Memoria estatal del defensor del profesor

En este último periodo de clases llevamos a cabo una actividad, en pequeños grupos, que me parece importante destacar  y de la cual intentaré realizar una reflexión personal.  Para dicha actividad utilizamos la técnica de las tres Q (qué plantea, qué interpretamos y qué proponemos).

La actividad se centraba en el análisis de la memoria estatal del defensor del profesor y nuestro grupo se ocupo del apartado dedicado a los conflictos relacionados con el profesorado y focalizado en su relación con los padres.

Dicho apartado se ocupa de tres aspectos bien diferenciados:

  • Agresiones a padres o familiares.
  • Acoso y amenazas a padres.
  • Denuncias de los padres, falsas acusaciones.

Si tomamos este apartado del documento desde un punto de vista general, el mismo, plantea los abusos que sufren los profesores por parte del alumnado y  la falta de apoyo de los padres ante esta situación. En este sentido, no solo se refiere a la falta de apoyo, sino que se centra más en un posicionamiento de los padres a favor de sus hijos y un maltrato psicológico y en ocasiones físico de los propios padres con el profesorado.

En cuanto a los aspectos que hemos señalado y que trata este fragmento del documento, cabe destacar que el mayor porcentaje lo localizamos en el apartado referido a acoso y amenazas de padres.  A pesar de esto, se plantea que el 1% referido a agresiones a padres y familiares puede resultar engañoso debido a la situación de miedo en la que se encuentran muchos profesores en el momento de denunciar ante posibles represalias. A esto hay que añadir que algunas sentencias siguen sin tener en cuenta la Ley de Autoridad, lo que provoca una mayor protección del agresor.

Por otra banda, en lo referido al apartado de denuncias de padres y falsas acusaciones, me llama la atención la actitud de desconfianza tomada por la Administración hacia la figura del profesor y la falta de sanciones cuando se demuestra que las denuncias carecen de fundamento y son falsas.

Llegados a este punto y haciendo una análisis de lo leído, considero que el problema proviene por un lado, de las familias y la educación que recibe el alumnado en su hogar. Los padres deben comprender que su responsabilidad en la educación de sus hijos es fundamental y no deben tomar la figura del profesor como un sustituto de su función. Por otra parte, se debería producir un acercamiento entre los centros escolares y las propias familias. Es fundamental que ambos trabajen en equipo, con el fin de lograr un cambio tanto en la visión de los alumnos hacia la figura del profesor, como en la percepción de los propios padres hacia la misma.  

En cuanto a las propuestas que se podrían realizar ante esta situación, me centraría en  acercar el centro escolar a las familias. Para esto, considero oportuno llevar a cabo diferentes reuniones periódicas con los padres de los alumnos, en las cuales pudiesen compartir sus impresiones e interactuar con el profesorado. Con esto, se generaría una mayor confianza en la relación de los padres y el profesorado y permitiría un trabajo conjunto en el desarrollo del alumno.

 

El defensor del profesor

 

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