Pizarras digitales, ¿positivas o negativas?

 La importancia de la formación TIC en el aula

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        Cada centro educativo es un mundo, pero hay ciertas afirmaciones que suelen repetir los coordinadores TIC, o por lo menos ya las he oído con excesiva frecuencia. Una de las más comunes es que es fundamental una buena formación para que los profesores puedan asumir el reto de integrar las pizarras digitales en sus actividades diarias y que, por tanto, la implantación de la tecnología dentro del aula sea un éxito. Porque además, en muchos casos, la falta de formación provoca una infrautilización de los recursos que disponen los centros.

Vamos a desgranar algunas de las excusas más habituales para que esta necesidad tan obvia para la mayoría no siempre se desarrolle como se debe, y ya de paso desmentir algunos mitos:

- “No hay presupuesto para formación. Todo el presupuesto lo hemos destinado a la compra de las pizarras digitales”: Siempre es preferible destinar una parte del presupuesto a la formación y adquirir menor número de PDis si fuese necesario.  Siempre se pueden adquirir más PDi más adelante si el profesorado realmente las está utilizando.

- “Este año compramos las pizarras. Veremos el tema de la formación más adelante”: Si pretendemos que el cambio en la clase se entienda como un proceso en el que deben implicarse los profesores de forma directa, debemos brindarles la formación necesaria desde el inicio. Debemos comprender que se trata de un cambio metodológico, por lo que la implantación de la tecnología, la formación y el manejo de los contenidos digitales deben ser procesos simultáneos.

- “Nos podemos ahorrar el coste de la formación si lo delegamos en el profesor de informática o en el coordinador TIC”: Con esto estamos asumiendo que el profesor de informática ya es un experto en PDi, cuando lo más seguro es que no lo sea, incluso ni tan siquiera conozca el temario que debería impartir. La formación siempre debe quedar en manos de expertos pedagogos que sepan adaptar el curso al nivel de cada grupo.

-” ¿Para qué vamos a pagar un curso? Ya nos han hecho una demostración”: Una demostración es una presentación del producto realizada por un comercial. No se enseña a utilizar las herramientas de la PDi, sólo se muestran. Por el contrario, un curso de formación suele ser participativo, y se utilizan recursos y contenidos prácticos para cada asignatura, además de ser impartido por un formador experto.

-”Un curso básico al principio y con el menor número de horas posible”: Lo ideal es dividir a los profesores en grupos dependiendo de sus conocimientos informáticos. No debemos concebir la formación en PDi como un simple “cursillo” ya que hay muchísimas cosas que aprender. Para sacarle el máximo provecho, se recomienda organizar al menos tres cursos espaciados en el tiempo: uno básico, otro intermedio y uno avanzado. De esta forma, como tendrán tiempo entre curso y curso de probar y practicar, el profesorado puede asimilar los conocimientos, consultar sus dudas e ir adquiriendo el nivel necesario para dominar la herramienta.

            Este artículo me ha hecho pensar en la mayoría de profesores que he tenido durante mi vida escolar que no han sabido utilizar algún material informático, como por ejemplo, la  pizarra digital. ¿Realmente esto se puede consentir? Me refiero, un profesor, que es el encargado de transmitir conocimientos y un cierto nivel de motivación al alumnado, necesita unas bases  para la utilización de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación.  ¿Cómo es posible que un profesor de educación secundaria, un catedrático, o un profesor de la universidad no sea capaz de conectar un ordenador a un proyector?

            Me parece imprescindible que si se incorpora en un centro escolar una novedad informática, éste proporcione a los profesores la información necesaria para la utilización correcta de dicha novedad. Tampoco es necesario que se contrate a otra persona para que explique cómo utilizarlo, sino que se puede dar el caso de que un profesor, al ser más hábil con la informática, por ejemplo, conozca mejor la utilización de las pizarras digitales (como se expone en el artículo) y sea éste quien en una tarde ofrezca un curso para el correcto uso y máximo aprovechamiento de la misma.

                Los centros educativos no deberían de poner excusas para que esta formación no se conceda a sus docentes, ni tampoco conformarse con “ya la utilizará o sabrá utilizarla el profesor de informática”.

                Cambiando de tema, ¿son útiles las pizarras informáticas en las aulas o son un gasto que no merece la pena?  En mi opinión, las PDis suponen un cierto nivel de motivación, ya que por ejemplo, cuando a un niño le expones los conocimientos de la materia en los ordenadores o a través de un PowerPoint muestra un nivel de interés diferente a si el docente los recita o dicta.

                Bueno, después de lo expuesto… ¿qué pensáis vosotros de estas pizarras? ¿Es necesaria una formación para los docentes o no lo creéis necesario?