La LOMCE según Tonucci

El vídeo que presento a continuación es muy útil para conocer los cambios más sustanciales de la LOMCE en palabras de Tonucci. Para quien no recuerde muy bien quién es Tonucci, decir que es un pedagogo italiano muy sobresaliente en este ámbito, también por FRATO en sus viñetas.

 Quisiera, de seguido, hacer referencia a una serie de elementos que considero sustanciales en este vídeo:

  • “La educación no puede ser competitiva. La sociedad es competitiva, el mercado es competitivo, la educación debe ser cooperativa”.

¿Y por qué debe ser diferente? Tengo una fe ciega en que la educación debe ser otra cosa, debe ser diferente para dar la posibilidad al alumnado de que crezca, de que puedan utilizar sus alas y coger vuelo. El motor de la educación actual, para potenciarla, es fomentar la creatividad y no ir minándola.

Por el simple hecho de saber que el mercado y la sociedad son competitivos, y sólo la educación en las diferentes facetas puede servir como un tiempo y espacio para conseguir a personas creativas y cooperativas. La cooperación, el trabajo en grupo puede –y mismo creo que lo es- una herramienta fundamental en diferentes entornos, y el entorno laboral no se excluye de ello. La cuestión está en cómo queremos orientar el mercado, ¿Hacia la competitividad de las y los trabajadores o queremos empresas competentes? Para ello, la clave son las personas y su formación/educación.

  • “Ofrecemos a todos/as una escuela para pocos. Que sigue pensando que lo importante es leer y escribir, y no es capaz de reconocer que para ser para todos debe ofrecer un abanico amplio de lenguajes, considerándolos todos dignos”.

Aún hablando de una educación inclusiva estamos muy lejos de llegar a conseguirlo. Como bien señala Tonucci ofrecer a todos y a todas una escuela para pocos no es el camino, ni debe ser la única opción. ¿A caso todas las personas tenemos las mismas necesidades, intereses y potencialidades? Igualdad y equidad son vocablos distintos. ¿A caso queremos una educación para todos? ¿O pretendemos dar una educación a cada uno que esté a su altura y contando con los recursos que sean necesarios –sean más o menos que los del prójimo- sino los justos y necesarios?

De la misma manera, debemos tener claro que es lo que nos interesa que aprendan las generaciones venideras ¿Queremos que sobresalgan en las pruebas internacionales que se centran en las materias instrumentales? ¿O queremos que vayan más allá? ¿Y qué haremos con las y los escolares que no se vean motivados o no consigan llegar a este tipo de exigencias? Parece que seguimos obsesionados por la rendición de cuentas del alumnado, ¿A caso ya no es suficiente con que tengan exámenes por cada tema, en cada una de las materias, en los diferentes niveles del sistema educativo?

  • Con respecto a la diversidad del alumnado en las aulas, señala que… “Lo que se aprende es mucho más que lo que se pierde”. En este punto me sitúo algo escéptica. Defiendo el hecho de que las niñas y los niños, las jóvenes y los jóvenes deben ser educados en el entorno más natural y “normal” –por decirlo de alguna manera- posible, es decir; teniendo en cuenta las diferentes culturas, la diversidad funcional, etc. Sin embargo, me cuestiono hasta qué punto el hecho de que en un aula donde convivan diferentes personas, con diferentes niveles de aprendizaje, procedencias culturas, niveles socioeconómicos, etc., pueden aprender todas y no perder ninguna persona. Con esto me refiero al hecho de que para hablar de una verdadera inclusión es imprescindible que, además de integrar una misma aula a niñas y niños diversos, estén en manos de los suficientes y competentes profesionales para conseguir ese gran reto, o -por decirlo de otro modo- utopía.

Siguiendo en esta misma línea, quisiera aludir a lo siguiente: “Yo tengo miedo de las escuelas de los superinteligentes, yo creo que es una escuela diferencial, para pobres. Lo importantes es que los niños puedan compartir la experiencia, no desarrollar separadamente sus aprendizajes”.

 ¿Puede que estemos cayendo en un gran error al identificar individualización con diferenciación? Es decir, la propuesta en la nueva ley de educación que se contempla con la diversificación de itinerarios, ¿puede ser una tela que cubra la verdadera realidad de fomentar una educación para pobres en contraposición a la pretendida calidad?

