Retomando la materia. Sesion clase.

La última  clase fue  una sesión muy completa y variada. Tras el período de prácticas y el tan ansiado puente, había que retomar la materia y continuar trazando nuevas pinceladas en nuestro recorrido.

Lourdes comenzó planteando varias cuestiones relacionadas con ¿Qué ideas, pensamientos tenemos sobre los profesionales con los que trabajamos?  más concretamente, ¿Qué es lo que piensan futuros asesores  de los profesionales de infantil, primaria y secundaria con quienes van a trabajar?, ¿Qué piensan profesores sobre asesores/as?, y para profundizar todavía más en este tema Lourdes lanzo la pregunta de ¿Qué conocemos sobre estas relaciones?.

 

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En pequeños grupos tratamos de pensar y debatir estas preguntas.  Las respuestas de mi grupo (Sailoor Moon) están reflejadas en la entrada grupal, pero en síntesis, opinamos que en general la visión que tiene el asesor del profesorado es más positiva que la del este hacia el asesor, puesto que la mayoría de las veces el docente tiene una imagen “intrusiva” por parte de quien le quiere asesorar, mientras que  por el contrario, el asesor tiene claro que el profesor es agente de la comunidad educativa con quien hay que trabajar de forma colaborativa y conjunta.

De la puesta en común, desembocaron diferentes opiniones puesto que la realidad es diversa. Las ideas más destacadas fueron: La arrogancia de los asesores/ El asesor todo poderoso en el sentido de que en ocasiones estos no dejan que nadie se entrometa en su trabajo, imponen directrices y no son flexibles ni pretenden acuerdos sino que establecen sus decisiones sin posibilidad de modificaciones, como si ellos tuvieran la receta mágica-todo lo saben, todo lo arreglan. La arrogancia de los profesores quienes creen que poseen titulaciones superiores y no consideran necesaria la ayuda de nadie más, son autosuficientes para llevar a cabo su trabajo.

Desde mi punto de vista y cuestión que también se reflejo en clase, la mejor manera de empezar  es trabajar en lo que el asesor pide. Una buena manera de empezar es no menospreciar la posibilidad de ayuda, no es una cuestión de negarse a responder. No podemos pasar por alto que, como asesor no tengo recetas, tengo conocimientos y disposición. Hay que trabajar siempre desde la propia práctica.

Durante el debate de grupo surgió el planteamiento de si ¿Es más fácil trabajar con profesores de infantil y primara que con profesores de secundaria? En mi opinión considero que sí, pues los profesores de secundaria trabajan fundamentalmente los contenidos y suelen resguardarse mucho más de opiniones ajenas y encerrarse en su aula con sus ideas y sus metodologías. Sin embargo desde mi punto de vista, en niveles inferiores los profesores están más abiertos a nuevas posibilidades, y al tratar una enseñanza mas individualizada, al centrarse más en los alumnos, es más fácil reconocer la ayuda externa cuando es necesaria. Además la cultura del profesorado de primaria es distinta a la cultura que poseen en secundaria, por lo que no debemos esperar una visión unitaria. ¿Cuál es vuestro punto de vista?

Otro punto importante del cual se habló en esta sesión fue el de las trayectorias profesionales, las trayectorias marcan y es que la persona que está antes que nosotros en un centro marca las pautas de trabajo. Es fundamental, como asesores jugar en un juego de ambivalencias, buscando el equilibrio de nuestras acciones.  Un asesor nunca puede ofrecer sus puntos vulnerables, es imprescindible la capacidad estratégica, es necesario saber cómo funciona el centro donde trabajas, como trabajó el anterior asesor, es decir es imprescindible conocer la historia de la institución para poder llevar a cabo nuestra labor de manera satisfactoria.

Antes de finalizar la clase, la profesora nos repartió dos noticias relacionadas con el acoso escolar y la orientación, que analizaré de forma detallada en próximas publicaciones.

Hasta pronto Smile