Acoso escolar/bullying

            Cuando los compañeros de clase cargan contra uno de ellos, le insultan, le pegan, le humillan, le desprecian o no cuentan con él para nada, puede parecer —erróneamente— que esto es algo normal a ciertas edades. Que la inmadurez de la adolescencia nos lleva a cometer errores de los que años más tarde tendremos tiempo de arrepentirnos. Pero esto está lejos de la normalidad. Se trata de acoso escolar.

            El Acoso Escolar consiste en un continuado y deliberado maltrato verbal o físico que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objeto de someterle, amilanarles, intimidarles, amenazarles u obtener algo mediante chantaje y que atenta contra la dignidad del niño y sus derechos fundamentales.

            Aunque no siempre es grupal, una de sus características fundamentales es el desequilibrio de poder: la víctima está sola frente a un grupo agresores y observadores (que suele ser el resto de la clase); estos últimos saben lo que está pasando, pero no hacen o dicen nada por diferentes motivos.

            Suele empezar con acciones de "baja intensidad", que van 'in crescendo' conforme pasa el tiempo. El más habitual es el acoso verbal, en forma de insultos, motes, humillaciones, propagación de falsos rumores, mensajes o llamadas... Si no se frena, puede degenerar en otros tipos de acoso, como el social (exclusión y aislamiento de la víctima, por ejemplo, se la deja fuera de las actividades, como un partido de fútbol), el psicológico (basado en amenazas) y el físico, que contempla tanto agresiones directas como indirectas, por ejemplo, producir daño en objetos personales de la víctima.

            Cualquiera puede ser víctima de acoso. Se registran casos desde los tres años hasta la adolescencia. No se puede hablar de perfiles de acosadores ni de acosados. Ni los primeros son los típicos 'malotes', ni los segundos tienen por qué ser especiales. "Cualquier pretexto es suficiente para convertir a un menor en víctima", afirma Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles.. Muchas víctimas de Acoso Escolar se analizan buscando que defectos tienen o que errores han podido cometer, que expliquen porque son acosados. La respuesta cuando hay acoso siempre es la misma. No hay ninguna característica ni ninguna error que explique o justifique el acoso. El acoso es injustificable. Como seres humanos todos nos equivocamos. Si las equivocaciones fueran motivo de acoso entonces todos deberíamos ser igualmente acosados. La realidad nos demuestra que los niños acosados no son distintos al resto de los niños. En ocasiones los niños acosados tienen características que les hacen sobresalir positivamente. Pueden ser los más brillantes del aula, los más divertidos o los más justos. Los acosadores tienden a sacarles defectos a sus víctimas como forma de herirlos y de justificar sus actitudes de maltrato. Por eso, en la realidad, cualquier niño puede ser acosado. No importa que uno sea el más alto o el más bajo, el más inteligente o el que peores notas ha sacado, si es el más guapo o si no lo es. Los acosadores siempre encontrarán motivos para meterse con cualquiera de las personas que tengan a su alrededor. Por tanto la causa del maltrato NUNCA está en la víctima de Acoso, siempre está en el acosador. No obstante, es cierto que la diferencia es muchas veces la excusa. "Puede ser porque sus características físicas no gusten a otros, o justo por lo contrario". Así, suele afectar más a niños obesos, con gafas, homosexuales, que sacan buenas notas... A las niñas les mueven muchas veces los celos. Y se dan muchos casos de "ex amigos o ex mejores amigos. Se convierte en acosador una persona que ha terminado mal con la víctima, pero la conoce muy bien, tiene mucha información de ella, incluso imágenes... Lo que la hace más vulnerable".

            El Acoso y la Violencia Escolar generan en las víctimas daños psicológicos graves cuando las conductas de maltrato y hostigamiento se mantienen durante cierto tiempo. El tiempo necesario para que se manifiesten estos daños puede variar en función de variables como el apoyo afectivo que reciban las víctimas en su entorno familiar.

            Es necesario entender que las relaciones sociales en el medio escolar se encuentran entre las más significativas del proceso de socialización. Estas relaciones tempranas determinarán aspectos importantes de la personalidad y de los recursos psicológicos del individuo. Por tanto sufrir acoso escolar podrá generar importantes daños sobre el desarrollo de la autoestima y la personalidad. Algunos de los daños generados por el Acoso escolar pueden cronificarse llevando a cambios permanentes de la personalidad. Se recomienda por tanto que en aquellos casos en que el acoso haya afectado significativamente al niño victimizado, se busquen las ayudas profesionales necesarias.

            Las secuelas psicológicas más habituales son:

  • Sintomatología clínica de estrés postraumático (53% de las víctimas).
  • Sintomatología de distimia.
  • Presencia de Flashbaks.
  • Ideación autolítica (38%).
  • Disminución de la autoestima.
  • Sintomatología de ansiedad.
  • Somaticaciones.
  • Autoimagen negativa.

 

            Las situaciones de acoso suelen mantenerse ocultas, especialmente a partir de los 10-12 años, en muchos casos porque ellos mismos llegan a pensar que merecen ser maltratados. "Es importante estar atentos a cambios notables en el comportamiento, por ejemplo, si antes hablaba de sus amigos todos los días y ha dejado de hacerlo. O si el fin de semana está bien y el domingo por la noche muestra nerviosismo. También si le preguntamos y responde con evasivas. Muchos muestran introversión, dejan de hablar, se quieren retirar rápidamente de la mesa, no salen los fines de semana, o vuelven a casa rápidamente tras terminar las clases. En otros casos, bajan las notas, muestran tristeza, ansiedad... "El problema es que muchos de estos síntomas pueden confundirse con señales características de la adolescencia", pero debemos detectarlo cuanto antes y actuar antes de que sea demasiado tarde.

            El acoso escolar es un mal de nuestro tiempo, y en continuo aumento con el ciberbulliyng mediante Internet. Cada vez con más asiduidad noticias sobre adolescentes que padecen bullying aparecen ante nuestros ojos en televisiones y periódicos. Tenemos que dejar de llamar a este tipo de situaciones “chiquilladas” o “cosas de niños”. No lo son. Cuando un niño se muestra retraído, no quiere ir al colegio, no interactúa con sus compañeros, se inventa enfermedades para quedarse en cama en lugar de ir a clase… preocúpate, quizás algo está pasando. Actúa. Ningún niño se merece recordar su infancia con tristeza. Ningún niño se merece pasar por eso.

            A continuación os dejo un enlace de un brevísimo vídeo sobre bullying: 

 

No sólo los golpes dejan marca...


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