¿Igualdad en la diferencia?

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Ya en las últimas sesiones ha surgido temas como el binomino calidad-equidad con el análisis del documento de Domingo Segovia. Y más largo y tendido, en la última sesión, hemos abordado la atención a la diversidad como una de las funciones de un asesor o una asesora.

Y entras las diversas funciones que puede desempeñar una persona asesora, surgieron comentarios muy interesante, que hacen de la educación por parte de los profesionales en los centros una función delicada, en la que se debe combinar prudencia y paciencia. Uno de ellos ha sido el tema del control de los esfínteres y como actuar ante esta situación. Obviamente, hay un gran abismo que separa a los contextos de educación ordinaria de los de educación especial. La organización, los cometidos y la vida de dichos centros son iguales y diferentes al mismo tiempo, la educación se aborda de distinta manera, o al menos esa es la conclusión a la que yo he llegado en mi breve experiencia en centros ordinarios y en un centro de educación especial.

Quería traer aquí ese planteamiento para hacernos meditar un poco. Meditar en torno a esta viñeta, en ella podemos ver diversidad de  animales-compuestos por diferentes especies-, están integradas pero no incluídas. al menos, a la hora de la verdad - es decir en las evaluaciones- se habla de justicia para que sean igualitarias, cuando se parte de una gran injusticia, la diversidad de personas, de capacidades, de motivaciones y de intereses.

Traigo esta viñeta aquí también con otro motivo, tras la lectura de un documento de Imbernón  (http://ecea.es/wp-content/uploads/2012/09/levantate.pdf, he confirmado una vez más esa orientación de la enseñanza a la evaluación de los alumnos y alumnas, pero es no es lo peor, sino a través de evaluaciones externas (a nivel estatal) y homogéneas. Evaluaciones que no dejan de ser una muestra de coherencia con los principios que se pretendieron promover hasta este momento en educación. A partir de ahora, se promoverá de una forma más visible lla cultura del rendimiento, de la competitividad, lo que en definitiva se busca en entornos empresariales. ¿Acaso aportarán luz los resultados de esas evaluaciones para la mejora de la educación en nuestro país? Sencillamente no, parecemos más preocupados en tener buenos resultados en PISA, aunque ello signifique que en muchas de esas evaluaciones a final de etapa muchos de las alumnas y alumnos se vean abocados al no disfrute de esa "educación básica de calidad para todos/as".

Como bien creo, la inclusión es necesaria pero no deja de ser difícil y, en estos momentos, algo utópica. Sin embargo, difícil no significa imposible. Es por ello que creo que los centros ordinarios y de educación deberían juntar esfuerzos, trabajar de forma estrecha y colaborativa, sirviendo los centros de educación especial como un servicio de recursos para los centros ordinarios, aquí radica una de las principales tareas de los y las profesionales en el asesoramiento -como ya bien he indicado-, la atención a la diversidad.