La educación prohibida

            La Educación Prohibida es una película documental estrenada el 13 de agosto de este año, en todo el mundo, que se propone cuestionar las lógicas de la escolarización moderna y la forma de entender la educación, visibilizando experiencias educativas diferentes, no convencionales que plantean la necesidad de un nuevo paradigma educativo. Se trata de un proyecto realizado por jóvenes que partieron desde la visión del quienes aprenden y se embarcaron en una investigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas.

            Esta película pretende (y lo consigue) alimentar y disparar un debate reflexión social acerca de las bases que sostienen la escuela, promoviendo el desarrollo de una educación integral centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje.

            Esta película se basa en más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva. Se trata de un proyecto totalmente independiente de una gran magnitud, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación.

            En ella, se considera que la institución escolar se caracteriza por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas, y que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal error se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo. LA forma de enseñar y educar no se corresponde con nuestra época. En esta película se defiende un modelo alternativo de educación.

            La película es una mezcla de ideas comunes a muchas experiencias que buscan el desarrollo de un nuevo paradigma educativo. Como dice uno de los entrevistados, “no es el estudiante el que fracasa, es el sistema el que está mal planteado”. Así, la crítica que se lleva a cabo, recae sobre un sistema que, más que educativo, es de adiestramiento. En palabras del pedagogo y activista John Taylor Gatto, la justificación de un sistema así se basa en la convicción de que  “el daño que se hace desde una perspectiva humana es un bien desde una perspectiva de sistema”: docilidad, obediencia y competitividad.

            Una de los principales aspectos que se critica es que los objetivos educativos priorizan el cumplimiento de las reglas y el control social, en vez de centrarse en el individuo en sí. Los métodos alternativos, frente a esto, buscan que el niño asuma la responsabilidad de quién es, y no que se abandone a los dictados del sistema.

             La escuela, desde la perspectiva de como la conocemos, favorece un proceso de aprendizaje largo, lento y aburrido, que provoca que los jóvenes abandonen sus carreras académicas, y que no estudien por gusto o placer, sino para superar una determinada prueba o evitar un castigo. Y con esto, solo se consigue una estandarización del ser humano. No se respetan los ritmos individuales ni los intereses que hacen de cada persona un ser original. La homogeneización curricular castiga la diversidad, cuando son las diferencias, precisamente, las que enriquecen la vida y estimulan el respeto y la vida en comunidad.

            Los métodos alternativos de educación que se pretenden, comparten la idea de que el proceso educativo es un camino de descubrimiento, no de recepción pasiva de verdades. Los alumnos deben aprender en base a su propio descubrimiento, deben aprender haciendo, fomentándose así un aprendizaje significativo.

            En definitiva, se promueve una educación basada en el arte como creatividad y el conocimiento de las emociones, de forma que cada individuo elija su propio destino, algo difícil de conseguir ya que nunca nos enseñan a tomar decisiones, sino que suelen elegir por nosotros, creándose así una sociedad de personas incapaces de asumir la responsabilidad de sus propias vidas, con miedo al error y en dependencia de otros, acostumbradas a ser dirigidas en cada acción que emprenden, sin plantearse si ésta es lógica o coherente con su naturaleza de seres humanos.

            Os recomiendo a todos verla, porque, a pesar de hacerse algo pesada (es muy larga) no tiene desperdicio.

                                                                                                                                                                  image