Sesión 12/12/12

            Esta es la primera sesión de clase después de nuestro Practicum II. En ella tratamos el tema de las relaciones entre psicopedagogos y profesores. En grupo, realizamos la tarea acerca de esto, respondiendo unas preguntas sobre los que los asesores piensan de los profesores y viceversa. Yo pienso que los profesores, en los niveles básicos de la educación, se muestran más abiertos a recibir asesoramiento por parte del asesor/a, pero a medida que se va avanzando en los distintos niveles, este recibimiento se hace menos querido, ya que en secundaria, estos profesionales son más reacios a que alguien se entrometa en sus enseñanzas. De las misma manera, los profesores consideran al asesor, o como un todopoderoso que puede solucionar todo tipo de mal por arte de magia, o como un especialista que está ahí colocado sin función alguna. De todas maneras, estas son solo percepciones personales, que no tienen porqué coincidir siempre con la realidad de los centros. Lo que sí es verdad, y la conclusión a la que llegué después de este intercambio de ideas que tuvimos en clase, fue que unos u otros agentes, a veces se muestran arrogantes, en el sentido de que no quieren trabajar con el otro de manera horizontal.

            Debemos ser conscientes que el asesor no tiene recetas mágicas, sino conocimiento para construir, indagar y buscar soluciones. Es fundamental, para poder establecer una buena relación entre ambos profesionales, una colaboración como punto de partida, entre ambos.

            Algunos de los errores que comete un asesor, y que puede afectar en su relación con los demás agentes del centro son:

  • Creer que la comunidad educativa conoce como funciona la orientación, porque no siempre es así.
  • Elaborar programas sin la intervención de los profesores y jefes de estudio, por lo que estos pueden sentirse ofendidos.
  • Entregar el PAT a los profesores a principio de curso y olvidarse del seguimiento.
  • Esperar a que demanden tu ayuda. El asesor no debe quedarse en su despacho a esperar que alguien lo necesite, sino que debe salir de ese espacio, abrir sus murallas, y estar siempre en constante contacto con los demás.
  • Asumir funciones de otros profesionales del centro, porque cada uno tiene las suyas propias e invadir el terreno de los demás no es la mejor opción para establecer una buena relación.
  • Trabajar sin programas atendiendo demandas espontáneas.
  • Ofuscarse con algunos profesores que no colaboran. Siempre va haber docentes que no quieran colaborar, y el asesor no debe centrarse en eso: debe buscar a quién de verdad quiera colaborar.
  • Querer atenderlo todo al mismo tiempo, ya que no es un ser omnipresente.

            Otro problema con el que puede encontrarse un asesor al llegar a un nuevo centro educativo, es la historia de esa institución. Cada centro tiene una historia propia y unas señas de identidad, y el asesor debe tener en cuenta esto, así como a los profesionales que desempeñaron su labor anteriormente y las pautas que estos establecieron. Este profesional no puede llegar al centro e intentar cambiar todo; debe, mediante un tira y afloja con los demás agentes, ir adaptándose a esta situación y contexto, demostrando sus capacidades y su buena labor asesora mediante la práctica.

            En base a esto, me planteo una serie de preguntas:

  • ¿Es la colaboración entre asesores y profesores una meta inalcanzable?
  • ¿Es la expresión de un deseo?
  • ¿Se trata de una propuesta inútil?
  • ¿Es un camino a recorrer?

 

          Yo pienso que esta colaboración es posible, y para nada es una meta inalcanzable o una propuesta inútil, pero necesita de mucha voluntad, ganas de trabajar juntos, un proceso de tira y afloja entre ambos, y, sobre todo, mucha confianza el uno en el otro. Se trata de un largo camino a recorrer que tendrá, como meta y proceso una colaboración entre profesor/a y asesor/a.

          En la segunda parte de la clase, leímos y analizamos un caso de acoso escolar y otro acerca de un incentivo a los malos estudiantes.

          El primero era una noticia, que trataba de la muerte de una joven que sufría acoso escolar; esta decidió suicidarse, sin que nadie del centro moviera un dedo para ayudarla, después de que el orientador del instituto afirmara que no se trataba de un caso de acoso. Se me ponen los pelos de punta al leer noticias de esta índole, y pensar en la poca educación en valores que debemos tener para poder pasar de todo y dejar que una niña pase por todo esto. Se aprecia una enorme pasividad, tanto por parte de los compañeros como por parte del tutor y orientador que nada hicieron, y, sobre todo, un gran problema de responsabilidad. Debemos detectar pronto los problemas y actuar antes de que sea tarde, sin dejar que el problema acabe pudriéndose más de lo que está; y no sólo eso, debemos además educar en valores, y fomentar la capacidad de empatía, algo muy escaso en nuestra sociedad.

          El segundo caso, trataba de un programa que se lleva a cabo en Extremadura, consistente en incentivar a los jóvenes sin secundaria a terminar estos estudios a cambio de mil euros, para evitar así el abandono escolar. Esta medida me parecería estupenda de no ser por la situación actual de crisis y recortes en la que nos encontramos. Considero que este dinero debería invertirse en mejorar otros aspectos de la educación y no este, ya que el abandono escolar debe prevenirse, no curarse después.

          En definitiva, sólo decir que la sesión de hoy me ha resultado muy enriquecedora, ya que tratamos temas que están a la orden del día, y presentes en nuestra sociedad y escuela.