Informe OCDE

            En esta entrada pretendo reflejar los aspectos más destacables del informe OCDE, y reflexionar sobre ellos.

            En relación a la formación en la edad adulta, debo destacar que en España, ha mejorado el nivel educativo de la población adulta entre 2000 y 2010. El porcentaje de españoles de 25 a 64 años que poseen estudios superiores a la educación obligatoria ha pasado del 38% al 53%. También ha disminuido el porcentaje de españoles que solo poseen estudios de enseñanza obligatoria o inferiores, pasando del 62% al 47%, aunque lejos del 26% de la OCDE y del 25% de la UE.

            A pesar de estas mejoras, las diferencias con respecto a la OCDE y a la UE son acusadas, pero las mayores diferencias se dan en la población que posee estudios equivalentes a Bachillerato y FP de Grado Medio, y aunque la evolución ha sido considerable, aún estamos lejos de los porcentajes de la OCDE y de la UE. Sin embargo, un 31% de la población adulta española posee titulación de Educación Superior (universitaria y FP de Grado Superior), superando al 30% de la OCDE y al 28% de la UE.

            Por otra parte, en relación a los más jóvenes, España se encuentra entre los países con las tasas de escolarización en Educación Infantil más elevadas. También se ha producido un incremento del número de alumnos que han obtenido un título en la etapa educativa correspondiente a Bachillerato y FP de Grado Medio. En cambio, a tasa de titulación universitaria en España es del 30%, inferior a las de OCDE (39%) y la UE (40%). La tasa de titulación en FP Superior es del 15% en 2010, superior a las de OCDE (10%) y la UE (8%).

            En cuanto a los beneficios sociales y económicos de la educación, destacar que tanto en España, como en la OCDE sucede que a mayor nivel de formación, mayor es la tasa de ocupación, menor es el desempleo y más elevados son los salarios.

            La tasa de desempleo de la población con estudios superiores en España ha aumentado en 4,6 puntos con respecto a 2008 y este aumento va siendo mayor en el caso de individuos con estudios inferiores. El crecimiento de las tasas de paro es aún mayor entre la población joven. Por esta causa en la mayoría de los países europeos se ha fomentado una mayor vinculación entre formación y trabajo a través de programas de formación profesional dual o prácticas en empresas. El nivel formativo no solo condiciona las posibilidades de conseguir un empleo, sino también los niveles salariales a los que aspira.

            En España las diferencias de los niveles salariales en función del nivel educativo alcanzado son menos pronunciadas que en el conjunto de los países de la OCDE. Una menor diferencia entre las rentas percibidas según los estudios, reduce los incentivos para seguir estudiando y puede influir negativamente en la decisión de completar los estudios superiores.

            En cuanto a la financiación de la educación, decir que el gasto público por alumno público en España es un 21% más elevado que en la OCDE y en la UE en todos los niveles educativos. El aumento del gasto por alumno de Educación Infantil, Primaria y Secundaria en los últimos 10 años en España ha sido similar al registrado en la OCDE y en la UE, pero el gasto por alumnos en Educación Superior en España ha aumentado en valores muy superiores a los de la OCDE y en la UE. El gasto público y privado por alumno en centros públicos y privados en España supone un 30% con relación al PIB por habitante, situándose 1 punto porcentual por encima de la media de la OCDE y 2 puntos por encima de la UE.

            Las tasas que pagan los estudiantes universitarios en España son en general bajas en relación a otros países de la OCDE, a pesar de ello el porcentaje de jóvenes que estudia en la universidad es limitado en comparación con la OCDE y la UE.  Además, el 34% del alumnado universitario se beneficia de algún tipo de beca o préstamo público y la tasa de matrícula media se sitúa en los 1.052$ anuales para el curso 2009-10.

            En el conjunto de la OCDE se pueden observar diferentes patrones de financiación universitaria. España se encuadra en un modelo de financiación de la educación universitaria en el que el porcentaje de alumnos que reciben becas y préstamos es reducido, si bien las tasas de matrícula son moderadas.

            En cuanto al entorno de los centros educativos y el aprendizaje, considero oportuno destacar diversos aspectos. En primer lugar, decir que el número total de horas de clase para los alumnos de Educación Primaria y Educación Secundaria, es superior en España que en la OCDE y en la UE. Además, en España la ratio de alumnos por profesor es más baja en todos los niveles educativos que la media de la OCDE y UE. La media real de alumnos por clase en los centros públicos de Educación Primaria es más  baja que la de la OCDE e igual que la de la UE. En la Educación Secundaria Obligatoria, la media de los centros públicos españoles es similar a la de la OCDE y superior a la de la UE.

            En segundo lugar, destacar que el salario inicial de los profesores españoles, tanto de primaria como de secundaria, es superior a la media de la OCDE y UE, pero se incrementan en menor proporción a lo largo de la carrera profesional (transcurridos 15 años prácticamente se igualan). Al final de la carrera docente los salarios se encuentran por encima de la medias de OCDE y la UE, pero se necesitan más años de vida profesional para alcanzar el salario máximo.

            En tercer lugar, cabe explicar que España cuenta con un porcentaje muy elevado de decisiones tomadas a nivel nacional o autonómico. Tanto en España como en la OCDE y en la UE, los centros educativos tienden a tener mayor autonomía sobre la toma de decisiones referentes a la organización de la instrucción, disminuyendo cuando se trata de la gestión del personal y de los recursos, característica que en España es más acusada. Según este informe una mayor autonomía de los centros educativos contribuye a la mejora de la eficacia y eficiencia de la gestión educativa, favorece la optimización de la distribución de los recursos y el control sobre ellos, fomentando la productividad y el sentido de la responsabilidad de los centros. Una mayor autonomía se asocia con la reducción de la burocracia, el fomento de la innovación y una mejor generalizada de la calidad educativa.

            Por último, decir que en la mayoría de los países de la OCDE existen exámenes de acceso a estudios superiores. Según los resultados del estudio PISA 2009, en los países en los que se aplican las pruebas externas estandarizadas, el rendimiento del alumnado es mayor.

            En conclusión, decir que la educación en España era bastante similar a la OCDE y a la UE antes de que se produjeran los recortes; pero con estos, el asunto ha cambiado devastadoramente. Además, pienso que no se tiene en cuenta el contexto verdaderamente para la comparación y análisis previo a este informe. Se basan en medidas de carácter general que todos deben cumplir, o aproximarse a ese cumplimiento, sin tener en cuenta demasiado, las características propias de cada país y de la educación de cada uno. Habría que estudiar a fondo cada cultura, cada país, cada política, cada centro, a cada profesor y a cada alumno, para poder emitir datos reales y representativos de la educación y proceso de enseñanza-aprendizaje de cada país.