  • “El valor de un Sistema Educativo es importante  emplear parámetros internacionales pero esto no puede ser sistema para evaluar a las personas”. (…) “La evaluación debe ser la capacidad de medir el progreso no el valor absoluto”.

Al parecer, con la nueva ley de educación LOMCE, considero que lo que realmente prima es la imagen y quedar en un nivel aceptable con respecto a la medida de otros países. Sin embargo, ¿Alguien puede creer que la tasa de abandono temprano y fracaso escolar se ve reducida con las nuevas promovidas por esta nueva legislación? La simplificación del currículum a las materias instrumentales, y que casualmente es la competencia en las mismas la que se recoge en los estudios internacionales como PISA y, es más, ¿Será posible sostener estos niveles de abandono temprano del sistema y fracaso escolar, logrando que la situación no empeore?

Y, en definitiva, quisiera remarcar que la evaluación es una pequeña parte pero no debe ser el todo en educación.

  • Relacionado con las facetas más allá que los contenidos cognitivos, Tonucci aboga por la necesidad de que la educación esté estrechamente vinculada con la felicidad. Esto significa que dicha educación debe estar conectada de forma estrecha con la realización de nuestros deseos. ¿Es o caso puede llegar a ser un deseo de un niño o niña cuando inicia su escolarización, ser una persona experta en las evaluaciones? ¿O, más bien, es una necesidad que con el paso del tiempo la propia sociedad le irá creando?

Y vinculado con ello, quisiera plantearos la siguiente cuestión ¿Debemos las personas adaptarnos al mercado o debería adaptarse el mercado a las personas? Se trata de un tira y un afloja, donde quien tiene más fuerza es el mercado. Es la sociedad y el mercado quien crea en nosotros necesidades distintas, ¿O a caso hay mayor necesidad en la de una niña o un niño que ser felices?

  • Vinculado con lo anterior, retomo la siguiente idea que se refleja en el vídeo: “Donde hay todos estos pasajes más rápidos que son virtuales. La escuela sigue teniendo una función muy fuerte social, para que los niños aprendan a sumar conocimientos y no a competir entre ellos, y el juez de todo eso no puede ser el mercado sino la felicidad”.

Y quisiera ir más allá, más que sumar conocimientos, se debería aprender a los y las escolares a darles sentido y armonía a dichos conocimientos, donde el objetivo primordial sea el desarrollo como personas a todos los niveles.

La educación actual debería partir de un serio debate y reflexión. En estos momentos, estamos inmersos en una gran revolución tecnológica, donde la escuela sigue siendo indispensable, siempre y cuando cambie. Tal y como está concebida en estos momentos está abocada al fracaso. Los centros educativos han perdido el monopolio del conocimiento absoluto. Ahora, casi por lo general, cualquier niño/a tiene acceso en tiempo real a cualquier información con un solo click en sus ordenadores. Pero esa información o sobreinformación –mejor dicho- carece de sentido en sí misma, pues debe estar acompañada de un análisis crítico, de comparaciones entre distintas información, de discriminación de lo substancial de lo superfluo. En este tipo de labores la escuela siempre será necesaria, siempre y cuando la escuela cambie, y camina de forma pareja con la sociedad.

  • En lo relativo a la función docente: “Apoyar a los maestros que se están moviendo” y “los maestros de infantil trabajan más horas y por menos que los de la Universidad”. A este respecto, se puede constatar como la valoración social que se hacen de los/as maestros/as sigue siendo bastante negativa. Queramos o no, el autonconcepto que tengan de sí mismos dependerá de la remuneración económica –entre otros muchos aspectos-. Desde mi humilde punto de vista, concibo al profesorado como la columna vertebral que sostiene la educación, y aún más si hablamos de una educación de calidad para el alumnado. De no tener al profesorado de nuestro lado, motivado, dispuesto a cambiar y a estar de acuerdo con los cambios legislativos que se pretenden promover, contando con su voz y su voto, de no ser así, muchos cambios quedarán en simples proposiciones. Por tanto, es primordial iniciar el proceso de revalorización de la imagen social del profesorado, para que construyan una identidad profesional completa y fuerte.

 

 

“No debemos renunciar a por lo cual nacimos para ser lo que el mercado quiere”

“Reducir las inversiones en educación significa comprometer el futuro”.

Tonucci

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¡Hasta aquí mis aportaciones relacionadas con la LOMCE hasta el momento!