Por favor, educación, ¡ levántate y quéjate ¡

Levántate y quéjate educación

Llegados ya casi al final de esta aventura y con los prismáticos colgados del cuello, sólo nos queda reflexionar sobre todo aquello que hemos visto, leído y presenciado desde la llegada del gobierno del PP al poder.

Pues bien, son muchos los sectores que nos hemos visto perjudicados y agredidos por las nuevas medidas políticas de este gobierno. Y lo peor, aún está por llegar.  Se ha estado utilizando el instrumento más preciado de un país, la educación (que tanto nos costó conseguir) en beneficio de los intereses de unos pocos. Efectivamente, la educación es lo único que asegura dentro de un país,  la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos/as y hoy en día, estamos presenciando cómo unos pocos pretenden arrebatarnos tal derecho y la están convirtiendo en un instrumento más del mercado neoliberal, al que sólo la gente pudiente tenga acceso y se asegure entonces, la desigualdad social y la diferenciación económica.

¿Y qué podemos decir de la nueva ley educativa promulgada por el gobierno del PP?

Pues, además de que eran sabidas las ganas que el PP tenía de echar abajo todo lo conseguido por el PSOE con la LOGSE y posteriormente con la Loe y de vengar lo que años atrás había ocurrido con la LOCE, no es de extrañar que al llegar este partido al poder, se ocupe de elaborar una nueva ley educativa -la LOMCE- que además ser la séptima ley de educación de la democracia, es la peor de toda la historia.

Sí, y es la peor, y ya no sólo porque establece las elecciones tempranas de itinerarios y vías educativas; las múltiples reválidas; la reducción de materias optativas;  la eliminación de la materia Educación para la Ciudadanía; la substitución del PCPI por la FP básica o la centralización de decisiones, sino porque tiene como objetivo general reducir el abandono escolar y mejorar los resultados en exámenes internacionales a través de la financiación pública de la educación privada y a través de la reducción de presupuestos, ayudas y subvenciones a la educación pública.

Pero, ¿realmente somos conscientes de las graves repercusiones que se derivarán de esta nueva ley educativa y de la política que la rodea? Ya no estamos hablando de repercusiones en los sectores meramente educativos sino en toda en sociedad en general, ¿o acaso alguien podrá mantenerse al margen de tales atrocidades?

Todos sabemos que los profesores/as son los principales afectados por las nuevas políticas educativas de gobierno. De hecho, sólo con mirar el telediario una vez al día o leer el periódico de nuestra comunidad autónoma, podremos extraer indicios de lo que realmente está pasando. Reducción del salario, eliminación de las pagas extras, aumento del período lectivo, masificación de las aulas, problemas con las substituciones, amortización de jubilaciones, despido de interinos o disminución del poder del centro educativo a favor de las Administraciones y del Gobierno central, son algunas de las noticias de actualidad que conllevan a la precarización de la función docente y a lo que es peor, a una posible reducción del compromiso y de la  voluntariedad del profesorado, a menos que se haga algo al respecto.

Otro sector gravemente implicado es el alumnado y sus familias. El primero se encuentra con una atención poco o nada individualizada por parte de su profesor/a; son muchos los compañeros y compañeras que este año tiene en el aula y el profesor debe dedicarse exclusivamente a preparar a todos y a todas para las evaluaciones y reválidas. Y si el alumno no es capaz de pasarlas o tiene alguna necesidad educativa especial, no se preocupen que aunque la atención a la diversidad y el apoyo educativo va a desaparecer, tendrá “asesoramiento” para que deje sus estudiar lo antes posible y se ponga a hacer un FP básico mientras no se recupere el país y pueda trabajar para los más pudientes.  Y total, ¿para qué esforzarse para llegar a la Universidad si aunque el alumnado y sus familias quieran nunca la podrán pagar? Lamentablemente, si las cosas no cambian, a la universidad sólo podrán ir los hijos de los ricos, volveremos en el tiempo hacia atrás y las diferencias económicas y sociales se acrecentarán todavía más.

Pero, por lo de ahora no hace falta ponerse en lo peor, llega con observar la realidad que tenemos en nuestros centros educativos: las familias no tienes dinero para comprar libros ni material escolar, ni para mandar a sus hijos al comedor. Ante esto, el gobierno no sólo ha quitado ayudas y subvenciones para tal finalidad, sino que además ha incrementado el IVA en estos productos y ha cerrado comedores escolares, por lo que la situación se vuelve insostenible y más en situaciones en las que la única comida saludable del niño provenía del comedor del centro escolar. Es muy duro, pero es la realidad. No sé cómo podemos llegar a estos extremos y paralelamente permitir que los conciertos educativos sigan produciéndose. ¿No nos damos cuenta que si seguimos permitiendo estas actuaciones, estaremos acrecentando este ciclo de desigualdad del que nos será imposible salir?

                                  Ciclo del malestar en Educación

Tras esta dura reflexión sólo una cosa me queda decir:  Estamos permitiendo la destrucción de esa educación pública, que a nuestros padres tanto les costó levantar ; esa educación pública, que ayudó a escolarizar, por primera vez, a toda la población y esa educación pública que aseguraba la igualdad de oportunidades para todos y todasPor favor, educación, ¡ levántate y quéjate ¡