Atención a la diversidad. Parte II

            En esta entrada, y en relación con mi anterior publicación, voy a seguir con la temática sobre la atención a la diversidad.

            La educación escolar tiene como finalidad fundamental promover de forma intencional el desarrollo de ciertas capacidades y la apropiación de determinados contenidos de la cultura necesarios para que los alumnos puedan ser miembros activos en su marco sociocultural de referencia. Para conseguir la finalidad señalada, la escuela ha de conseguir el difícil equilibrio de ofrecer una respuesta educativa, a la vez comprensiva y diversificada; proporcionando una cultura común a todos los alumnos, que evite la discriminación y desigualdad de oportunidades, y respetando al mismo tiempo sus características y necesidades individuales. Existen unas necesidades educativas comunes, compartidas por todos los alumnos, pero también existe unas necesidades educativas individuales propias y específicas a cada alumno/a, cuya satisfacción requiere una atención pedagógica individualizada. Algunas necesidades individuales pueden ser atendidas a través de una serie de actuaciones que todo profesor y profesora conoce para dar respuesta a la diversidad, sin embargo, otras, no pueden ser resueltas por los medios señalados, siendo preciso poner en marcha una serie de ayudas, recursos y medidas pedagógicas especiales o de carácter extraordinario distintas de las que requieren habitualmente la mayoría de los alumnos. En este caso se puede hablar de necesidades educativas especiales, para referirse a aquellos alumnos que presentan dificultades de aprendizaje o desfases en relación con el currículo que les corresponde por edad, y que requieren para ser atendidas: medios de acceso al currículo, adaptaciones en el curriculum mismo, y/o una atención especial a la estructura social y clima emocional en el que tiene lugar el hecho educativo (Warnock 1979).

            Hasta hace relativamente poco sólo los alumnos con algún tipo de discapacidad eran los destinatarios de este tipo de ayudas y recursos especiales, mientras que otros muchos que tenían dificultades de aprendizaje, seguían en la escuela común sin ningún tipo de ayudas. El concepto de necesidades educativas especiales implica que cualquier alumno que tenga dificultades de aprendizaje, por la causa que fuere, reciba las ayudas y recursos especiales que necesite, ya sea de forma temporal o permanente, en el contexto educativo más normalizado posible.

            En cuanto a la diversidad en el currículum escolar, decir que,  tradicionalmente, la escuela se ha centrado en la satisfacción de las necesidades educativas comunes, y no se ha preocupado de las necesidades individuales. Desde esta perspectiva aquellos alumnos que no logran alcanzar los objetivos establecidos son segregados de muy distintas formas: creando grupos dentro del aula para los más lentos o rezagados; clases especiales para atender a los alumnos con dificultades de aprendizaje o de conducta; o derivando a los alumnos a escuelas especiales. En este tipo de medidas subyace la idea de que los problemas de aprendizaje tienen su origen en variables o factores individuales, motivo por el cual se toman medidas centradas en los alumnos en lugar de revisar y modificar aquellos aspectos de la práctica educativa que pueden generar o acentuar sus dificultades.

            Actualmente existe una tendencia cada vez mayor hacia curricula abiertos y flexibles que permiten dar respuesta al doble reto de la comprensividad y la diversidad. En estas propuestas, generalmente, la Administración Educativa establece unos aprendizajes mínimos, para asegurar que todos los alumnos adquieran ciertos elementos básicos de la cultura, y los centros, a partir estos mínimos, construyen su propuesta curricular adecuando, desarrollando y enriqueciendo el currículo oficial en función de las características de su alumnado y del contexto sociocultural de referencia. Obviamente un curriculum abierto y flexible es una condición fundamental para dar respuesta a la diversidad, ya que permite tomar decisiones razonadas y ajustadas a las diferentes realidades sociales, culturales e individuales, pero no es una condición suficiente. La respuesta a la diversidad implica además un curriculum amplio y equilibrado en cuánto al tipo de capacidades y contenidos que contempla. 

            Las escuelas que mejor responden a la diversidad del alumnado, no sólo favorecen el adecuado desarrollo de éstos, sino que también son las que más crecen como institución. Por ello, cuando los centros se enfrentan a la tarea de elaborar sus proyectos educativos y curriculares, la respuesta a la diversidad ha de ser un eje central en la toma de decisiones de los distintos componentes que incluyen ambos procesos.  Una escuela para la diversidad implica aprovechar al máximo los recursos materiales y humanos disponibles, y una adecuada organización de los mismos, a través de decisiones compartidas. En estas escuelas es fundamental un buen clima de trabajo y una cultura participativa.

