta tan novedoso hablar de asesoramiento a los centros educativos, dado que en los últimos años, principalmente a partir de la implantación de la LOGSE, viene siendo un tema no sólo más o menos asumido.

“Hemos de reconocer que la labor de asesoramiento en la enseñanza sigue funcionando a partir de esquemas que se suelen tomar de otros ámbitos profesionales, y que sólo a base de pequeños pasos se encamina hacia la búsqueda de una entidad propia que pueda contribuir significativamente a la consecución de mejoras escolares, dado que, incluso, en su vertiente más pedagógica se configura al amparo de tres campos de actuación difíciles de delimitar: la supervisión educativa, la formación permanente del profesorado y la innovación educativa” (Rodríguez Moreno, 1992).

Son muchas y variadas las definiciones que existen en relación a la labor de asesoramiento, pero casi todas recogen la interacción entre profesionales que implica su puesta en marcha. La caracterización del asesoramiento en la enseñanza es algo complejo y con gran variedad de alternativas y campos de influencia, llegando a constituir una práctica que utiliza modelos tomados de otras formas de actividad social, tanto en su conceptualización como en su desarrollo.

Rodríguez Moreno (1992) comenta la falta de unanimidad existente tanto a la hora de definir el asesoramiento como las funciones inherentes al mismo y señala las notas esenciales que le otorgan su especifidad en la enseñanza, y así, a partir de las definiciones de varios autores (Lippit & Lippit, 1986; Aubrey, 1990) establece las siguientes:

‐ Proceso de ayuda y apoyo.

‐ Orientado hacia el cambio o la mejora.

‐ La responsabilidad recae en los asesorados.

‐ La pericia del agente de apoyo.

‐ La credibilidad del agente de apoyo.

‐ La colegialidad.

 

Nieto y Portela (1992) por su parte, al hablar de asesoramiento se refieren a los procesos de ayuda a la mejora escolar, la cual definen (apoyándose en Miles y Ekholm, 1985) como "un esfuerzo sistemático y constante orientado al cambio en las condiciones de aprendizaje y otras condiciones internas en una o más escuelas con el fin de lograr más eficazmente las metas educativas". Por otro lado, utilizan el término asesoramiento o apoyo indistintamente, si bien aclaran su conceptualización como algo que va más allá de otros ámbitos a los que habitualmente ha estado restringido como son la orientación personal, escolar y profesional y ámbito de las necesidades educativas especiales y compensación de desigualdades, algo que se debe encontrar vinculado a procesos que posibiliten el cambio educativo y que se base en prácticas plurales rodeadas de un clima colaborativo y todo ello, preferentemente, en el centro escolar.