Formación e desenvolvemento profesional do profesorado

Formación e desenvolvemento profesional do profesorado

Formación e desenvolvemento profesional do profesorado

Análisis del artículo de Cuadernos de Pedagogía

Por Ana Comentarios (1)

Repasando los diferentes artículos incluidos en el número 426 de la revista “Cuadernos de Pedagogía”, he decidido resaltar uno que me ha parecido muy interesante, sobre todo, porque se puede relacionar directamente con un tema hablado en clase en días anteriores.

El artículo en cuestión recibe el nombre de “Formación docente: requisito irrenunciable” y, en él, Raquel Palomera Martín, doctora del Departamento de Educación de la Universidad de Cantabria y Fátima Sánchez Santiago, directora de Proyectos y del Área de Educación de la Fundación Botín, sacan a relucir un tema muy importante. La formación del profesorado para el correcto desarrollo de sus habilidades sociales y emocionales.

Se plantea que, para lograr un adecuado proceso de enseñanza-aprendizaje es preciso que, ante todo, se cree un ámbito óptimo en el aula para poder promover un desarrollo integral del niño/a más allá de las clásicas habilidades académicas, es decir, no interesan únicamente que los alumnos aprendan unos contenidos teóricos sino también que adquieran habilidades socioemocionales.

El problema radica en que los profesores carecen de esta formación, es decir, nadie les ha enseñado a controlar y manejar sus emociones para, por ejemplo, reducir el estrés. Si los docentes no poseen las competencias para transmitir este tipo de conocimiento, los alumnos nunca llegarán a adquirirlo tampoco.

¿Donde se une todo esto con lo que hablamos en clase el otro día? En la carencia de dicha formación. Si un docente es incapaz de manejar sus emociones y de controlar una clase, no podrá reducir su nivel de estrés ni tampoco transmitirles a los alumnos un clima de paz. En clase, comentamos el alto número de bajas laborales por parte de los docentes a causa del estrés y, en mi opinión, este hecho se reduciría si estos fueran capaces de manejar mejor sus emociones, lo que tal vez los conduciría a poder controlar de mejor el aula.

Por supuesto, eso no son más que suposiciones mías, pero el otro día se generó un debate bastante interesante entre todos mis compañeros y, una vez leído el artículo, mi opinión varió notablemente, ya que entendí que, la formación tal vez no sea el mejor, pero si puede llegar a ser una de las mejores armas para solucionar este problema.

 

Aquí os dejo el enlace de la revista, para que podais consultarlo si quereis.

http://www.cuadernosdepedagogia.com/portada.asp?idEjem=495

Comentarios

  • Lourdes Montero

    Hola Ana, una entrada tan esperada... Por fin tenemos tu comentario sobre este artículo que pone sobre la mesa el importante aspecto de la formación del profesorado en competencias socioemocionales.  Interesante también la referencia a ese proyecto de la Fundación Botín (¡quien tuviera una en Galicia!) con ese Master en  Educación Emocional, Social y de la Creatividad en paralelo con el Grado de Magisterio de la Universidad de Cantabria.

    Pienso que la competencia emocional ha sido siempre un desideratum de la profesión docente pero quizás no ha sido atendida en el curriculum de la formación ni en los procesos de selección del profesorado con la misma intensidad con la que se planteaba su interés. Conocimientos y emociones van de la mano en un buen profesor y profesora (¿o no?) y el malestar y bienestar docente son dos caras de una moneda. Trabajemos por el bienestar empezando por conocernos más y mejor a nosotros mismos.

    ¿Te animas a explorar estas dimensiones emocionales del ser y estar docente?

    Saludos afectuosos

    Lourdes