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RELACIONES ENTRE AGENTES EDUCATIVOS: ASESORES y PROFESORES (8ª SESIÓN)

      Después de un provechoso y productivo, aunque realmente corto, período de prácticas, volvemos de nuevo a las aulas para dar remate al primer cuatrimestre del último curso de carrera.

     imageRetomamos con fuerza las clases, abordando en la sesión de “asesoramento curricular a centros e profesores” un tema fundamental y complejo: las relaciones entre agentes educativos. No podemos perder de vista que el asesor trabaja con personas y que su trabajo se basa en relaciones interpersonales. Teniendo esto como base, surgen diversas ideas.

     Aparece de nuevo la importancia decisiva de la colaboración y el trabajo en equipo. Sin embargo, las ideas implícitas que inevitablemente tenemos acerca de las personas con las que colaboramos, van a facilitar o a obstaculizar esa colaboración. Así, puesto que es inevitable tener ideas acerca de las demás personas, debemos tener muy presente que somos profesionales y debemos canalizar los sentimientos y las relaciones que se imageestablezcan, de la forma que mejor permita un trabajo colaborativo y un clima de confianza. De la misma forma, otro requisito fundamental en nuestra profesión es saber escuchar; no oír o escuchar sin más, sino saber mantener una actitud de escucha activa hacia el resto de profesionales que trabaja con nosotros.

 

      Retomando estas ideas, comenzamos la sesión con dos cuestiones que trabajamos en grupo:

- ¿qué piensan futuros asesores de los profesores de infantil, primaria y secundaria?

- ¿qué piensan los profesores de los asesores?

      En la puesta en común, aparecieron y fueron debatidas una serie de ideas interesantes:

  • Salió a relucir el tema de la arrogancia, y este sentimiento fue tenido en cuenta de forma bidireccional: hay asesores que piensan que los profesores son arrogantes y a la inversa. Sin embargo, estos sentimientos no nos van a llevar por senderos fructíferos.
  • Se comentó también que, en ocasiones, los profesores demandan relaciones de horizontalidad con el asesor, sin embargo acuden a este a pedir respuestas y soluciones dadas (verticalidad). Pienso que el asesor, no debe dar respuestas sino construirlas en colaboración con el demandante y el resto del equipo, y para ello, suele ser necesario tener la capacidad de reconducir situaciones. Y, ciertamente, nunca debemos negarnos ante un conflicto, sino identificar el problema, definirlo y construir respuestas.
  • Asimismo, apareció de nuevo la idea del asesor como estratega, por lo que no debemos encerrarnos en el despacho, sino aprovechar los momentos informales (el café, los descansos...), los momentos de conflicto, los puntos de inflexión... Como expresa Freire, “debemos convertir las dificultades en oportunidades”.
  • Hablamos también de los asesores nobeles en un centro, ya que ese primer período es decisivo, puesto que marcará las relaciones y los derroteros posteriores. Siempre, por mucha experiencia que tengamos como profesionales, debemos tener presente que cuando llegamos a una institución, esta siempre tendrá más años que nosotros, por lo que es necesario un período de adaptación y conocimiento de la misma. De la misma manera, tenemos que ser conscientes que la persona que ocupó el puesto de asesor en un centro antes que nosotros, marcó unas pautas que debemos conocer para comprender la realidad en la que vamos a desarrollar nuestra labor.
  • Apareció también la idea de que, como asesores, debemos ser más proactivos que reactivos.

      Tras esta puesta en común, se plantean estos interrogantes en relación con la colaboración entre asesores y profesores:

- ¿se trata de una meta inalcanzable?

- ¿es la expresión del deseo?

- ¿una propuesta inútil?

- ¿un camino a recorrer?

      Desde mi punto de vista, se trata de un camino a recorrer que tiene como meta un deseo: la colaboración real y sentida; pero es un camino en el que la meta, es ese punto de mira, ese norte que no debemos perder, pero lo realmente importante, es el sendero que vamos dibujando, por el que vamos andando y retrocediendo para caminar mejor hacia ese deseo.

 

      imageFinalmente, la sesión acabó con la síntesis de una serie de errores que aparecen a menudo, y en los que deberíamos reparar, ya que su conocimiento y comprensión permitirá que no entorpezcan demasiado nuestro trabajo. Voy a comentar algunos de ellos:

- “Creer que la Comunidad Educativa conoce cómo funciona la orientación”. Si partimos de este supuesto, no nos preocuparemos de darnos a conocer ni de procurar que nuestros “colegas” conozcan realmente nuestra función. Asimismo, partir de un supuesto erróneo dificultará que podamos desarrollar plena y eficazmente nuestra labor.

- “Elaborar programas sin la intervención de otros profesores y entregar planes o programas y no realizar un seguimiento”. Si actuamos así, partimos muy probablemente de un compromiso y una implicación mucho menor por parte de los que deben ser ejecutores del programa, ya que no se sentirán parte del mismo. Además, debemos entender el asesoramiento como un proceso, por lo que no podemos quedarnos solo en esa “entrega de programa”.

- “Esperar a que demanden nuestra ayuda”. No debemos ser exclusivamente reactivos, sino más bien proactivos, recordando siempre que somos “estrategas”.

-  “Trabajar sin programar atendiendo demandas espontáneas”. No debemos ser exclusivamente “apagafuegos”, sino que debemos elaborar una programación que reporte beneficios tanto para el centro como para el conjunto de la Comunidad Educativa.

- “Asumir funciones de otros profesionales del centro”. Debemos trabajar siempre en equipo y en colaboración, pero cada persona debe asumir su función por dos motivos: uno porque resulta improductivo y puede que muy molesto para una persona, que alguien asuma sus funciones y otra, porque de ese modo el asesor se colapsa, sin motivo, de trabajo que no le corresponde, desatendiendo así su labor.

 

      Para terminar, decir que pienso que un asesor/a, debe poseer capacidad de liderazgo y ejercer ese liderazgo de forma democrática.