            Las decisiones adoptadas en el proyecto del centro para dar respuesta a la diversidad se materializan en el aula, ya que en ella tienen lugar principalmente los procesos de enseñanza-aprendizaje, y es el contexto que tiene una influencia más intensa y directa en el desarrollo de los alumnos. Dar respuesta a la diversidad significa romper con el esquema tradicional en el que todos los niños hacen lo mismo, en el mismo momento, de la misma forma y con los mismos materiales. La cuestión central es como organizar las situaciones de enseñanza de forma que sea posible personalizar las experiencias de aprendizaje comunes, es decir, como lograr el mayor grado posible de interacción y participación de todos los alumnos, sin perder de vista las necesidades concretas de cada uno. Cuanto más flexible sea esta organización, más fácil será, por otro lado, la incorporación de los profesores de apoyo a la dinámica del aula para facilitar el proceso de aprendizaje de todos los alumnos. Los profesores han de conocer bien las posibilidades de aprendizaje de todos los alumnos, los factores que facilitan el mismo y sus necesidades educativas más específicas para así ajustar las ayudas pedagógicas al proceso de construcción personal de cada alumno. Los encargados del aula también deberán ayudar a todos los alumnos a construir aprendizajes significativos;  todos los alumnos deben sentir que pueden tener éxito en su aprendizaje. Además, hay que organizar las experiencias de aprendizaje de forma que todos los alumnos participen y progresen en función de sus posibilidades.

            Es importante tener en cuenta el material específico o adaptado que puedan precisar ciertos alumnos con necesidades educativas especiales. Además, hay que utilizar diferentes procedimientos de evaluación que se adapten a distintos estilos, capacidades y posibilidades de expresión de los alumnos. También es relevante la organización del espacio del aula y de los horarios de forma que resulte grato, se favorezca la autonomía y movilidad de los alumnos y se pueda adaptar a los distintos tipos de actividades y agrupamientos. Es importante crear un clima de respeto y valoración entre los alumnos

            A pesar de que se tenga en cuenta la diversidad en los procesos de planificación del centro y del aula, puede ocurrir que ciertas necesidades de los alumnos no puedan contemplarse en estos niveles de planificación, siendo necesario adaptar el curriculum de forma individual. Desde un curriculum comprensivo y abierto, el último nivel de ajuste de la oferta educativa común lo constituyen las adaptaciones curriculares individualizadas. Estas son una vía más de respuesta a la diversidad, por lo que habrá que realizarlas cuando la programación del aula diversificada no sea suficiente para dar respuesta a determinadas necesidades de un alumno.  Las adaptaciones curriculares individualizadas se pueden entender como un proceso de toma de decisiones compartido tendiente a ajustar y complementar el curriculum común para dar respuesta a las necesidades educativas especiales de los alumnos y lograr su máximo desarrollo personal y social. Se trata de construir un curriculum a la medida del alumno, tomando decisiones respecto a qué tiene que aprender y con qué secuencia, cómo hay que enseñarle, cuáles van a ser los criterios para evaluar sus avances y cómo hay que evaluarle.

             Las adaptaciones curriculares constituyen un proceso particular de toma de decisiones para cada niño en el contexto concreto en el que se desarrolla y aprende, por tanto no existen adaptaciones previamente concebidas para las distintas necesidades o problemáticas, a modo de recetas. Las adaptaciones curriculares no se restringen sólo a los alumnos que presentan algún tipo de discapacidad, sino que pueden requerirlas otros muchos que, por sus condiciones de desarrollo personal y de la respuesta educativa, presentan dificultades de aprendizaje o desfases en relación con el curriculum que le corresponde por edad.. La consideración de las adaptaciones curriculares como una medida extraordinaria, implica que ha de ser justificada, es decir han de decidirse tras un proceso de evaluación psicopedagógica o interdisciplinar del alumno en interacción con el contexto, que fundamente la necesidad de llevarlas a cabo. Por lo tanto, las funciones de las adaptaciones en el proceso educativo de los alumnos que presentan necesidades educativas especiales son: asegurar que el alumno reciba los medios y respuesta educativa que precisa para itinerar en el sistema educativo en igualdad de condiciones y establecer una relación entre las necesidades educativas individuales y la programación común del grupo de referencia del alumno o alumna, para asegurar su mayor grado posible de participación en las actividades y dinámica del aula.

