LO QUE CON LA LOMCE YA NO SABRÁS

¿Qué ámbitos de conocimiento se han de abrir desde la escuela?

Las respuestas principales a este dilema se han movido en dos direcciones contrapuestas:

-La idea del primer enfoque es que la escuela ha de estar comprometida con los elementos básicos del conocimiento, es decir, que lo principal es asegurar al alumnado el saber leer, escribir y hacer cuentas

-En una posición diferente se sitúan quienes defienden que la escuela ha de ofrecer un curriculum mucho más variado y vinculado a la experiencia de los sujetos. Los criterios de necesidad  y de actualidad  adquieren mayor protagonismo. La idea es que el currículum escolar debe incorporar los campos de conocimiento que en cada “aquí y ahora” presenten una mayor relevancia para la vida de los alumnos/as de cada generación.

Parece ser que la LOMCE responde al primer enfoque, pero que consecuencias trae elegir unas asignatura y no otras? Se responde a las necesidades del alumnado y de la sociedad unicamente con asignturas instrumentales básicas? Veamos una opinión al respecto.

La historia "verdadera" (Agustín Moreno).

De aprobarse la ley Wert, entre sus víctimas estarían determinadas asignaturas, además del sistema educativo y el alumnado. El anteproyecto utiliza dos caminos para devaluar el currículo: la apuesta por “volver a lo básico”, con unos contenidos mínimos y elementales para la mano de obra de un mercado de trabajo precario y en rotación; por otro lado, la reducción de las enseñanzas artísticas, clásicas, de economía, tecnología y de humanidades. También de la historia. 

 Cuando Aguirre y Aznar declaran a la vez que hay que enseñar la “historia verdadera” (además de leer y sumar), expresan el deseo de la derecha de manipular la historia (mantener el franquismo en los libros de texto) o, simplemente, de eliminarla. La ley Wert, en su art. 25, organiza 4º de la ESO como un curso orientador con tres vías: iniciación al bachillerato de ciencias, al de letras y a la formación profesional. Esto supone que todo el alumnado sólo cursará Educación Física, Lengua Castellana, Lengua Extranjera y Matemáticas. 
 
La Historia Contemporánea Universal y de España que hoy se da en 4º de la ESO, se ofertaría como asignatura de modalidad y sólo se estudiaría en la vía orientada al bachillerato de letras. No sería materia obligatoria general ni optativa de oferta exigida. El alumnado que fuera a la FP, acabaría de ver toda la historia de su vida académica en 2º de ESO (13 años). Y los de la rama de ciencias no estudiarían historia hasta 2º de bachillerato y sólo de España. La mayoría, pues, se quedaría sin estudiar, por ejemplo, la revolución francesa, el imperialismo, la crisis del 29, los fascismos, las guerras mundiales, la descolonización, la guerra fría, la globalización, el 11-S o la historia del tiempo presente que es la que permite entender la situación actual. Tampoco sabrían nada de la España del siglo XIX, de la 2ª República, del franquismo o de la transición. Ni “verdadera” ni historia que valga. No interesa que haya ciudadanos formados, críticos y comprometidos con la mejora de su sociedad; se prefieren ignorantes y manipulables. Empobrecer el currículo es recortar la educación y la cultura. Y no hay que olvidar que es el conocimiento el que nos hace libres.  
 
Artículo de Agustín Moreno (Profesor de Secundaria). 

Publicado en ESCUELA Núm. 3.962 (15 de noviembre de 2012)