            Las adaptaciones curriculares tienen una concepción más educativa que rehabilitadora, es decir,  se enmarcan en una perspectiva educativa-curricular. Son un nivel más de planificación curricular, y por tanto tienen los mismos componentes que cualquier programación (objetivos, contenidos, orientaciones metodológicas, etc). Sin embargo, tienen algunas peculiaridades que las diferencian de otras programaciones: una mayor importancia de la evaluación inicial para la toma de decisiones;  han de reflejarse por escrito como cualquier programación;  han de prestar información relevante del proceso de evaluación; deben  reflejar de forma paralela las modificaciones que han de introducirse en el contexto del aula; han de considerarse no sólo como un producto o un fin en si mismas, sino sobre todo como un proceso que sirve para reflexionar conjuntamente y unificar criterios respecto a la respuesta educativa de un alumno, y, han de entenderse como un proceso dinámico y flexible.  

            Una vez establecidas las necesidades del alumno en relación con el curriculum es preciso determinar qué ajustes hay que realizar en éste para atenderlas, es decir, responder a las preguntas qué, cómo y cuándo enseñar y evaluar. El proceso de adaptación puede llevarnos, en ocasiones, a una propuesta muy diferente del currículo de referencia, pero es importante que éste sea el punto de partida para asegurar un proceso educativo lo más normalizado posible.

            La atención de ciertas necesidades puede requerir la provisión de una serie de servicios educativos de carácter extraordinario que se encuentran en unos centros y no en otros. Es importante decidir que profesionales pueden brindarle apoyo, teniendo en cuenta que algunas de sus necesidades tendrán que ser atendidas por recursos o servicios que están fuera de la escuela.  Además, el tipo y modalidad de apoyo que precisa el alumno  estará condicionada por el tipo de recursos humanos con los que cuente la escuela, por su ubicación dentro de la misma y por la capacidad de respuesta del docente del aula.      

             La colaboración de la familia es fundamental y, se hace aún más necesaria,  en el caso de los alumnos que requieren unas ayudas más específicas e intensas para compensar sus dificultades. Es importante informar a los padres sobre las decisiones adoptadas para orientarles sobre el tipo de ayudas que pueden proporcionar a su hijo y promover su participación en relación al aprendizaje de determinados aspectos. La colaboración de la familia es de vital importancia para facilitar la contextualización y generalización de determinados aprendizajes, y conseguir que éstos sean más significativos para el niño al poder relacionar lo que hace en casa y lo que hace en la escuela.

            Es importante destacar que no debemos implantar unas adaptaciones curriculares y olvidarnos, sino que debemos llevar a cabo un seguimiento y un acompañamiento para ver si esas adaptaciones son adecuadas y estás verdaderamente adaptadas a las necesidades de ese alumno/a concreto/a.

            La atención a la diversidad y la educación especial ya no se consideran como sistemas paralelos que sólo atienden a los niños con discapacidad, sino como el conjunto de recursos especializados que se ponen al servicio de la educación común para proporcionar una educación de mayor calidad para todos.

            Debemos entender que las adaptaciones curriculares no son un currículum paralelo al currículum común, sino que forman parte del mismo, favoreciendo un mejor aprendizaje y fomentando una igualdad de oportunidades para todos los alumnos. Las adaptaciones no están asociadas al término discapacidad, sino al de dificultad, y como ejemplo de esto podemos observar a muchos alumnos minusválidos que se integran en el currículum ordinario sin ningún tipo de problema, y a otros que no presentan ningún tipo de discapacidad que no son capaces de seguir el currículo común porque presentan unas dificultades específicas.

            Además, debemos luchar contra la segregación y la discriminación, y entender que todos los alumnos y alumnas deben ser tratados como iguales, independientemente de su origen y circunstancias personales.

            Esta entrada está basada en la siguiente obra: Rosa Blanco Guijarro. LA ATENCION A LA DIVERSIDAD EN EL AULA Y LAS ADAPTACIONES DEL CURRÍCULO (Artículo en: “Desarrollo psicológico y educación, III. Necesidades educativas especiales y aprendizaje escolar”. Alvaro Marchesi, César Coll, Jesús Palacios. Editorial Alianza Psicología. Madrid). Podeis encontrarla en la Red en el siguiente enlace:  https://www.ucursos.cl/medicina/2009/2/FG00000502051/1/material_docente/previsualizar?id_material=259628

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